Desde El Escondite

Con un hilo de voz me canta,

mientras nos acurrucamos

en nuestro secreto escondite

de esta casa del terror:

a

¡Si apagas la luz de tus ojos

el monstruo se desvanece,

no escuches sus amenazas

congelan tu cálida risa !

a

¡Tu risa! amanecer alegre,

remedio contra la amargura,

sosiego del puño de hierro,

su rendición incondicional.

a

¡Chitón!boquita de trapo,

juguemos a salvar la vida,

¡silencio pececito juguetón!

 acechan pupilas de hielo.

a

Gritos de ira desmedida,

violentas notas desafinadas,

quebraron su voz de cristal.

Mi madre, jilguero herido.

a

Garganta rota de dolor,

alas de paloma cortadas,

Mi madre, abrazo protector,

me liberó de la casa del terror .

                                                         Mª Jesús Mandianes

 

 

Anuncios

Como Agua

Foto de Mª Jesús Mandianes en el rio Noguera Palleresa (Verano 1993)

El tiempo se deslizaba despacio,

como agua mansa siguiendo su cauce,

nosotros, peces flotando en la monotonía,

suspensos en el vacío gris de un acuario.

a

Letargo roto por un serpenteo de dolor

ascendiendo ondulante entre mis piernas.

Se tiñó de rojo el lecho de agua blanda,

fuente de sangre por donde huyó la vida.

a

Un torrente de muerte inundó el útero,

asfixiando los sueños del brote indefenso,

casi un niño, acariciando el deseo de nacer,

arrullado por la dulce canción del agua.

a

En lo alto la luna estéril iluminó el río,

espejo acerado de aguas turbias,

reflejo líquido para una mirada triste,

perdida en el naufragio de las ilusiones rotas.

a

                                                                                          Mª Jesús Mandianes

Foto de Mª Jesús Mandianes con Marcel en el Lago San Mauricio (Verano 1993)

Oda Aos Mariñeiros De Cangas

Polo escuro do mar que vos contruba

aínda hai peixes de luz nos seus abrigos,

mariñeiros de Cangas, meus amigos,

meus irmáns de salitre e sol e chuva.

 

Solte a ría un exército de naves,

mariñeiros de Cangas, traede as liñas,

que, anunciando o fumazo das sardiñas,

polos cons e cabezos cantan aves.

 

Polas ondas sen muros e sen diques,

polo lombo do Atlántico azulado

brinca e bufa o arroaz todo apurado

perseguindo os bonitos e os alcriques.

 

Máis alá de Sobrido ti me guíes,

mariñeiro de Cangas, ti me leves

para ver os escumallos e os percebes

e mirar dende a popa as Illas Cíes.

 

Máis alá do Cabalo e Cabo Home

da Negra e deses baixos de Biduído,

mariñeiro de Cangas, vas perdido

e o mar é un gran misterio que te come.

 

Como horribles fantasmas aparecen

dende o fondo, xurdindo, nos sorríos,

estrañas ardentías e navíos

e tristes afogados que amolecen.

 

Pero rompe, que podes, contra o medo,

dálle avante con forza, anque che doa,

contra noites e néboas pon a proa,

mariñeiro de Cangas, e ven cedo.

 

Ven loguiño a vender o peixe a Vigo

e trae unha canción do son dos mares

para beber e cantar xuntos nos bares,

mariñeiro de Cangas, meu amigo.

                                              Bernardino Graña, (Profecía do mar)

Cada estrofa del poema me hace regresar a Cangas, a la lluvia cayendo despacio, a las calles mojadas, al puerto salpicado de naves amarradas oliendo a mar alborotada. Vuelvo al balanceo de la barcaza hundida y elevada por las olas encrespadas, al viento helado azotandonos la cara, buscando entre la niebla el contorno de las Islas Cies, como la promesa de un paraíso perdido, de esa añorada Itaca a la que los náufragos quieren regresar. La Galicia marinera es hoy la remenbrada patria,  que los emigrantes dejaron atrás un día, con la esperanza de poder regresar surcando el Atlántico con el viento a favor.  

Podría describir “Mañeiros de Cangas” como un “poema imagen”, que me devuelve al paisaje humano que presencié hace unos meses. Dibuja la belleza del “mar de Cangas” y la dureza de la vida de los marinos que allí trabajan, con tal fuerza, que me impide despegar la mirada del retrato literario. Forma parte del poemario “Profecía do Mar”de Bernardino Graña, llamado el Poeta do Mar. Sus poemas sorprenden en cada verso por los términos marineros y giros idiomáticos de la lengua secular de Cangas, hablan de lugares tan bellos como o Cabo do Home o Las Islas Cíes… despertando ese sentimiento de nostalgia tan gallego, tan nuestro, y una promesa … el año que viene volveré.

Mª Jesús Mandianes


Bernardino Graña Villar (Cangas de Morrazo, 1932) es un escritor gallego que desde joven formó parte del Consejo de Redacción de la revista poética Alba. Participó también como articulista en La Noche y el Faro de Vigo, además de colaborar como ensayísta en otras publicaciones. En 1958 participó en la creación del grupo literario Brais Pinto en Madrid y fue impulsor y primer presidente de la Asociación de escritores en lengua gallega. En 2006  obtuvo o Premio Eixo Atlántico de narrativa gallega y portuguesa por su primera novela, Protoevanxeo do neto de Herodes. Pertenece a la “Xeración das Festas Minervais” junto con Méndez Ferrín, Uxío Novoneyra, Manuel María, Xo hana Torres, Avílés de Taramencos, Arcadio López Casanova, Garcís Bodaño… Sus obras más destacadas son: Poema do home que quixo vivir; Se o noso amor e os peixes; Himno verde, Sen sombra e sen amo.

 

 

 

Otros Veranos

 

Foto de Mª Jesús Mandianes en Xinzo de Limia, año 1985

 

Seduciendo a la cámara,

al ojo que me imagina

tras la lente de la cámara,

capturando mi sonrisa,

enfocando el volumen firme

del pecho insinuado bajo el vestido.

 

Objetivo codiciado, deseo ardiente

de un verano soñado por los dos,

donde los días eran dorados y azules.

 Las noches, dulce aprendizaje 

de un idioma hecho de lenguas,

excitando nuestra piel desnuda.

 

Tal vez la memoria me engañe,

puede que mi pluma te idealice

al escribir desde la ausencia,

pero cuando pronuncio tu nombre

vuelvo a sonreír recordando

que fuimos tierra fértil, verano ardiente.

                                                                  Mª Jesús Mandianes

Foto de Mª Jesús Mandianes, en Baltar (Ourense) año 1985

 

 

El Espejo (Sylvia Plath)

Collage de Mª Jesús Mandianes sobre un poema de Sylvia Plath

Soy de plata y exacto.

No tengo prejuicios.

Todo lo que veo lo trago de inmediato

tal y como es,

sin la turbiedad del amor o de la antipatía.

No soy cruel, solo veraz-

el ojo de un diosecillo con cuatro esquinas-.

La mayor parte del tiempo medito

sobre la pared de enfrente.

Es rosada. Con manchas. La he mirado tanto

que creo que forma parte de mi corazón. Pero se mueve.

Caras y oscuridad nos separan una y otra vez.

 

Ahora soy un lago. Una mujer se asoma sobre mí,

buscando en mi extensión lo que ella es en realidad.

Luego se vuelve hacia esas embusteras, las velas o la luna.

Veo su espalda y la reflejo con fidelidad.

Me recompensa con lágrimas y gesticula con las manos.

Soy importante para ella. Viene y va.

Cada mañana es su cara lo que sucede a la oscuridad.

En mí ha ahogado una muchacha, y desde mí

una mujer mayor

se eleva hacia ella día tras día, como un pez terrible.

 

 El poema “El espejo” puede entenderse mejor si nos acercamos a la vida de la autora. Esa  voluntad radical  de transparencia, de  mostrar  las  cosas  aunque no sean  como  queremos,  ese  manifestar  el paso  del tiempo y las imperfecciones, esa atención específica hacia a la mujer… son temas recurrentes de Sylvia.

La poesía de Silvia Plath se encuadra dentro del estilo de poesía confesional, una corriente poética que surgió en Estados Unidos en la década de los 50 y 60 (S.XX). Es una poesía muy personal o del “yo”. El contenido de los poemas es autobiográfico, tal y como ocurre en el caso de Sylvia, supone la introducción profunda en una serie de materias que eran consideradas tabú en la época; como las enfermedades mentales, la sexualidad, la desesperanza o el suicidio.

Añadir que las traducciones literarias en general entrañan siempre un cierto riesgo. No encontrar la palabra exacta, para trasmitir el mensaje que quiere manifestar su autor, puede restarle credibilidad. En el caso de la poesía ese riesgo se multiplica, ya que mantener la rima es imposible e interpretar la emoción que imprimen los poetas a sus versos requiere una gran sensibilidad.

Cuando una autora como Sylvia Plath decide priorizar la imagen y el sonido sobre la media y la rima, y además utiliza palabras que pueden tener varios significados, al trabajo del traductor hay que añadirle un conocimiento de la personalidad y las circunstancias psicológicas y vitales de la poeta, para poder trasladar a los lectores el cumulo de sentimientos y emotividad que encerraba una psique tan atormentada. Creo que la antología poética de Sivia Plath realizada por el traductor Jesús Pardo consigue este propósito, ya que en la traducción de sus poemas logra poner en relieve la riqueza estilista de la autora.

Hay que señalar que la estrofa favorita de Sylvia era el terceto más o menos encadenado. Tiene una tendencia a repetir palabras, quizá con intención consonántica, y como no, apuntar la importancia de los símbolos y colores en su obra:

La luna es el símbolo perfecto de la muerte porque “Su luz calva lo reduce todo a piedra”. También de esterilidad porque regula el flujo menstrual.

La nieve y el rocío también simbolizan la muerte porque se funden en la nada.

La estela del caracol le recuerda al rocío.

Las flores y los animales manchados son símbolos de pasión. Pero las flores son para ella también símbolo de reposo final.

Los niños son fuente de vida y esperanza.

Le da a los colores un significado peculiar, así el blanco representa la ausencia de color. El rojo de vida inestable y el negro de muerte.

Circunstancias personales de la autora:

(Boston, 27 de octubre de 1932 – Londres, 11 de febrero de 1963)

Sylvia Plath, poeta, narradora y ensayista fue una mujer que se constituyó a sí misma en un proceso inabarcable de búsqueda y expresión. Ganó el Premio Pulitzer de Poesía a título póstumo. Sigue leyendo

Un Collage para Chantal

 

Collage de Mª Jesús Mandianes sobre el poema "Escribir" de Chantal Maillard

La imagino inclinada sobre el escritorio con la pluma en la mano, componiendo una larga oración, donde las palabras, conmovidas, la abrazan tratando de darle consuelo. Poeta y palabras se alían para crear un conjuro perfecto, capaz de exorcizar el dolor y la muerte.

Porque “Escribir” es un grito de rebeldía frente al sufrimiento, para no llorar tan adentro, tan a escondidas. Chantal escribe para soportar la enfermedad y curarse. Para ahuyentar los buitres que sobrevuelan su cuerpo herido y para no enloquecer. Para “morder el anzuelo de la vida”, cuando siente que no puede sacar la cabeza por encima del agua.

Funde su dolor con el de “los otros” que siempre han estado ahí, invisibles, olvidados, porque la enfermedad no existe mientras no pellizca nuestra piel. Solo entonces valoramos la palabra “salud” como el punto de equilibrio físico y psíquico que nos hace sentir emocionalmente satisfechos.

Pero cuando la palabra “cancer” tatua a fuego cualquier cuerpo, o el cuerpo de Chantal, faltan metáforas para describir el sufrimiento y el espanto de estar solos con el dolor, sin que nadie empatice con esa “peculiaridad” que de pronto nos hace diferentes. Porque no hay la “enfermedad”, sino hombres y mujeres enfermos. No existe el “desamparo”, sino seres humanos desamparados que buscan consuelo escribiendo:

Escribir

Todas las muertes son mi muerte
mi grito es el de todos
y no hay consentimiento.

 

Si vinieras a verme (Florbela Espanca)

Collage de Mª Jesús Mandianes sobre un poema de Florbela EspancaSi vinieras a verme al caer la tarde

a esa hora de mágico abandono,

cuando la noche viene de puntillas

y me tomaras toda entre tus brazos…

a

Cuando recuerdo el sabor de tu boca,

el eco de tus pasos…

y tu risa de fuente, y tus abrazos

y tus besos… y nuestras manos juntas…

a

Si vinieras a verme cuando mis labios son

como un clavel al Sol… cuando mi boca

se vuelve seda roja, y canta, y ríe,

a

y dibuja la línea dulcísima de un beso…

Cuando cierro los ojos de deseo

y se extienden mis brazos hacia ti…

                                              Florbela Espanca

Escribió “Si Dios nos dio voz es para cantar”, y ciertamente sus poesías se han transformado en canciones apasionadas, siempre impregnadas de sensualidad y erotismo. Son un reflejo del carácter vehemente Florbela. En sus versos muestra una necesidad vital de ser amada porque “hay una primavera en cada vida y hay que cantarla así florecida”.

Son poemas  escritos con los cinco sentidos, por eso su lectura no solo capta la atención de la vista, la pasión que imprime a sus versos estimula el tacto en una caricia sensual . El aroma de las flores sembradas en sus poemarios despierta el olfato, atrapando el perfume de los claveles y la hierba mojada.  La musicalidad de sus metáforas  agudizan el sentido del oído, intuyendo en cada soneto una melodía romántica desbordante de voluptuosidad y deseo.

Con un nudo en la garganta  “leemos” como todo ese entusiasmo  se desvanece en un instante, dando paso a una tormenta de abatimiento y angustia vital, que la conduce sin remedio a la búsqueda de la muerte como liberación del dolor. Así fue Florbela, un vendaval de emociones desbordadas que no fue capaz de dominar.

Mª Jesús Mandianes