Cassini

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Otoño para evocar su ausencia.
Veinte años navegando sola,
sola no, en compañía del tiempo
los dos surcando el espacio infinito.
a
Cassini, buscando horizontes nuevos,
liberando los limites de la imaginación,
capturando con su mirada mágica
la misteriosa belleza del Universo.
a
Chronos compartiendo su Odisea,
impulsado por una curiosidad insaciable,
alargándose para seguir a la viajera
en busca del atormentado Saturno.
a
Supremo hacedor de un Cosmos
de océanos etéreos y volcanes helados,
tormentas agitadas por el violento Tifón,
anillos de roca y cristal para ocultar sus secretos.
a
Barreras que no detienen a la Exploradora,
sus ojos futuristas desvelan ocultos enigmas,
buscan el instante perfecto para desaparecer
en el ojo del huracán, rumbo a otra dimensión.
a
Desde la orilla opuesta escribo pensando en tí:
Hoy el mar, es una parabola trazada desde un horizonte
sombreado de pinzaladas grises, sobre su pupila
acuosa, caen despacio blandas lagrimas de lluvia otoñal.
                                                                                                        Mª Jesús Mandianes

 

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Hemingway delira

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7caribe

A la deriva la noche…
la selva invade el lanchón,
la luna, bola de sangre,
la devoró el tiburón,
las olas vuelan tiñosas
rizadas por un ciclón,
“Pilar” navega sin rumbo
bajo un diluvio de ron…

En el Caribe
se vive como se escribe,
se escribe como se vive,
en el Caribe.
Bajo la noche guajira
Hemingway delira.

Una sirena picúa
es proa de mascarón,
una bandera, a jirones,
lleva pintado el blasón:
“Cabeza de cocodrilo
y cuerpo de Camarón…”
Gregorio, el viejo marino,
aún sigue siendo el patrón…

Una langosta mulata
anda buscando el timón,
y llora una viuda negra
sobre la tripulación…
Lejana, ‘Finca Vigía’
sufre una alucinación…
Ernest, el aventurero,
se bate contra el Dragón…

En el Caribe…
y se bebe y se mueve y se bebe
en el Caribe…
y se mueve y se bebe y se mueve
en el Caribe… al compás del viejo son…
Bajo la noche guajira
Hemingway delira.

                                      Luis Eduardo Aute

Música y la literatura siempre mirándose de frente, en un ejercicio de seducción continuo. La música inspirando los poemas más bellos, imprimiendo a la ficción la dulzura romántica del amor, el carácter inequívoco de intriga, o el escalofrío del terror. Haciendo revivir instantes inolvidables, impulsándolos a bailar para olvidar penas… porque la vida es un carnaval y hay que vivir cantando. Porque no, para darle un nuevo empuje a este blog y hacerlo salir del letargo y la monotonía.

La literatura transformada por la magia de la música en operas célebres, en musicales inolvidables.pez En canciones convertidas de pronto en las señas de identidad de un poeta, de un novelista o de un dramaturgo, incluso en el lema de una revolución.

Yo me he dejado seducir por ese ritmo del “son cubano”, que también sabe imprimir Elíades Ochoa a la composición de Aute y por la voz bien timbrada del cantante, adivino que templada con algún trago de ron. Cautivada por la percusión de las guitarras y el coro de fondo repitiéndome que “en el Caribe y en cualquier parte se escribe como se vive”. Una letra sublime que narra las aventuras de Ernest Hemingway en los casi 20 años que vivió en Cuba, en una casa llamada “Finca Vigía” donde escribió “El viejo y el mar” y “Por quien doblan las campanas”. Siempre al limite, a la deriva, porque  Ernets vivía como escribía, y escribía cuanto podía.