8 de marzo: Mujeres Trabajando por la Paz

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El siglo XX se recordará por grandes avances tecnológicos y científicos, que sin embargo no lograron evitar las terribles guerras que asolaron el mundo. También porque fue la época, en la cual, miles de mujeres anónimas trabajaron al lado de otras con relevancia internacional, para lograr la paz en positivo, sin resignarse a aceptar la “sola ausencia de violencia”.

Avanzaron hacia el siglo XXI unidas por la convicción de su poder para detener los conflictos armados abiertos en todos los continentes de nuestro planeta. Tendiendo puentes para iniciar el dialogo que lograra superar la confrontación. Silenciando la ira enloquecida de las armas para escuchar la voz reflexiva de la razón, que sabe ceder, acercando posturas en busca del ideal de una convivencia pacífica.

Es verdad que a lo largo de la historia, en tiempos de guerra las mujeres han sido contempladas como victimas propicias de la violencia, ejercida sobre ellas en forma de violación. Pero desde finales del siglo XIX, no sólo han denunciado los efectos de los conflictos, sino que han realizado numerosas propuestas constructivas para lograr una paz duradera como el único camino para conseguir el progreso de la sociedad.

Malala Yousafzai, Nobel de la Paz 2014

Malala, Nobel de la Paz   2014

Afiliadas en organizaciones pacifistas trabajan no solo buscando el fin de los conflictos armados sino tratando de encontrar salidas negociadas a la violencia y reivindicando otras muchas causas. Luchando por la abolición de las armas nucleares y la defensa del medio ambiente. Denunciando la violencia sexual como arma de guerra, las desigualdades económicas, la trata de seres humanos, la discriminación por razón de sexo, el derecho a la educación de las niñas y cualquier otra injusticia social.

Les Blogueres, este año nos hemos acercado a la historia y la lucha de las mujeres galardonadas con el Premio Nobel de la Paz. Desde la primera, Bertha von Suttner gritando ¡Abajo las Armas! y denunciando la sangría de la juventud austriaca en los continuos conflictos imperialistas de su país. Convenciendo a Nobel para que crease un premio dedicado a todos los que luchan en contra de la violencia. Siendo ella la primera mujer distinguida por su trabajo como “luchadora por la paz”. Hasta la última Malala Yousafzai tiroteada por defender el derecho de las niñas a la educación en Pakistán, recibiendo el galardón en el 2014.

La imagen de otras muchas se ha convertido en un icono no solo de la lucha contra la guerra, también defendiendo los derechos de la mujer, de las comunidades indígenas, o en la conservación del medio ambiente: Kathë Kollwitz, la escultora comprometida con el pacifismo, cuya obra se convirtió en una denuncia de las consecuencias de los conflictos armados. Rosa Luxemburg, que perdió la vida defendiendo sus ideales. Amira Hass, periodista israelí atacada y arrestada por denunciar las injusticias y los abusos que se han cometido sobre los y las palestinas, dentro y fuera de los campos de refugiados. Berta Cáceres, líder indígena asesinada en 2016, fue una feminista que combatió por los derechos de todas las mujeres hondureñas y una importante activista media ambiental… son solo algunos nombres de una lista de mujeres luchadoras que no deja de crecer.

Otras decidieron unirse como colectivos que aúnan esfuerzos para denunciar la ocupación Palestina, como las Mujeres de Negro. El Green Belt Movement, trabajando por un cambio democrático de Kenia a través de la protección del medio ambiente. Mujeres periodistas sin cadenas, luchando por la libertad de expresión y en contra de la discriminación a la que son sometidas por razón de género. Women of Liberia Mass Action for Peace unidas rezaron sin distinción de religión para que terminar con los conflictos que asolaban su nación.

En torno a todas ellas un sinfín de mujeres anónimas trabajan en todos los campos, desde el ámbito jurídico, pasando por la educación, sanidad, investigación, alimentación, agricultura, hogar. Dedicando sus mejores esfuerzos a la utopía de construir un mundo más justo.

Mª Jesús Mandianes

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Actrices secundarias

“Aunque en la meca del cine todo brille más, las mujeres estamos hartas de vernos relegadas sistemáticamente a un segundo plano” Patricia Arquette, (Ganadora del Oscar a la mejor actriz de reparto)

Al hilo de esta declaración realizada en la última gala 3-sufragistasde los Oscar, reflexiono sobre el papel que nos ha tocado interpretar a las mujeres a lo largo de la historia. Salvo contadas excepciones hemos sido siempre actrices secundarias, relegadas a papeles de segunda categoría:

Desde que se tienen noticias escritas de la historia de la humanidad hasta el siglo XX nuestra función principal fue “perpetuar la especie”. La “labor reproductora” se iniciaba entorno a los quince años y se prolongaba a lo largo de una vida gris, varios años más corta que la de los hombres, precisamente porque era “normal” morir durante el parto. Los filósofos griegos representados por Aristóteles no dudaban en afirmar: La mujer, en cuánto a madre, no es más que el soporte alimenticio y físico donde se encuentra el hombre antes de nacer.

Eran propiedad primero del padre que tenía el poder de aceptarlas o abandonarlas, después del marido, del hermano o de un tutor, quedando reducidas a la condición de “perpetuas menores de edad.” No tenían derecho de heredar y se transmitían al varón como una parte más del patrimonio. Excluidas de cualquier actividad pública y social, aprendían desde la niñez a ser sumisas, satisfechas de pasar a la historia interpretando el papel de tejedoras de inacabables tapices, mientras esperaban al marido ausente.

Durante la Edad Media, los “Padres de la Iglesia” convirtieron a la mujer en sinónimo de “pecado”, tocándole en el reparto el papelón de culpable de la expulsión del hombre del paraíso, por lo tanto de todos los males que asolaban la humanidad. La Iglesia sólo aceptó las relaciones sexuales dentro del “sagrado vinculo”, como medio para continuar la especie. Para la mujer el matrimonio significaba pasar el dominio del padre al del marido, con lo que contraía nuevas obligaciones y perdía la poca libertad de la que gozaba.

Solo algunas privilegiadas consiguieron un “papel principal”, efectivamente hubo grandes reinas, que no dudaron en mantener y dar continuidad a las estructuras patriarcales de los estados que gobernaban, relegando a sus congéneres a permanecer en la sombra. Así las mujeres tenían vedado el acceso a cualquier expresión cultural, solo las monjas desde los conventos aprendían a leer, a escribir y a pensar. Seguramente para las grandes místicas de la época supuso el pretexto perfecto para escapar de la opresión familiar. Sigue leyendo

25N: Contra la violencia de género

imagesCA2775APEn 1981 se celebró en Bogotá, el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, donde se decidió marcar el 25 de noviembre como el “Día Internacional de No Violencia contra las Mujeres”, recordando la muerte de las hermanas Mirabal, brutalmente torturadas, violadas y asesinadas por su oposición a la dictadura de Trujillo.

Juicio asesinato hermanas Mirabal

Juicio asesinato hermanas Mirabal

En 1993 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, definiendo la “violencia contra la mujer” como:

Todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la prohibición arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vía pública o en la vía privada. Sigue leyendo

Olympe de Gouges, una mujer para el siglo XXI

Un cómic recrea la vida de Olympe de Gouges

Un cómic recrea la vida de Olympe de Gouges

La mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos. (Art. 1º de la Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana. Año 1791)

A pesar de intentar minimizar la importancia de su obra y de ser condenada al olvido como tantas mujeres pensadoras de épocas pretéritas, Olimpie es un símbolo para todos los movimientos de liberación femenina. Mientras leo su historia y su obra, no puedo evitar el sentirme estafada por un sistema educativo, que tanto en los institutos como en la universidad, ha mantenido ocultas a todas las mujeres cuyo trabajo como filosofas, artistas o investigadoras, supuso un hito en el progreso y evolución de la humanidad. Sin embargo han permanecido a la sombra de sus colegas masculinos que les han arrebatado el protagonismo y la gloria.

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Olympe

Olimpie (1749 – 1793) fue una de las primeras autoras que defendió los derechos de la mujer tanto en la esfera pública como en la privada. Lo que le supuso un enfrentamiento frontal con la sociedad francesa del XVIII, que a pesar de los profundos cambios ideológicos de la revolución seguía siendo profundamente misógina.

Consciente de las injusticias sociales que afectaban a las minorías y a los más débiles no duda en denunciarlas en todas sus obras. Así en “La esclavitud de los negros” pone en evidencia a las familias nobles que se habían enriquecido con el tráfico de esclavos, lo que le supuso el encarcelamiento en La Bastilla, liberada poco después, siguió luchando a favor de la abolición de la esclavitud. Sigue leyendo

Ellen Johnson-Sirleaf, presidenta de Liberia

Premio Nobel de la Paz 2011 “por su lucha no violenta por los derechos de las mujeres y su plena participación en la obra de construcción de la paz”.

Ellen Johnson-Sirleaf es una luchadora que hoy representa todas las aspiraciones y esperanzas de las mujeres de Libia y de toda África. Nacida en Monrovia en 1939 posee un brillante currículum como licenciada en Ciencias Económicas y Doctora por la Universidad de Harvard en Administración Pública. Lo que le ha llevado ha desempeñar numerosos cargos en instituciones económicas nacionales e internacionales.

Es capaz de abordar con valentía algunas de las cuestiones más conflictivas de la realidad social de Liberia y de África, así como el papel de la mujer en el desarrollo de estas sociedades. Cuando le preguntan si en el Día de la Mujer Trabajadora, las mujeres africanas tienen algo que celebrar. Responde con firmeza que las mujeres en África están luchando por conseguir un papel decisivo en la sociedad. Sin embargo la igualdad aun no les ha sido reconocida, aunque producen el 80% de los alimentos del continente, en muchos pueblos a causa de tradiciones machistas no pueden ser propietarias de la tierra. A pesar de que las mujeres africanas alimentan el país, trabajando de granjeras y de vendedoras en los mercados, no tienen acceso a factores de producción, como la tierra, los créditos o las ayudas. Pero muchas naciones, incluido la suya, están reformando leyes para que las mujeres logren una igualdad socio-económica y para que puedan heredar.

Otro de sus campos de batalla es enfrentar el gravísimo problema de las violaciones en Liberia, tanto durante la guerra como ahora (según algunas encuestas, hasta el 75% de las mujeres han sufrido alguna agresión sexual). Sigue leyendo