Ceniza y olvido

Menuda y tímida,                       

 ocultas tus miedos                                         

 tras la máscara de maquillaje,                         

 bajo una armadura                                         

 de última moda,                                           

entre una trinchera de libros,

a

un día serás ceniza y olvido

a

Cuando la noche paraliza la vida

contagiándola de apatía,

entre sabanas de soledad,

hambrienta de caricias,

esperas el calor de unas manos,                                       

que derritan tu frigidez de hielo,

a

un día serás ceniza y olvido

a

Algún atardecer partirás en silencio,

como sombra que se desvanece

al final del camino,

tras de ti solo dejarás

el paisaje otoñal de unos versos,

ceniza y olvido.

Mª Jesús Mandianes

           

Geografías íntimas

Mª Jesús Mandianes

Compartir esta experiencia con un grupo de «locos de la poesía» ha logrado que no me siente una marginal; que este proyecto se materialice en un poemario nos une en una amistad intima, diría que mística: la poesía nos convoca en torno al sagrado oficio de escribir, escuchar, leer y reflexionar.

Somos rastreadores de «momentos únicos», los atrapamos con la mirada para plasmarlos en palabras como imágenes. No sentimos «impresionistas» capaces de perpetuar en una página en blanco, la catástrofe que puso patas arriba una vida, una pasión prohibida, el instante perfecto en que en el cielo se dibujaba un crépusculo naranja y «yo» paseaba al lado de mi «compañero para toda la vida».

Este poemario es un sueño que se ha ido convirtiendo en realidad con la complicidad de un grupo de seres humanos animados por el mismo aliento creativo. Cuando los sueños se cumplen a una ya no le importa ser la oveja fantasiosa de una familia de fenicios a la que aceptan con aire resignado: ¿Qué le vamos hacer?hay cosas peores.

Año tras año al ajuste de cuentas familiar yo solo aporto un montón de versos y siempre recibo a cambio una pregunta reproche: «niña» ¿pero eso da dinero? No, no da dinero queridos, de hecho los poetas, en general, somos unos muertos de hambre, pero a pesar de todo voy a seguir escribiendo poemas de amor, sexo y muerte. Es mi acto de rebeldía, mi liberación personal, mi reto.

Mª Jesús Mandianes

Mª Jesús Mandianes

Poema fúnebre

Hans Baldung (La muerte y la doncella)

Regresabas cada noche

gélido, fúnebre,

oliendo a cementerio,

a tumba removida, ´

a podredumbre.

a

Te arrojabas sobre la cama

como un peso muerto,

me aferrabas con tus brazos,

sucios de moho y cieno,

tatuados de llagas como rubís.

a

Era de hielo tu mirada muerta,

iris cegados por la guadaña,

la boca sedienta de vida,

tus labios, astillas de vidrio,

cubriéndome de besos acerados.

a

Delirando en la oscuridad

arañaba las sombras,

golpeaba el aire,

rasgaba el silencio,

con cuchillas de gritos.

a

Sombra entre las sombras

me soñé Kali destructora,

devoradora de pesadillas,

mis pupilas verdes de muerte

acechaban en la madrugada.

a

Te arranqué los ojos,

comí tu corazón

arrojé los huesos

a las mazmorras del olvido,

nunca regresaste,

nunca me arrepentí.

Mª Jesús Mandianes

En la ópera «Macbeth» de Giuseppe Verdi, Lady Macbeth también tiene una escena de sonambulismo y su correspondiente aria de enajenación, que la llevará a la muerte (no puede soportar el sentimiento de culpa por incitar a su marido para que mate a Duncan). Maria Guleghina la interpreta en una producción de la Metropolitan Opera House de 2008.

La ley de la gravedad

El crepúsculo de los dioses (director Billy Wilder, protagonista  Gloria Swanson)

Con precisión de miniaturista

calcula la disposición

de la arruga mínima,

la leve flacidez del cuerpo,

para que los ojos se acostumbren

a ver la pequeña diferencia

que te aleja de la juventud.

a

Sin desmoronarte.

a

Con el rigor de las leyes físicas

reduce la velocidad de la caída,

demoliendo pausadamente

la esbeltez del cuerpo,

para que los ojos se acostumbren

a ver la pequeña diferencia,

que te acerca a la vejez.

a

Sin mirar atrás.

a

Con la tenacidad del condenado

suplicas el indulto,

solicitas la suspensión sine die

de la ley de la gravedad,

sabiendo que será denegada.

La caída será lenta, sin concesiones,

no habrá marcha atrás.

a

Sin claudicar.

a

Con la obstinación de una rebelde,

con la soberbia del ángel caído,

a pesar de las alas rotas.

Desafiante Norma Desmond,

eterna adolescente,

desciendes por las escaleras,

hacia el agujero negro, 

                                              donde colapsan las estrellas.

                                                                                    Mª Jesús Mandianes

La traviata (Verdi): addio del passato (Anna Netrebko)

Violetta (la traviata: la descarriada) sabe que su final está próximo, cierra sus recuerdos con la conmovedora aria Addio del passato. Dice adios al pasado sabiendo que no tiene futuro, lo único que tiene es el momento presente, un momento lleno de dolor.

                           

El último verano

ANNA KIRSTINE ANCHER (merienda en el jardín)

Con sabor a hiel,

a lágrimas amargas

quemando la garganta,

con el dolor del último adiós,

eco triste sonando

en las campanas de la iglesia.

a

Tras un muro de oscuridad

se oculta el frio de unos huesos

temblando de soledad.

a

No habrá más veranos, miña nai,

en tu jardín umbrío,

María Argentina Araujo

cada primavera

florecerán rosas y hortensias,

tu espíritu reposará en la yedra humeda,

aspirará el aroma dulce de la higuera.

a

Frente a un muro de oscuridad

ojos nublados de tristeza

añoran las tardes de pan y chocolate,

                                          da nosa naiciña.

                                                                         Mª Jesús Mandianes

(25 de agosto 2022)

Na fraga do Eume

Mª Jesús Mandianes (Pontedeume, A Coruña)
Mª Jesús Mandianes (Pontedeume, A Coruña)

Llueve en la fraga sedienta,

helechos mágicos palpitan

bajo gotas de manso orvallo,

entre sus hojas se refugian

duendes de risa inquietante.

a

Robles de raíces celtas,

vencidos por un Sol violento

beben el elixir de la vida,

resucitan bajo el diluvio,

colmados de savia nueva.

a

El eco furioso del granizo

quiebra el espejo del rio,

serena realidad invertida,

lar del espíritu de la fraga

donde bailan tenues ninfas.

a

Ajeno al paso del tiempo

se alza el monasterio sombrío,

muros de oscuros secretos

ocultan almas atormentadas,

oran para que la lluvia expiatoria

purifique su pasado inconfesable

Mª jesús Mandianes

Mª Jesús Mandianes (Baltar, Ourense)
Mª Jesús Mandianes (Baltar, Ourense)

“La fraga es un tapiz de vida apretado contra las arrugas de la tierra; en sus cuevas se hunde, en sus cerros se eleva, en sus llanos se iguala. Es toda vida …” (Fragmento de El Bosque Animado – Wenceslao Ferández Flórez). 

El bosque animado (1943), es un homenaje a la naturaleza y a la lucha y el respeto que se deben el hombre, las plantas y los animales en igualdad de condiciones. Una fábula en la que el autor te hace sentir en la piel de los árboles, de la fraga susurrante, de la tierra gallega.

Es una novela donde no hay protagonistas únicos; donde historias, aldeanos, plantas, animales y parajes tienen entre ellos una comunión tan magistral que hacen que el gran protagonista sea el que da título al libro: el bosque.

Muller

La sorpresa del trigo (Maruja Mayo)

A meu gaiteriño,
Ainda me acordo,
Cando baixabas polo monte abaixo,
E viñasme ti dicindo.

Bota carne no pote, Marianiña,
Bota carne no pote, Marianá,
Un molete enteiro. enservelletado,
Unha bota con viño, chupáená!

Muller, fartura de loita
Qué che hei decire eu, muller?!
Ti és coma a terra nosa,
E a terra é coma ti é!

Deixeivos a entrambas soias
Anque convosco quedei
Baleira está a terra, morna

Ti, sementada, abofé.

E ao vento decia
Pronto hai de volver!,
Pra tira-la fame, pra poder comer…

Ai, muller, cantas noitiñas,
Te deitaches coa tristura?,
E ao vento, aínda che traguía,
As novas dos que marmuran.

E ao vento dicía,
Pronto hei de volver…

Ti és o milagre da terra
E, a terra é un milagre teu
Mistura de mel e cerna
De fera e de anxo do ceo.

Pariches de pé o fillo,
Como fan no mente as bestas.
E hoxe que volto vencido,
Para que eu venza ti te deitas.

Ao voltar, que che hei decir?!
Maldito o día e a hora
En que te deixei aquí
Pra percurar vida fora!


O inverno da emigración
Roubóunos a primavera,
Quén eu era, xa non son,
E ti non és a que eras!


Xa poden os leiros dar
Colleitas ben abondosas,
Poden en Madrí falar
Con palabras ben fermosas,
Que nunca nos han de pagar
A nosa fame de outrora!

E ao vento dicía,

pronto hei de volver

pra tira-la fame,

pra poder comer.

Marica Campo (Tras as portas do rostro)

Sobre Marica Campo:

Nació en Val do Mao, ayuntamiento de O Incio, Lugo, el 24 de febrero de 1948. Con quince años decide ingresar en un convento de monjas para ser misionera. Durante los cinco años que permanece ordenada hará la carrera de Magisterio y estudios de Teología. Ejerció deMarica maestra en varios pueblos de la provincia de Lugo, además de en Canarias. Se jubiló en 2008 en Guitiriz, donde continúa residiendo.​

Lectora voraz desde la infancia y escritora precoz, durante años Marica sólo publicará una obra teatral, algunos poemas en revistas, además de las letras para el grupo musical Fuxan os ventos. Serán los amigos los que insistan y así, en el año 1992 publica su primero libro, un recopilatorio de poemas llamado Tras as portas do rostro.​

Fue nombrada Chairega de Honra por la Asociación Cultural Xermolos y la Fundación Manuel María de la Terra Chá en noviembre de 2007.

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M.ª Jesús Mandianes (Muxía)

«Mi patria es mi infancia»

La aldea aparece envuelta en un silencio lleno de ausencias, faltan las voces infantiles, los abrazos de bienvenida de los que se han ido para siempre, la chispa de alegría en la mirada de los ancianos al verme: ¡Elogo tu por aiquí Susiña! … ya no me reconocen.

Vuelvo empujada por la nostalgia, por la evocación seductora de los recuerdos: En el hueco de ese árbol me escondía cuando jugábamos al escondite, en el recodo del rio nos bañábamos, sobre el penedo imponente soñábamos historias de fadas e meigas.

Regreso en un acto de rebeldía, me niego a habitar el limbo del desarraigo, después de tan larga ausencia necesito apuntalar mis raíces, volver a los orígenes para descansar sobre la hierba verde contemplando como se mece el mar de centeno maduro, o mesmo que fai tanto tempo.

Necesito saciar los ojos de azul marino, respirar el olor de los bosques de algas, escuchar la canción de calma y marejada del Atlántico … o mesmo que fai tanto tempo. En algún rincón de la memoria se despiertan los recuerdos de mi niñez mecidos por el oleaje, como un placebo que me adormece, pero no cura la nostalgia del pasado que no regresará.

Mª Jesús Mandianes