La Dama de Cachemira

Autor: F.G. Ledesma 

Estilo: Novela Negra     

Editorial: RBA libros

Idioma: Castellano

                                                                  

Análisis: A pesar de que no soy una entusiasta de la novela negra,la trama de “La dama de cachemira” ha conseguido engancharme, quizás porque se centra más en el desarrollo de las circunstancias particulares de los personajes, y sus reacciones emocionales, que en la propia intriga policíaca.  Probablemente sea esta una de las críticas que harían los entusiastas del género, ven en Mendez un tinte de redentor de pobres delincuentes que le hace estar más cerca de ellos que de la legalidad posfranquista a la que representa.

Añadiría que en algunos pasajes de la novela, he tenido  la extraña sensación de que el autor se perdió en el “túnel del tiempo”  e inconscientemente nos traslada a una época anterior a la “movida” de los años 80. Una época ligada a la dictadura donde las mujeres eran más resignadas y mucho más sumisas. En donde sobrevivir a cualquier precio era la batalla diaria de los vecinos de cualquier barrio.

Ledesma a través de Méndez, policía a punto de jubilarse, recorre las calles de la Barcelona canalla escuchando las voces de personajes marginales, que sobreviven como pueden en una ciudad que se transforma al ritmo de las obras olímpicas y la corrupción. La pluma del autor se tiñe de nostalgia buscando en el Rabal los olores, los ruidos, los ambientes de un tiempo pasado perdido para siempre.

Convierte a Mendez en el paradigma del antihéroe y el Rabal es su entorno social, un barrio poblado de “maricas” de los que aprende el valor de la lealtad y un nuevo sentido de la palabra amor. Chorizos a los que imprime el acento y la chispa del sur, macarras de lenguaje marginal, y pobres putas que van perdiendo categoría en un lento descenso a los infiernos… A todos les da un aire quevediano de picaros de medio pelo, entre los que de vez en cuando aparece “un delincuente” para el que siempre suele encontrar una justificación y una salida honrosa.

Porque los auténticos criminales viven en la zona alta de la ciudad, impunes frente a delitos de corrupción de menores, o al acoso inmobiliario al que someten a sus víctimas, siempre bien protegidos por eficaces abogados. Realiza un análisis crítico de la sociedad del momento y de la burguesía, no se escapan ni especuladores ni políticos, todos dispuestos a dar el pelotazo que los hará ricos en poco tiempo, sin prejuicios éticos ni morales.

Mezcla las historias de todos ellos, haciendo que se entrecrucen y se relacionen entre sí en extraños vínculos de dominación y servilismo, sobre las que flota permanentemente la soledad. Destaca la sensibilidad con la que describe a las pobres mujeres vencidas, que pierden la vida esperando que se cumplan sus sueños, hasta que aceptan con resignación o desesperación que sus ilusiones se han desvanecido a la misma velocidad que su juventud. Entonces echa mano de Méndez para que disculpe sus conductas, ofreciéndole el consuelo de su mano trémula apoyada en el hombro.

Porque Méndez es en el fondo un sentimental al que le gustan las mujeres a distancia, pero el sexo para el viejo policía es más un ejercicio de imaginación y de verborrea machista que otra cosa. Acabando por admitir que “el amor, ciencia y cortejo para el que no está preparado”

Resumen: El escenario de “La dama de Cachemira” es, por supuesto, Barcelona. El asesino un individuo en silla de ruedas al que Mendez sigue la pista a través de un Barrio Chino poblado de seres humanos superados por unas vidas cargadas de fracasos, humillaciones y sueños frustrados.

Sus indagaciones le conducen inevitablemente al descubrimiento de los oscuros secretos que esconden mujeres vapuleadas por la vida que, pese a sus infortunios, mantienen sus sueños. Sueñan con un hombre que las quiera como una mujer quiere que un hombre la quiera. Sueñan con viajar a lugares lejanos y exóticos. Sueños, amor, vidas marginales y frustraciones, que acaban en asesinatos frente a los cuales el viejo policía aplica un concepto de justicia muy particular.

La dama de Cachemira” fue Premio Mystére a la mejor novela negra publicada en 1986. Distinción para un autor que conquistó más admiradores fuera que dentro de su país, en los tiempos de la censura franquista y la frustración de los creadores. Un hombre hecho a sí mismo. De origen humilde, de madre modista y que estudió gracias al mecenazgo de su tía. Un intelectual que, a pesar de los premios internacionales y del triunfo profesional (fue director jefe de La Vanguardia), nunca dejó de ser un chaval del barrio.

 

 

 

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Antología de Spoon River

Autor: Edgar Lee Masters              

Estilo: poesía                   

Traducción: Jesús y Fabio López P.

Edición: Jesús Lopez Pacheco

Editorial: Cátedra

 

Ollie McGee

¿Os habéis fijado en un hombre mustio y cabizbajo

que deambula por el pueblo?

Es mi marido, que con secreta crueldad,

nunca confesada, me robó juventud y belleza.

Hasta que, llena de arrugas y con los dientes amarillos,

perdida la dignidad y de vergüenza humillada,

me bajaron a esta tumba.

¿Y qué creéis que le roe a mi marido por dentro?

¡La cara de la que fui y la otra que hizo de mí!

Las dos le están llevando al sitio donde yazgo.

Logro mi venganza después de muerta.

 

Amanda Barker

Henry me dejó embarazada

sabiendo que yo no podía dar la vida

sin perder la mía.

Así entré en mi juventud por los pórticos del  polvo

Caminante, en el pueblo en que viví creen

que Henry me amó con amor de esposo.

Desde el polvo proclamo

 que me mató para satisfacer su odio.

Análisis:                                                                                                                                      Edgar Lee Master consigue hacer realidad la popular sentencia Si los muertos hablaran” a través de  su  poemario “La Antología de Spoon River “(1915). Un  pueblo   inventado  donde  solo  se  escuchan las voces de los muertos, que  reinterpretan  unas veces con amargura, otras con ironía, los  epitafios y  los  motivos  escultóricos  que  adornan  sus tumbas. Son  autobiografías  comprimidas, testimonios, confesiones o acusaciones  póstumas, presentadas  ante  “El tribunal supremo” del más allá para ser revisados cuando ya “todos duermen bajo la colina”

El abogado Edgar Lee, les da la oportunidad de contar su historia real, la que se esconde tras las bellas dedicatorias. Ya que en la ciudad de los muertos no tiene sentido mentir, el miedo al que dirán y la vergüenza desaparecieron en el mismo instante en que perdieron la vida, convirtiendo acciones, omisiones y consecuencias en hechos irreversibles, por eso cada composición deja el regusto amargo que provoca escuchar un “tardío acto de contrición”

Whedon, director de periódico

Ser capaz de ver todos los aspectos de cada asunto;
estar en todos los sitios, serlo todo, no ser nada durante un tiempo;
falsear la verdad, subirte a su grupa cuando te conviene;
manipular los grandes sentimientos y pasiones de la especie humana
con segundas intenciones, con fines astutos;
llevar, como los actores griegos, una máscara
—tu periódico de ocho páginas—, tras la que te acurrucas
para declamar por el altavoz de los grandes titulares:
«¡Éste soy yo, un gigante!».
Vivir así la vida de un ladrón furtivo,
envenenado con las palabras anónimas
de tu alma escondida.
Echar tierra, si te lo pagan, a los escándalos,
desenterrarlos a los cuatro vientos por venganza
o para vender más periódicos,
aplastando vidas y reputaciones, si hace falta;
ganar a cualquier precio, salvo el de tu propia vida;
ostentar un poder diabólico que socava todo civismo,
como un muchacho paranoico que pone un tronco en la vía
y hace descarrilar al expreso.
Ser director de un periódico, como yo lo fui.
Y luego yacer aquí, junto al río, justo en el lugar
donde desaguan las alcantarillas del pueblo
y se arroja la basura, las latas vacías
y se esconden los fetos.

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Hilos

 Collage de Mª Jesús MandianesTitulo: Hilos

Autora: Chantal Maillard

Estilo: Poesía

Editorial: Tusquets

Grandes palabras como Dios, verdad, mundo, realidad, no son más que pensamientos y esos son los Hilos, exteriorizados como Poemas-Husos, que  cada una de ellas es un hilo mental. En Hilos, hay un personaje que tropieza con los conceptos, los cuestiona, pero cada vez que lo hace se paraliza y termina siendo el personaje “Cual”: (Entrevista del País)                                                                                                           

Reflexión personal:                                                                                                                         Los versos de Chantal están compuestos de palabras en las que profundiza  intentando recuperar su sentido original, como cuando las pronunció por primera vez el ser humano, repitiéndolas despacio, tratando de entender su alcance. Las exprime hasta reducirlas a la idea abstracta, las desmenuza, busca todos los significados y encuentra otros nuevos, invitando a la reflexión filosófica, a com-padecer-la, expresión que repito mentalmente al final de la lectura de cada uno de sus poemas-huso,  interpretándola como “padecer con ella”

Porque en sus poemas no hay palabras que consuelen, ni que liberen de la angustia. Son cicatrices abiertas, son vértigo, inquietud, angustia, miedo, sentimientos que nacen del sufrimiento que siente ante el suicidio de su hijo. Sus versos son gritos de aflicción por una perdida irreparable, también por su enfermedad, por eso el huso principal es el dolor… probablemente sin la escritura no hubiera podido sobrevivir a tanta perdida.

Anális y resumen:                                                                                                                               El poemario se divide en dos partes: Hilos y Cual. Hilos a su vez se subdivide en varias partes. La primera se titula Poemas-Husos está constituida por 24 poemas, que se mueven sobre un único huso, como una metáfora sobre el estado de animo. Le siguen otras siete secciones: Calma, Irse, De pie, Irse, El cuarto, Visitas o sueños; La luz, el aire, el pájaro.

Son poemas donde la autora analiza sus sentimientos y emociones desde “afuera”, distanciandose del propio “Yo” para poder relativizar la mágnitud de su sufrimento, inventado palabras que le ayuden a cambiar su realidad, a transformarla, creando una nueva realidad que e ajuste a los vocablos que ha creado. Rompiendo así el esquema de la filososofía racionalista, cuyo pilar fundamental es la razón como fuente de conocimiento y la realidad que existe fuera del sujeto que la percibe. Al contrario Chantal pone en duda la existencia de esa realidad, considera que todo lo que llamamos “real” depende, exclusivamente de nuestra conciencia, de nuestras ideas.

Uno”, poema en el cual Chantal parece cuestionar su propia identidad, enrededada en una telaraña de “sospechas” “dudas” y “contradicciones”. Donde a veces cuesta entender el sentido que quiere darle a cada palabra. “Uno” como concepto filosófico que define la unidad primordial del ser, uno siguiendo el “hilo” metafórico de una idea que la mente segrega y va “hilando”.

Pero no hay silencio.

No mientras se dice.

No lo hay. Hay hilo,

otro hilo.

La palabra silencio dentro.

Dentro de uno-¿Uno?

En el “Pánico” (pág.21) la poeta describe el terror que siente en su interior invadiéndolo todo: Su yo, su habitación, su casa. Usa neologismos (giro nuevo en una lengua) compuestos de dos palabras y guión: casa-huesos. Corta los versos con continuos puntos seguidos reduciéndolos a hilos (pensamientos)

El cansancio. La sed. El pánico,

Dentro,

Fuera no se mueve.

Dentro, pánico.

Humedad que traspasa

la casa-huesos

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Balzac y la Pequeña Modista China

Autor: Dai Sijie                                    Estilo: Novela                               Idioma: Catalán                          Editorial: El Balancí                  Traductora: Marta Marfany

Ya han pasado muchos años, pero aún tengo gravada en la memoria una imagen del periodo de nuestra reeducación, con una precisión excepcional: Frente a la mirada impasible de un cuervo de pico rojo, Luo, con un cesto a la espalda, avanzaba a gatas por un paso de unos treinta centímetros de ancho rodeado a ambos lados por un profundo precipicio. Dentro del cesto de bambú, anodino, sucio, pero solido, estaba escondido un libro de Balzac, “El padre Goriot”, que en chino tenía por titulo “El viejo Go”, iba a leerlo a la “Pequeña Modista” que continuaba siendo una montañesa; bonita pero inculta.

Novela de pretendido contenido autobiográfico, que presenta una visión amable de la “Revolución cultural China” llevada a cabo por el presidente Mao Zedong de 1966 a 1976. Su lectura no debe hacernos olvidar que fueron diez años de sangriento caos, que dejó cerca de dos millones de muertos; una economía arrasada y un patrimonio cultural destruido. Sus víctimas fueron sobre todo la clase intelectual, escritores y artistas fueron perseguidos, encarcelados y asesinados. Las acusaciones generalizadas de «actividades contrarrevolucionarias» a profesionales cualificados llevaron a una paralización del desarrollo tecnológico y educativo del país. Una generación entera de jóvenes se vio privada de la posibilidad de una educación superior más allá de la repetición de lemas revolucionarios.

Análisis:                                                                                                                                                                  Contada en primera persona, el narrador es a la vez protagonista de una historia que escribe desde el recuerdo de sucesos contados en presente, aunque sucedieron en un pasado indefinido. No obstante el autor plantea el desenlace cambiando de perspectiva, en lugar de mantener el estilo narrativo, opta por conceder voz propia al Molinero, a Luo y a la Modista. Una decisión que desde mi punto de vista desmonta la estructura de novela y la acerca al relato.

Sorprende el tono humorístico, que utiliza para describir las condiciones extremas en las que se desarrollaba la vida de unos personajes sometidos a “trabajos forzados”. Luo y Day incluso acaban perdiendo la noción del tiempo entendido como experiencia vital constructiva, ya que transcurre como la repetición de unas obligaciones rutinarias que los anula como seres inteligentes. Hay que señalar que a pesar del tono desenfadado que utiliza para describir las situaciones más brutales, queda claro el trasfondo crítico hacia el fanatismo ciego impuesto por régimen maoista.

El mayor acierto de la novela es sin duda la utilización de un lenguaje coloquial, buscando la empatia de los lectores hacia unos personajes y unas circunstancias excepcionales, más que la exhibición de una prosa brillante. “La lengua” adquiere tal importancia que sustituye a los libros prohibidos cuando los protagonistas ponen a prueba sus dotes interpretativas a través de la literatura oral, convirtiéndose en un estímulo mental para los habitantes del pueblo.

La obra pone de relieve el poder de la lectura reflexiva para formar y transformar la personalidad de los individuos. Como medio para alcanzar la libertad de pensamiento, aún en las más férreas dictaduras, por eso los regímenes autoritarios temen tanto cualquier expresión artística. Aunque la interpretación del contenido de los libros es bien diferente según las manos en las que caen. Mientras Dai parece fascinado por Romanin Ronald y su obraJean-Christophe”, Luo prefiere los personajes atormentados de Balzac como “Ursule Miroüet”, se otorga el papel de Pigmalión de “la costurera” a la que pretende refinar leyéndole sus obras, paradojicamente la chica extrae una pobre conclusión: La belleza de la mujer es un tesoro que no tiene precio.

Resumen:                                                                                                                                                                La historia explica las peripecias de dos amigos adolescentes, que son enviados a una lejana población cerca de la frontera con el Tibet para someterlos al proceso de reeducación establecido por Mao en los años sesenta (S. XX. Allí descubren que un compañero esconde una maleta con las grandes obras de la literatura universal. Su lectura a escondidas y la aparición de una joven modista cambiara sus vidas, logrando una efectiva “reeducación”

La Magnitud de la Tragèdia

Autor: Quim Monzó

Estilo: Novela

Idioma: Catalán

Editorial: Quaderns Crema

Mirados de cerca los ojos de Mª Eugenia eran un mar de luces, un océano de noche, un naufragio, con barcas llenas de gente con salvavidas color calabaza, y todo lleno de venas rojas a punto de estallar.

Análisis:                                                                                                                              Una novela donde el escritor, observador crítico de la conducta humana, parece aplicar una lente de aumento a cada episodio de la vida de personas corrientes, para desarrollarla a cámara lenta, transformándolas en “personajes singulares”. Consigue así una reproducción casi fotográfica de la realidad, deformada por su estilo sarcástico y una sobredosis de ironía, con la que pretende dejar en evidencia la trivialidad de las relaciones entre adultos y la inconsistencia de las pasiones adolescentes. Aunque la maestría descriptiva del autor se impone claramente a ese  argumento que parece invitar a los lectores a profundizar en todas las tragedias solo insinuadas. En los abandonos, soledades y silencios, que acaban convirtiendo a los protagonistas en autistas emocionales.

Sorprenden los rimbombantes nombres compuestos, recurso humorístico al estilo de los culebrones sudamericanos, para etiquetar a unos seres vacíos, cuyo mundo se derrumba dominados por el odio irreflexivo (Ana Francesca) o por la imposibilidad de enfrentarse a la muerte (Ramón María). Los dos viviendo bajo el mismo techo, alimentando una aversión mutua. Conjurando el miedo y la soledad en compañía de amantes, que como ellos son víctimas de la incomunicación y el aislamiento que domina la sociedad urbana.

Descubro en el relato a un Monzó especialista en “crear ambientes”, que consigue trasladar al lector la sensación de aburrimiento e incomodidad que siente el protagonista tras la fallida noche de pasión, describiendo minuciosamente los anuncios que dan en televisión. O relata el coito entre alumna y profesor como una detallada lección de anatomía y fisióloga, componiendo una eficaz imagen literaria, que quiere mostrar la ausencia de amor entre la pareja.

No son menos sorprendentes los sucesos insólitos  que Monzó describe para dejarlos a la libre interpretación de los lectores: De pronto un avión se estrella contra un edificio, un muro se derrumba, o la coincidencia de unas fechas hace pensar en  la posibilidad lógica de una paternidad desconocida, todo ello sin que la percepción y la conciencia de los protagonistas sufra la más mínima alteración.

Entre líneas intuyo que el autor (narrador omnisciente) se ensaña con Ana Francesca (adolescente de 17 años), convirtiéndola en protagonista de escenas delirantes, donde aparece como un personaje imprevisible sexualmente, inestable emocionalmente, incapaz de hacer una reflexión inteligente de las circunstancias que la rodean, y para que no le falte ni un detalle con tendencias psicopáticas. En cambio, parece mucho más compasivo con Ramón María, pobre hombre, víctima de la fatalidad que le ocasiona la ruina económica, la muerte de su mujer, el odio de la hijastra y una extraña enfermedad mortal que acrecenta la magnitud de su tragedia,  alcanzando a todos los protagonistas.


Resumen:                                                                                                                                 Ramón María es un viudo cuarentón, poco atractivo, más bien grueso y de pelo escaso, que después de un lento cortejo consigue ligar con la vedette del teatro donde trabaja como trompetista. La invita a cenar y bebe más de la cuenta por lo que teme la posibilidad de un gatillazo, que es exactamente lo que ocurre. Sin embargo, a la mañana siguiente se levanta con una erección que mantiene a lo largo de los días. El protagonista se enfrentará a la paradoja de comprobar como su inagotable apetito sexual es consecuencia de una enfermedad mortal.

Mientras tanto su hijastra Ana Francesca, estudiante de BUP, pasa el tiempo fantaseando sobre cuál de sus ligues es el hombre ideal al que entregarse y amar para siempre. Monotema del que solo se olvida para idear el plan perfecto con el que liquidar a su odioso padrastro. Lo peor de los sueños es que a veces se hacen realidad, encuentra su media naranja en Luis Albert profesor de el centro pedagógico donde estudia, curiosamente había sido amante de su difunta madre hace 17 años, la edad de ella. Consigue además que Ramón María sufra un oportuno accidente del que no se siente en absoluto culpable… del todo inconsciente de la magnitud de su tragedia.

 

 

 

 

 

La Apología de Sócrates

platon-y-aristoteles4Autor: Platón

Lugar: Atenas

Tiempo:  400 (A.C.)

Situación: Juicio  Sócrates

                                                Dos frases escuchadas de improviso, hacen que decida leer “La Defensa de Sócrates”, sorprendida en cada párrafo por la actualidad de un mensaje, que se puede aplicar en toda su extensión a las circunstancias presentes en nuestra sociedad. Destacando por un lado la profunda crítica que realiza sobre el materialismo de una época donde los hombres solo pensaban en acumular riqueza y cultivar la belleza del cuerpo (470-399 A.C.). Por el otro su valentía, a pesar de las circunstancias, no tiene inconveniente en censurar la demagogia de los políticos y la corrupción del sistema en Atenas: No, el juez no es juez para convertir la justicia en favor, sino para decidir sobre lo justo o lo injusto. No para favorecer a tal o cual, sino para juzgar con arreglo a la ley.

Es Platón quien rescata del olvido la obra de Sócrates a través de “La apología”, donde el filosofo acusado de impiedad y de corromper a los jóvenes se presenta ante el tribunal con la intención de responder a todas las acusaciones que se han vertido contra él, para ello utiliza “el método” que había creado. Desplegando en su defensa todos los postulados filosóficos que difundió entre quienes libremente lo querían escuchar.

Y es que parafraseando al “maestro”, podíamos decir que de él “solo sabemos que no sabemos nada”, ya que igual que otros “grandes pensadores” de la antigüedad, no dejó obra escrita. Todo lo que conocemos del gran filósofo nos lo han transmitido sus discípulos. El más destacado de ellos, Platón, dejó constancia manuscrita “del método socrático” o “el arte del dialogo”, haciendo las preguntas adecuadas para que sus interlocutores descubrieran la verdad a través de ellos mismos, partiendo del previo reconocimiento de su ignorancia, entendida no como un obstáculo sino como la posibilidad de llegar a saber (Maieutica). En este proceso Sócrates utilizaba dos recursos: La ironía y la contradicción.

Su doctrina se basa en la moral y en la ética ( no en el reconocimiento público) y la llevó hasta sus últimas consecuencias. A pesar de que pudo eludir su escandalosa condena a muerte, prefirió acatarla aunque fuera injusta, puesto que como ciudadano ateniense se sentía obligado a cumplir la ley de la ciudad. Poniendo así en práctica su revolución ética, centrada en el hecho de actuar de acuerdo a la propia consciencia, no siguiendo los criterios de la mayoría.

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Observación:                                                                                                                      Probablemente tras las acusaciones de impiedad y corrupción de los jóvenes vertidas contra Sócrates, se escondían causas más profundas e incomodas para la buena sociedad ateniense. El pensador ponía el dedo en la llaga cuando denunciaba su afán de acumular riquezas a cualquier precio y los sometía a una humillación continua al tacharlos de ignorantes. El juicio llevado acabo contra Sócrates se les fue de la mano no solo a los jueces, que probablemente buscaban solo una rectificación y el compromiso del filósofo de callar, también al propio acusado que no dejó de manifestar una cierta prepotencia ante el tribunal, llegando a decir que su conducta merecía un premio no un castigo.

Se me ocurre que si yo fuera “ciudadano ateniense” (las mujeres no podían votar, ni formar parte de un tribunal) y formase parte del jurado, sometería a Sócrates a un sistema de preguntas similar al que él utilizaba. Podría ser algo así:

    • Responde Sócrates ¿No es verdad que la vida es el don más preciado del hombre?

    • Efectivamente a si es.

    • ¿No es verdad que el hombre debe hacer todo lo posible por preservar su vida, no por egoísmo, sino para no dejar desamparados a sus hijos?

    • Tienes razón, respondería el filósofo.

    • ¿No deberías entonces disculparte y comprometerte a moderar tus críticas para así conservar la vida?

…. ¡A saber lo que respondería el filósofo, igual daba su brazo a torcer conmovido por el hecho de que alguien intentara adoptar la técnica utilizada por él!

Análisis personal: Más que un análisis, esta es una reflexión que surge de la lectura de la :obra y de la puesta en común realizada en un seminario de filosofía, sobre los puntos que más han llamado la atención al grupo del que formo parte. Sigue leyendo

Un hombre de palabra

Autora: Imma Monsó

Estilo: Novela

Idioma: Catalán

Editorial: La Magrana

Hay muertos que te hacen huir corriendo hacia delante, otros te aplastan el dedo gordo del pie para que no puedas avanzar sin ellos. Hay muertos en cambio que nos dejan un duelo ligero y suave como una pluma. Una carga tan fácil de llevar que no quieres desprenderte nunca” (Imma Monsó)

Resumen:                                                                                                                                       Un hombre de palabra” está a medio camino entre la novela y el relato autobiográfico, ya que parte de la experiencia personal de la autora, presente en el texto bajo el disfraz de Lot, una mujer que se enfrenta a la muerte de su compañero, el carismático profesor de filosofía Roger Moreno (El Cometa).

A través de sus páginas describe como afronta “el duelo”, apoyándose en un conjunto de circunstancias personales que hacen menos gravoso el trance, al que hay que sumar el desahogo que le permite “la palabra escrita” transformada en una reflexión serena sobre el trauma que supone siempre una muerte inesperada. Entre líneas se adivina como “La memoria del olvido”  logra atenuar el dolor.

Describe el golpe inicial, cuando el dolor por la perdida se hace insoportable, lo plasma creando una tupida red de palabras que de alguna manera resucite al Cometa. Frases que se transforman en una terapia con la que consigue atenuar el desconsuelo. Párrafos ideados para que su hija Piulix conserve un recuerdo ideal de su padre, el hombre con el que las dos han compartido los momentos más felices de su vida.

Presenta al Cometa como un sujeto idealizado, cuyos defectos se transforman a los ojos de la protagonista en cualidades que le dan un cierto aire de personaje novelesco. Su vida en común era maravillosa y la llegada de su hija completo el circulo perfecto. Es sin duda el hombre ideal de Lot, el que había elegido para pasar toda su vida. Aunque a los ojos de esta lectora pueda parecer un teórico entregado a sus reflexiones intimas, que muestra un cierto desapego por la protagonista.

Ella se presenta como una mujer con tendencia “al aburrimiento” que se cansaba rápidamente de los hombres que tenía a su lado, le aburrían los proyectos que empezaba y caía fácilmente en la apatía, pero es un personaje cercano, creíble, con el cual resulta fácil sentirse identificada.

Tres años después de su muerte volvió a ser ella, a sentirse alegre, aunque reconoce que no sabe como sería el duelo en otras circunstancias. Sin duda le ayudó a superarlo el poder de las palabras, los amigos, la hija, el afecto del que estuvo rodeada… en los momentos iniciales  los tranquilizantes. Un duelo sin sentimiento de culpa y porque no decirlo en un entorno socio cultural y económico alto.

Análisis:                                                                                                                                           La obra está estructurada mediante capítulos alternos (A y B) escritos en primera y en tercera persona. Las frases cortas, bien estructuradas y fáciles de entender. Cuando se refiere al Cometa aparece como sujeto omnisciente. Describe perfectamente las circunstancias psicológicas de los protagonistas, dejando patente la dependencia emocional que tienen tanto Lot como Piulix de un hombre que tiembla al pensar que será de ellas cuando desaparezca.

Imma muestra una vez más el dominio del lenguaje literario, de los recursos retóricos y de los diferentes registros. Consigue crear la atmósfera adecuada incorporando al texto el recuerdo de los gustos musicales de su compañero (Lover supreme), de sus preferencias culinarias y de sus lecturas favoritas. En definitiva logra infundirnos la curiosidad por conocer al ser humano que se esconde tras el Cometa, al cual como homenaje póstumo le publicó su libro inconcluso bajo el titulo “La farmacia del Olvido”.

A titulo personal añado que a pesar de la sintaxis perfecta, del desarrollo impecable de las diferentes fases del proceso de duelo y de la complicidad con el personaje de Lot, el libro en conjunto no ha conseguido “emocionar” a las integrantes del club de lectura del que formo parte. Tal vez por las constantes referencias a autores, filósofos, músicos que las lectoras desconocemos. Tal vez por la cantidad de páginas que dedica a la descripción de vacaciones de ensueño, o vivencias tan exclusivas que podrían interpretarse como  un “exhibicionismo snob”

Probablemente un gran número de mujeres se enfrentan a la “viudedad” en unas circunstancias mucho más duras, sin el apoyo de nadie, y con una situación económica tan precaria que les impide, no solo poner tierra de por medio realizando viajes fantásticos, sino la posibilidad de llenar su vida de experiencias tan enriquecedoras como las de Lot.