Media Luna en el Raval

Poema y foto editada de Mª Jesús Mandianes

La Media luna navega
sobre el cielo del Raval
ebria de perfumes orientales,
del olor a especias de la India.

Rambla abajo avanzan despacio
nigerianos, hindús, pakistanís.

Flota en las calles estrechas
un murmullo de voces árabes,
surgen de gargantas rotas
en el desierto del exilio.

Rambla arriba avanzan despacio
argelinos, turcos, marroquís.

Entre velos de seda brillan
ojos como espejos de azabache,
mujeres vestidas de sumisión,
se ocultan tras negros tules.

Rambla abajo caminan despacio,
como sombras, prostitutas africanas.

Desorienta, la Media Luna duda,
palidece su cara menguante:
Tal vez naufragó en la Medina,
o perdió el rumbo en Estambul.

Rambla arriba caminan despacio,
como sombras, traficantes de muerte.

Escondida entre los tejados,
reconoce los oscuros callejones,
sus plazas desarboladas,
las tabernas…del viejo Barrio Chino

Y en una esquina, la mirada burlona
del gato más golfo del barrio.

                                                        Una atracción fatal.

                                           Mª Jesús Mandianes

 

Sin Palabras

Entre tu cuerpo y el mío,

el roce suave de las manos

acortando distancias,

encendiendo la llama del deseo.

a

No necesitamos palabras,

nuestras miradas se desnudan.

a

Nadando en tus pupilas azules,

me dejo llevar por la marea,

de la pasión desbordada

entre el oleaje de las sabanas.

a

No necesitamos palabras,

nuestras miradas se penetran.

a

Cuando la tormenta cesa

en la cama dos náufragos,

desconocidos dándose la espalda,

sin saber que decir.

a

No necesitamos palabras,

nuestras miradas se despiden.

                                                 Mª Jesús mandianes

Sed de Mar

                

Sentada en la orilla de la Mar inmensa

evoco su historia, sin limites, ni edad,

aquí, antes de que sus aguas acunaran la vida,

 de que el tiempo se dividiese en noche y día

                                                Sedienta de leyendas de Dioses y Héroes.

Vestida con puntillas de espuma blanca

escucho su canción de calma y marejada.

Mecida por el suave son de las olas

aspiro el olor a sal marina, a bosque de algas.

                                               Sedienta del agua de otros mares.

Mis ojos navegan sobre el azul

salpicado de escamas de plata antigua,

buscando el incendio escarlata del horizonte,

mientras el Sol se hunde en las frías simas.

                                                Sedienta de la luz de otros atardeceres.

Y el recuerdo de las altas olas del Atlántico

desplomándose sobre los acantilados,

desdibujados entre la borrosa niebla,

desata en mi alma una tempestad de saudade.

                                                Sedienta de pisar la arena blanca de las Cies.

                                                                                              Mª Jesús Mandianes

Antes que el tiempo se acuñara en días,

el mar, el siempre mar, ya estaba y era.

Luis Borges

Prego (A terra é un cruceiro)

Cita

Foto de Mª Jesús Mandianes en la capilla de Baltar (Ourense) año 1986

Inspira o cantar do trobeiro

Cos teus agarimos e apertas;

as chans largacías e abertas

abrangue cos brazos, Cruceiro.

a

Acende co nume divino,

o fogo da verba faiscante;

que brile nos eidos e cante

teu longo espreitar no camiño!

a

Na ialma do vate cravuña

e estampa, sinxelo, memorias;

das túas enxebres estorias

ser quero fidel testemuña.

a

Cuberto de séculos e hedra

ti sabes de risos e dores;

ti sabes de mágoas e amores,

edoso Cruceiro de pedra.

a

Sentado a carón do teu pé,

agardo, afeuzado, que fales,

rei croado dos nosos veigales,

non vou sen ouvirte, abofé!

a

Saberás mil sabencias, trobeiro,

cantarás mil cantigas, poeta;

túas verbas gasállanme, ouh vate,

pola fe que puxeches na teima.

a

Albiscache a verdá:

os cruceiros non somos moreas de pedras.

O canteiro non ergue bonecos.

O canteiro ALUMEA!

a

Dános ollos e ialma

cando CREA!

                                      Manuel Rodríguez (“A terra é un Cruceiro”, fragmento)

Sobre Manuel Rodríguez:

(Paralela, Lugo, 11 de diciembre de 1934 – Lugo, 13 de febrero de 1990) Manuel fue hijo de emigrantes, el mismo emigrante galego, con seis año llegó Cataluña acompañado de sus padres, como tantos niños gallegos. Poeta, obrero como el mismo se reivindicaba. Con el paso del tiempo desarrolló una importante carrera literaria. En la emigración no olvidó sus raíces, y su aportación a la cultura gallega fue importante sobre todo en los años de la Transición. Fue cronista oficial del Centro Gallego de Barcelona y corresponsal de varios diarios, en los que informó de la vida cultural y social de los gallegos

Fue premiado en numerosos concursos literarios. Destacan los primeros premios de poesía Meigas e Trasgos de Sarria en los años 1976 y 1980, el Premio Xosé M.ª Chao Ledo en el III Certamen Literario de Villalba en 1977, y el primer premio del Certamen Literario de Begonte en 1985.

En prosa, consiguió el primer premio Nós de Barcelona en 1980. En Sarria, merecieron el premio Meigas e Trasgos dos cuentos suyos en 1977 y en 1986. En 1985 y 1987 quedó finalista en la sección de Reportaje de los Premios Galicia de Periodismo.

El año de su fallecimiento (1990), fue nombrado a título póstumo «Hijo Predilecto del Ayuntamiento de Paradela» y «Lucense del año 1989».

Cruceiro y Capilla de la Virgen (Baltar, Ourense)

Mi Madre

Abrazos de alegría acogedora,

sonrisa de menta fresca,

recitaba una letanía de nombres,

anunciando la hora de merendar,

ceremonia mágica de sus manos

realizando cada tarde un milagro,

                                    La multiplicación del pan con chocolate.

Toda una vida entregada

al cuidado de las semillas de su vientre,

sabiendo que echarían raíces lejos,

que un día dejarían el jardín vacio de risas.

Ahora, sus manos huerfanas de caricias,

piden la limosna de un abrazo,

                                               para saciar el hambre de cariño

De regreso a la edad de la inociencia,

parece una niña perdida

dentro del paisaje desolado de la piel,

mapa exacto que dibuja

las huellas del camino recorrido.

En cada arruga de su cara, una caricia

                                          iluminando los ojos sedientos de alegría.

          Mª Jesús Mandianes

Entre Piedra y Piedra

Delicadas puntillas bordadas,

dibujando hiedras trepadoras,

rosas aflorando de rocas vivas,

bosques de rígidas palmeras,

paraísos terrenales de piedras.

a

Muros de silencio pétreo

atesorando el eco grave

de étereos cantos místicos,

castas voces petrificadas

durmiendo el sueño eterno.

a

Emociones de piedra vieja,

abrigadas de musgo cálido,

relatando historias antiguas

de soñadores sacrificados

en paredones de ira ciega.

a

Y entre piedra y piedra

alguna ventana abierta

viendo como el tiempo,

reloj de arena movediza

disuelve la vida entre polvo.

                                                        Mª Jesús Mandianes