17 de octubre. Primer día de las mujeres escritoras

dc3ada-de-las17 de octubre, primer día dedicado a las escritoras. Recuerdo a las consagradas que no necesitan que nadie les dedique un día y pienso en todas las mujeres que escribimos para dar sentido a nuestras vidas, para ordenar nuestros recuerdos o exorcizar viejas amarguras. Las que un atardecer de otoño escribimos un poema y lo escondemos avergonzadas del atrevimiento, pensando en la torpeza de nuestros versos. Las que antes de desaparecer definitivamente quieren denunciar las injusticias sufridas, o ceder esa receta de cocina estupenda que las convirtió por un rato en las reinas de la fiesta. Y en las que conservan en el fondo del armario un montón de cartas amarillentas, donde les declaraban amor eterno a alguien del que ya no recuerdan sus rasgos.

Mª Jesús Mandianes

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Adiós ríos, adiós fontes

Adiós, ríos; adiós, fontes;
adios, regatos pequenos;
adios, vista dos meus ollos:
non sei cando nos veremos.
Miña terra, miña terra,
terra donde me eu criei,
hortiña que quero tanto,
figueiriñas que prantei,
prados, ríos, arboredas,
pinares que move o vento,
paxariños piadores,
casiña do meu contento,
muíño dos castañares,
noites craras de luar,
campaniñas trimbadoras,
da igrexiña do lugar,
amoriñas das silveiras
que eu lle daba ó meu amor,
camiñiños antre o millo,
¡adios, para sempre adios!
¡Adios groria! ¡Adios contento!
¡Deixo a casa onde nacín,
deixo a aldea que conozo
por un mundo que non vin!
Deixo amigos por estraños,
deixo a veiga polo mar,
deixo, en fin, canto ben quero…
¡Quen pudera non deixar!…

Mais son probe e, ¡mal pecado!,
a miña terra n’é miña,
que hastra lle dan de prestado
a beira por que camiña
ó que naceu desdichado.
Téñovos, pois, que deixar,
hortiña que tanto amei,
fogueiriña do meu lar,
arboriños que prantei,
fontiña do cabañar.
Adios, adios, que me vou,
herbiñas do camposanto,
donde meu pai se enterrou,
herbiñas que biquei tanto,
terriña que nos criou.
Adios Virxe da Asunción,
branca como un serafín;
lévovos no corazón:
Pedídelle a Dios por min,
miña Virxe da Asunción.
Xa se oien lonxe, moi lonxe,
as campanas do Pomar;
para min, ¡ai!, coitadiño,
nunca máis han de tocar.
Xa se oien lonxe, máis lonxe
Cada balada é un dolor;
voume soio, sin arrimo…
¡Miña terra, ¡adios!, ¡adios!
¡Adios tamén, queridiña!…
¡Adios por sempre quizais!…
Dígoche este adios chorando
desde a beiriña do mar.
Non me olvides, queridiña,
si morro de soidás…
tantas légoas mar adentro…
¡Miña casiña!,¡meu lar!

                                                                Rosalía de castro

El 25 de julio es una fecha para que todos los gallegos repartidos por el mundogallego mostremos sin pudor nuestra faceta más sentimental. El día de la Patria Gallega hace aflorar hasta en los más desarraigados la saudade de una tierra que nos forzó a emigrar para no morir de hambre. A pesar de lo cual a todos se nos cae un lagrimón al escuchar el poema de Rosalía de Castro, que supo captar como nadie la dureza de la vida de unos  campesinos famélicos y maltratados.

La poetisa es la voz que expresa en versos, escritos en gallego, la miseria de un pueblo desdeñado dentro y fuera de sus fronteras, desconfiado a fuerza de soportar desprecios, nostálgico a fuerza de acumular ausencias.

decastroRosalía (S. XIX) fue la defensora de una patria humillada y una lengua ridiculizada por “los señoritos” que solo hablaban castellano. Escribiendo en gallego, cuando nadie lo hacia, logró que sus paisanos recuperaran el orgullo de tener un idioma propio con el que se comunican y expresan emociones. Ese es el hecho diferencial que logra unir a los naturales de un pueblo aunque vivan lejos.

 Fue precursora del feminismo denunciando los obstáculos con las que se enfrentaban las mujeres que escribían poesía, un medio dominado por los hombres:  Aínda non lles é permitido ás mulleres escreberen o que senten e o que saben… para que ese momento llegase tuvieron que luchar muchas mujeres, pero esa es otra historia. Hoy toca recitar bajito: Miña terra, miña terra, non sei cando nos veremos…

Mª Jesús Mandianes

Lluvia purpúra

princeNunca quise causarte ninguna tristeza
nunca quise causarte ningún dolor
solo quise verte una vez sonriendo
solo quise verte sonriendo en la lluvia púrpura

Lluvia púrpura, lluvia púrpura
Lluvia púrpura, lluvia púrpura

Solo quise verte bañándote en la lluvia púrpura
nunca quise ser tu amante de fin de semana
solo quise ser alguna clase de amigo
nena, nunca podría robarte a otro
es una lastima que nuestra amistad tenga que terminar

Lluvia púrpura, lluvia púrpura
Lluvia púrpura, lluvia púrpura

Solo quise verte bajo la lluvia púrpura
cariño,  yo se,  yo se,  yo se que los tiempos están cambiando
es tiempo de que alcancemos algo nuevo
eso significa que tú también
dices que quieres un guía
pero no pareces decidirte
creo que mejor te acercas
y déjame guiarte a la lluvia púrpura

Lluvia púrpura, lluvia púrpura
Lluvia púrpura, lluvia púrpura

Solo quiero verte, solo quiero verte
en la lluvia

                                                               Prince

Confieso que siempre fui critica con ese aspecto androgino y el look barroco que tanto le gustaba cultivar. Adivinaba tras esa estudiada imagen de maketing a un gran narcisista, pero esa canción lograba que le disculpase todas sus excentricidades.

No escuchaba ninguna otra composición suya, pero cuando en “lluvia purpura” quise encontrar alguna perversión del lenguaje que me permitiera seguir criticando su música comercial,  encontré al ser humano revestido de sensibilidad y talento, ese autentico “yo sincero” que seguramente le obligaban a esconder.

El paso del tiempo hizo que la estrella se fuera eclipsando, provablemente en el horizonte solo veia la decadencia física y la ausencia de proyectos nuevos con que sorprender… y a los 57 años le sorprendió la muerte.

 

Comiat

el principito

No puc endur-me aquest cos,

perquè ara em pesa massa.

No vull que tinguis por,

els comiats deixen marca.

Semblarà que estigui mort,

però no serà veritat.

Estaré volant al meu planeta,

hi ha qui m’està esperant.

I em seguiras sentint riure,

entre enmig dels estels.

El teu record em farà viure,

cada cop que miris al cel.

                                                                             Lletra de Marc Artigau i Manu Guix

   Del musical “El Petit Princep” Basat en la novel.la d’Antoine de Saint-Exupéry

No podía ser de otra manera Anna, en tu “despedida” compartiste con todos los que te acompañamos tu libro favorito “El Principito”. Te fuistes cantando esa canción que nos invita a no tener nunca miedo. Tan frágil por fuera y tan fuerte por dentro, nos enseñaste que lo esencial es invisible a los ojos.

Tu que te reinventabas a cada golpe del destino, un día decidiste cambiar las matemáticas y las frías estadísticas por la literatura. Te permitía expresar las emociones, la rabia que a veces sentías, sin utilizar metáforas ni medias tintas, llamando a cada cosa por su nombre y al que no le gustara a “fer punyetes”.

Seguro que a estas horas has llegado al planeta del Principito, los dos emprenderéis aventuras increíbles, que nosotros pobres humanos no podemos ni imaginar. ¡Hasta siempre compañera!

Sobre “El Derecho al Trabajo”

carteltrabajoArticulo 35 de la Constitución española:
Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.

Si está redactado de una forma tan clara, si es tan sencillo de comprender ¿Por qué resulta tan difícil de ponerlo en práctica?

– Todos tenemos derecho a un trabajo digno. “Digno” quiere decir estable, exento de amenazas, que no suponga un riesgo para la vida. No es digno un trabajo por horas, ni por días, ya que impide cualquier proyecto a medio o largo plazo. No es digno un trabajo sujeto a las continuas presiones de la empresa. No es digno un trabajo que te impide desarrollar los conocimientos obtenidos después muchos años de estudio. No es digno un trabajo que expone la vida de un obrero por falta de inversión en prevención de riesgos laborales.

– Tenemos derecho a una remuneración suficiente para satisfacer nuestras necesidades y las de nuestra familias. “Remuneración suficiente” supone que el salario cobrado por las horas trabajadas, permita llegar a las familias a fin de mes cubriendo todas sus necesidades. No es una “remuneración suficiente” 600 euros por 8 horas de trabajo ignorando además las horas extras.

– En ningún caso puede hacerse discriminación por razón de sexo. No es tolerable que a una mujer se le niegue una oportunidad laboral por su condición femenina. Es ilegal que se le despida o descienda de categoría cuando acaba de tener un hijo. Es intolerable que la condición de homosexual sea motivo de discriminación.

En España mientras se aboca a la precariedad laboral o al paro a toda una generación, el número de millonarios se multiplica. ¿Para quien gobiernan nuestros políticos? ¿Donde queda la justicia social? Esta casta dirigente, a la que se le llena la boca hablando de democrática, está conduciendo a una nueva esclavitud al total de la población. Gobiernan para las multinacionales y los lobbies de presión.

Tienen el apoyo del “cuarto poder”, osea la prensa, que ha perdido su condición de imparcial y se dedica a manipular la información para crear “estados de opinión” al servicio de los intereses económicos, de bancos y multinacionales, para los cuales los obreros somos meros peones fáciles de manipular, y todavía más fáciles de sustituir, consecuencia directa de los continuos recortes de nuestros derechos laborales.

Mª Jesús Mandianes

Ser madre y padre a la vez

feliz-dia-del-ama-de-casa-21747_306778196099447_600094657_n[1]Asumir la maternidad sin el apoyo de la figura paterna es una complicada tarea para la progenitora. Pero son muchas las mujeres que por decisión personal, divorcio o muerte de su pareja, adoptan el doble rol de padre y madre.

El concepto de mujer “polifuncional” tiene su máxima expresión en aquellas que por distintas razones, afrontan la maternidad sin la presencia del padre. Aunque en ocasiones el nivel de auto exigencia, unido a la necesidad de controlar y proteger a los hijos, es tan fuerte que renuncian a su vida personal y afectiva.

Convencidas de que su tarea en la vida se reduce a procurar el bienestar de sus hijos, caen en la trampa de pensar que son ellas las que deben realizar cualquier sacrificio y cargar con todas las responsabilidades. El esfuerzo realizado no solo afecta a su salud física, también a la emocional: El estrés y la ansiedad acaban convirtiéndose en sus compañeras de vida.

Las consecuencias no solo las sufren las madres, también los hijos que acaban desarrollando un sentimiento de inseguridad y dependencia con respecto a su progenitora. Una madre capaz de superar sentimientos de culpabilidad y de curar sus propias heridas permitirá un desarrollo más positivo del niño. Aunque esta frase no es más que teoría de un manual psicológico, como se dice siempre “Hay que verse en la situación”.

La realidad pura y dura es que en ocasiones, además de soportar solas todas las cargas familiares, también  deben enfrentarse a la falta de solidaridad de algunas féminas, que protegidas, apoyadas y ayudadas por su pareja y los respectivos abuelos de sus hijos ¡Hasta la saciedad!  Se permiten juzgar a las que por diferentes circunstancias afrontan solas a la crianza de sus hijos, argumentando “que se hacen las víctimas”. Habría que verlas a ellas en las mismas circunstancias.

¡Pero de todo se aprende! Aceptemos como principios fundamentales para mantener un cierto equilibrio mental algunas premisas lógicas,  que a veces se nos olvidan:

–       Somos seres humanos, personas con intereses, necesidades y pasiones.     Tenemos una identidad propia al margen de nuestros hijos.

–       No podemos dejarnos engañar por ese mito que afirma que estamos obligadas a dárselo todo.

–       Debemos reservarnos espacio y tiempo para nosotros, no por eso vamos a ser madres egoístas o descuidadas.

 

1 de Mayo, Día del Trabajo

Artículo de la Constitución Española:

1. Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.

1-de-mayo[1]