Cadalso, ciudadano universal. Cartas marruecas

  • Autor: José de Cadalso
  • Estilo: Epistolar (ensayo)
  • Edición: Russell P. Sebold
  • Editorial: Cátedra

“¿Qué no se puede esperar con el tiempo de unos niños que en tan tiernos años manifiestan una alegría inocente, un estudio voluntario, una inclinación a todo lo bueno, y un respeto filial a sus padres?»

Que un ser humano con el nivel intelectual de Cadalso, se defina como “hombre de bien” y “ciudadano universal” es una invitación a leer detenidamente su discurso y, al menos en mi caso, acabar diciendo que lo comparto en «casi» todos sus puntos. El cosmopolitismo no es incompatible con el patriotismo, se puede amar a la patria y criticar imparcialmente a la nación realizando una crítica constructiva.

Uno puede considerar que es puramente accidental haber nacido en cualquier parte del globo sin que le llamen “subversivo” (introducción y carta III). Estoy segura de que si Cadalso hubiera vivido en el siglo XX se atrevería a imaginar un mundo sin barreras ni fronteras, tal vez fuese un seguidor incondicional de John Lennon.

Retomo su discurso convencida de que tendría que ser una lectura obligada para todos los aprendices de políticos y para los ciudadanos en general: “el patriotismo mal entendido en lugar de ser una virtud, viene siendo un defecto ridículo y muchas veces perjudicial para la patria” (carta XXI). El análisis crítico del concepto de nacionalismo, realizado por un ilustrado en el siglo XVIII, se le podía aplicar a esos “patriotas” que hace unos meses se tiraban a la calle peleándose por ver quien la tenía más grande (me refiero a la bandera).

Al hilo de ese “patrioterismo” exacerbado se podría aplicar la carta XLIV de Nuño (Cadalso) a Gazel. Donde vuelve a incidir en que el “amor a la patria” es tan ciego como cualquier otro amor y «si el entendimiento no lo dirige, puede muy bien aplaudir lo malo, desechar lo bueno, venerar lo ridículo y despreciar lo respetable». Seguidamente habla de la progresiva decadencia de España desde los últimos Austrias hasta los Borbones, poco a poco el país se desmoronó por la dejadez de sus gobernantes: La agricultura estaba arruinada, las fábricas destruidas, le comercio pasivo, las ciencias tediosas y el pueblo sin reaccionar, durmiendo una eterna siesta mientras soñaba con glorias pasadas.

¿Y a todo esto que hacia la nobleza? Lo explica claramente en la carta LXXXV: «Se levantan tarde, toman chocolate caliente, oyen misa, dan cuatro paseos, van a la tertulia, rezan el rosario y se meten en la cama«. Como en los siglos pasados, en el XVIII el trabajo era incompatible con la condición de aristócrata. Los nobles no producían, recibían solo beneficios y, además, tenían el privilegio de no pagar impuestos. El resultado era una clase social ociosa, inútil e inculta que vivía anclada en el inmovilismo.

Pienso que, desgraciadamente, a pesar de los siglos pasados no han cambiado tanto las cosas, los impuestos caen fundamentalmente sobre la clase media, mientras que la alta burguesía, la “realeza”, y los inversores, se libran de la presión fiscal a través de esa creación del nuevo capitalismo llamada “ingeniería financiera”, así los que presumen de amar mucho a España tienen su dinero a buen recaudo en algún paraíso fiscal con la más absoluta impunidad.

La carta IX tiene una especial importancia porque hace referencia a la “leyenda negra” que en Europa se difundió con respecto a los desmanes de los españoles en la conquista de América. Se centra sobre todo en la actuación de Hernán Cortés, cuyo proceder en la conquista del Imperio Mexica pretende justificar a través de una serie de argumentos, como que actuaba bajo ordenes superiores o el tan manido de evangelizar a los nativos y acabar con las idolatrías que incluían sacrificios humanos.

Todos sus razonamientos son discutibles, pero lo más destacado del discurso es que pone en evidencia la hipocresía de las distintas naciones europeas, que eran tan colonialistas como España, repitieron los mismos desmanes y practicaban con la misma impunidad el esclavismo, sobre el cual se consolidaron las grandes fortunas de toda Europa:

los pueblos que tanto vocean la crueldad de los españoles en América son precisamente los mismos que van a las costas de África a comprar animales racionales de ambos sexos a sus padres, hermanos, amigos, guerreros victoriosos, sin más derecho que ser los compradores blancos y los comprados negros; los embarcan como brutos; los llevan millares de leguas desnudos, hambrientos y sedientos; los desembarcan en América; los venden en público mercado como jumentos, a más precio los mozos sanos y robustos, y a mucho más las infelices mujeres que se hallan con otro fruto de miseria dentro de sí mismas; toman el dinero; se lo llevan a sus humanísimos países, y con el producto de esta venta imprimen libros llenos de elegantes inventivas, retóricos insultos y elocuentes injurias contra Hernán Cortés

Mi admiración por Cadalso crece al leer en la carta LXXII como crítica sin piedad las bárbaras costumbres hispánicas, entre ellas “las corridas de toros” ¿se puede calificar de “arte” torturar a un animal hasta matarlo de la manera más salvaje? Los países civilizados consideran que el maltrato gratuito hacia los animales no es admisible, y se considera un delito. Pero esta salvajada no es única, somos un pueblo que se divierte maltratando a los animales: el toro de la Vega, el salto de la cabra, el toro de fuego… son algunas ¿tradiciones? que unos cuantos antipatriotas consideramos vergonzosas, el discurso de este intelectual confirma que no estamos equivocados.

Prosigo el descubrimiento de “mi alma gemela” y llego a la carta LXXV e la que una viuda de 24 años acaba de enterrar a su sexto marido, no puedo dejar de sonreír al ir leyendo todas las desventuras que llevaron a la tumba a los esposos de “la viudita nacional”. Pero llegó a la reflexión final, tan parecida al “Si de las niñas”: “Nada de esto hubiera pasado si me hubiera casado una vez por mi gusto y no por el de mis padres” … y leo como el sabio Ben-Beley acaba reflexionando como no hay diferencia alguna en ser esclava del padre o esclava del marido. Realmente esta era la disyuntiva a la que se enfrentaban las mujeres de épocas no tan lejanas.

La carta LXXVI, insiste en analizar la feminidad desde la óptica de su tiempo (a mí modo de ver, muy poco acertada e incluso ofensiva) parece ser que “la coqueta” se lo pasaba muy bien engañando a cualquier hombre que se le pusiera a tiro, porque su único objetivo en la vida era “gustar”, por eso gastaba el tiempo en su cuidado personal, en ropa, cosméticos y demás frivolidades.

Las únicas preocupaciones de ellas serían ir al teatro, exhibirse en carroza por el Paseo del Prado acompañada por su chichisveo de turno, y poco más. No necesitaban instrucción porque los hombres preferían a las mujeres bellas y tontas; por consiguiente, son ellos los responsables de la pobreza intelectual de las mujeres

Se entiende, claro está, que Cadalso se refería a las aristócratas y a las mujeres de la alta burguesía (la minoría); porque el resto tenían bastante con sobrevivir a los numerosos partos, criar a los hijos, ver como morían por desnutrición y falta de cuidados médicos, aguantar a maridos borrachos, y remendar mil veces su único vestido y sus únicos zapatos.

Conclusión:

Cartas marruecas es una reflexión clarividente del “Problema de España”, que se podría considerar una continuación del análisis hecho por Feijoo. Posteriormente Larra incidiría en el tema, que continuaría con los regeneracionistas y más tarde con la generación del 98.

A través de las cartas, Cadalso describe la realidad social, cultural, política, y económica, del país. Crítica a toda la sociedad, al pueblo, los mercaderes, aristócratas inútiles, el clero y los problemas de la época como la falta de educación, la necesidad de aparentar o las ridículas modas.

El origen de la decadencia está en los tres defectos de los españoles: el orgullo, la pereza y la apatía que impiden el progreso. Cadalso, como buen ilustrado tenía un profundo sentido europeísta y la mente abierta para asimilar todas las innovaciones que estaban cambiando el mundo y eran imprescindibles para que España entrara en “la modernidad”

Sobre José de Cadalso:

(Cádiz, 1741 – Gibraltar, 1782) Estudió en el colegio de los jesuitas en Cádiz y aprendió inglés, francés, alemán e italiano en sus frecuentes viajes por Europa. Fue, con Jovellanos, una de las figuras literarias más importantes del siglo XVIII. Se orientó hacia la carrera militar, llegando a obtener el grado de coronel. Siguiendo sus diversos destinos, residió en varias ciudades españolas, sobre todo en Madrid, donde entró en contacto con los círculos literarios del momento.

Inició su producción literaria con una serie de dramas de corte neoclásico, como Sancho García (1771), algunos de los cuales fueron prohibidos por la censura. A continuación compuso una sátira contra la pedantería de ciertas clases sociales, Los eruditos a la violeta (1772), con la que obtuvo su primer éxito literario.

Siguiendo en la misma actitud crítica, próxima al espíritu de la Ilustración, José Cadalso escribió su obra más famosa, las Cartas marruecas (1789), inspirada en las Cartas persas de Montesquieu. En ellas, la España de su época es presentada en sus contradicciones y ambigüedades a través de la mirada exterior de un viajero de origen marroquí.

Tiene una historia romántica con la actriz María Ignacia Ibáñez, que muere repentinamente, ese hecho generó una profunda crisis en su ánimo. Tanto es así que se cree que hay un trasfondo biográfico del tema en Noches lúgubres. donde el protagonista, roto de dolor por la muerte de la amada, se dispone a desenterrar su cadáver con el consiguiente horror de los que le rodean. Cadalso murió en el sitio de Gibraltar en 1782 sin descendencia y con la mayoría de su obra inédita.  


Ondas do mar de Vigo

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“Ondas do mar de Vigo,………………………………… «Olas del mar de Vigo,

se vistes meu amigo? …………………………………….¿Visteis a mi amigo?

E ai Deus!, se verra cedo? ……………………………….¡Ay Dios! ¿Vendrá pronto?

a

Ondas do mar levado, …………………………………..¡Olas del mar agitado!,

se vistes meu amado? ………………………………….¿Visteis a mi amado?

E ai Deus!, se verra cedo? …………………………….¡Ay Dios! ¿Vendrá pronto?

a

Se vistes meu amigo, ………………………………….¿Visteis a mi amigo,

o por que eu sospiro? …………………………………aquel por quien yo suspiro?

E ai Deus!, se verra cedo? ………………………….. ¡Ay Dios! ¿Vendrá pronto?

a

Se vistes meu amado, ………………………………..¿Visteis a mi amado,

por que ei gran coidado? …………………………… quien me tiene tan preocupada?

E ai Deus!, se verra cedo?” …………………… ….. ¡Ay Dios! ¿Vendrá pronto?»

Martín Codax (S. XIII / XIV)

(Cantiga de Amigo V)

Martín Codax, trovador gallego del siglo XIII, nos recuerda este 25 de julio que en plena Edad Media había un idioma con una cadencia única para trovar y un lugar, Santiago, al que conducían todos los caminos transitados en la época. Un territorio y una lengua que han forjado nuestro carácter melancólico, y la saudade que llevamos pegada a la piel como una seña de identidad.

La intérprete de esta cantiga pregunta a las olas atlánticas dónde está el amigo, mostrando su inquietud con tono de voz afligido, quebrado por la angustia. La imagino sentada a la orilla del mar oteando entre la niebla el contorno de las Islas Cíes, de pronto sobresaltada al divisar la silueta de la barca de su amor arrastrada por el viento.

Toda la musicalidad del idioma gallego palpita en su voz de cristal, mientras la melodía del arpa la acompaña derramando sus notas como si fuera el susurro del agua deslizándose entre las rocas de una playa salvaje, que escucha en silencio su pena y le susurra palabras de consuelo.

Hoy, muy lejos de Galicia, nubes grises tapizan el cielo de Granada, cuatro gotas de lluvia se deslizan sobre mi pelo; y sueño la voz de Federico recitando: Olla a choiva pola rúa, laio de pedra e cristal. Olla no vento esvaido, soma de cinza do teu mar.  De repente las piedras del Albaicín huelen a tormenta de verano, en el aire se respira el aroma de los sabugueiros mojados y la Alhambra se perfuma con la fragancia de la hierba húmeda… e un exconjuro de meigas…

Mª Jesús Mandianes

El poema pertenece al mester de juglaría. Las cantigas de amigo tratan, al igual que las jarchas, sobre las cuitas de una joven que se lamenta por la ausencia de su amado o amigo, dirigiéndose a este; otras veces a la madre o la hermana y en este caso, metafóricamente a las olas.

Consta de veinticuatro versos octosílabos de arte menor con rima consonante, que van agrupados en tercetos. Algunas de sus figuras retoricas son: la rima, en este caso consonante ya que todos los sonidos coinciden: «Vigo, amigo. Levado, amado…», la anáfora que consiste en la repetición de la misma palabra o palabras al inicio de varios versos: «Ondas do mar de Vigo, ondas do mar levado…», y el paralelismo: «Ondas do mar de Vigo. Ondas do mar levado…”

Martín Codax (S. XIII – XIV) fue un trovador gallego del que apenas existen datos. Se le atribuyen siete cantigas de amigo que se encuentran en los cancioneros de lírica galaicoportuguesa y en el Pergamino Vindel, en el que figura su nombre como autor de las composiciones.

Gracias al pergamino, se conserva también la notación musical de estas composiciones, se descubrió por casualidad cuando en 1914 el bibliógrafo Pedro Vindel lo encontró en su biblioteca, sirviendo de guarda interior a un ejemplar del De officiis de Cicerón. Los poemas son:

Cantigas de Amigo_ Martín Codax

Ondas do mar de Vigo

Mandad’ei comigo ca ven meu amigo

Mia yrmana fremosa treides comigo

Ay Deus se sab’ora meu amado

Quantas sabedes amar amigo

En o sagrad’ e Vigo

Ay ondas que eu vin veer

lirica

El teatro crítico universal

feijoo

Autor: Benito Jerónimo Feijoo, (1676, Orense – 1764, Oviedo)

Estilo: ensayo

Movimiento literario: ilustración

Idioma: español

La primera reacción al enfrentar la obra de Feijoo es de sorpresa, ya que la decisión de ponerse a leer los textos de un clérigo lleva implícita un número ilimitado de prejuicios. Se espera encontrar una lectura monótona, de contenido reaccionario y destilando moralinas y amenazas en cada página.

Sin embargo, ninguno de estos postulados se da en su enorme trabajo, su lectura es sugestiva y se podría decir que algunos de sus ensayos encierran un contenido muy actual. Su tono es tolerante, dispuesto a escuchar a quienes no piensan como él.  Sabe respetar todas las opiniones y huye de comentarios ofensivos o de actitudes agresivas. Creo que su discurso debería de ser recuperado en todos los niveles de la enseñanza como una lección de tolerancia para las nuevas generaciones.

Introducción:

Feijoo era un ilustrado, pero no se sometía a la rigidez de las tres normas del estilo neoclásico (tiempo, lugar, acción) lo que da a su trabajo un tono ameno, donde se puede adivinar un cierto sentido del humor, que por otra parte es un elemento fundamental en la pedagogía. Su estilo directo y sencillo está lejos de las disertaciones pedantes de sus colegas, con lo que logra una enorme complicidad con el lector.

Se define a sí mismo como un ciudadano libre de la republica de las letras, este es un concepto muy ceñido al pensamiento ilustrado, que hace referencia a todos los intelectuales de la época que decidieron estar en comunicación entre ellos a través de cartas manuscritas, exponiendo sus puntos de vista, teorías, y reflexiones filosóficas.

Desde mi punto de vista, define el carácter de un hombre de su tiempo sabedor de que solo a través de la interrelación social es posible no solo el progreso, sino el enriquecimiento personal. Sabe abrir todas las ventanas de su retiro conventual para recibir las nuevas ideas que circulan por toda Europa y también para dar a conocer sus reflexiones como desengañador de las Españas.

Pretendía “desengañar España” liberándola de supersticiones y fanatismos, como siempre, los miembros más reaccionarios de la patria, se rasgaron las vestiduras y atacaron sin piedad a los ilustrados, entre los cuales se encontraba él. Lo consideraron el enemigo a vencer, a pesar de que no se consideraba enemigo de nadie.

Convencido de que las ideas de la Ilustración, lejos de ser un peligro, ayudarían a modernizar un país sumido en un atraso secular, critica abiertamente a los que pretenden que en España no entre ninguna novedad y establecen que cualquier filosofía, avance o forma de libertad presenta un peligro para la religión (Carta nº16: Causas del atraso que se padece en España)

Con respecto a la religión quería devolver a la iglesia el auténtico sentido de la fe, alejándola de una serie de ritos que se acercaban mucho a la superchería. Está convencido de que la ilustración lejos de entorpecer la virtud puede fortalecer las creencias auténticas.

No se puede olvidar la gran importancia que tuvo Feijoo en la reforma de la Universidad. Desaprueba los aspectos más negativos de la educación de la época. Expone la necesidad de introducir un nuevo método de estudio imponiendo a los catedráticos la obligación de que no impartiesen tanta teoría y realizasen más trabajo científico.

Expuso claramente el concepto clasista de la universidad a donde concurrían estudiantes que no tenían aptitudes para la enseñanza superior, diciendo que harían mejor dedicándose a la agricultura o a la industria. Por último, aboga por la introducción en la universidad de estudios que no se impartían, como la física y la astronomía.

De todo ello deduzco que Feijoo se planteaba la modernización de la educación como una parte de la solución al problema de España. Añadir que, adelantándose a su tiempo, no solo hablaba de la necesidad de educar a los hombres, también establecía abiertamente la obligación de educar a las mujeres. Defendía nuestra capacidad intelectual como igual o superior a la del género masculino, redimiéndonos de la culpa del «pecado original» que nos convertía en responsables de la expulsión del paraíso.

Mª Jesús Mandianes

El teatro crítico universal (análisis de alguno de sus ensayos)

Su obra más importante fue, sin duda, “El teatro crítico universal” (1726 – 1740) que consta de nueve volúmenes de una gran repercusión, tanto es así que se hicieron varias reediciones, hasta superar los 500000 mil ejemplares, llegando a ser traducida a varios idiomas.

Es una obra de tipo misceláneo con un carácter divulgador no científico. Se dirige al gran público, consiguiendo captar su interés gracias al gran sentido de la agilidad comunicativa: “Discursos varios en todo género de materias para desengaños de errores comunes”

De la lectura de sus ensayos el primero que captó mi atención fue “en defensa de las mujeres”

Tomo primero. Discurso XVI

(…) defender a todas las mujeres, viene a ser lo mismo que ofender a casi todos los hombres (…) A tanto se ha extendido la opinión común en vilipendio de las mujeres, que apenas admite en ellas cosa buena.  En lo moral las llena de defectos, y en lo físico de imperfecciones. Pero donde más fuerza hace, es en la limitación de sus entendimientos.

En este ensayo trata sobre la igualdad de la mujer en tres aspectos: moral, físico e intelectual. Aunque se ve que está influido por los estereotipos femeninos de la época, que atribuían a las mujeres las virtudes de la docilidad, sencillez y vergüenza, fundamentales en las “mujeres decentes” del siglo XVIII y el XIX.

Lo más importante del ensayo es la “discusión sobre el intelecto femenino”, afortunadamente Feijoo rechaza la inferioridad intelectual de la mujer, que se daba por sentada y demostrada desde los albores de la humanidad.

Dice con toda claridad que la mujer no tiene menos capacidad intelectual que el hombre sino menos posibilidades de acceder a la educación. Rechaza que la desigualdad intelectual provenga de alguna diferencia psicofisiológica, no admite que exista la menor prueba de tal diferencia.

La igualdad en la educación ha sido una lucha en la que se implicaron mujeres de diferentes épocas y clases sociales, como Emilia Pardo Bazán, Concepción Arenal o Clara Campoamor enfrentándose siempre a un muro de incomprensión. Por lo que un clérigo de la época ilustrada fuera capaz de ver con tal clarividencia esa realidad lo convierte en un valor a tener en cuenta y demuestra su amplitud de miras como auténtico  “ilustrado”.

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Causa del amor y remedios del amor: Tomo siete, discurso XV

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Emilia Pardo Bazán (Centenario)

Aspiro, señores, a que reconozcáis que la mujer tiene destino propio; que sus primeros deberes naturales son para consigo misma, no relativos y dependientes de la entidad moral de la familia que en su día podrá construir o no construir; que su felicidad y dignidad personal tiene que ser el fin esencial de su cultura, y que, por consecuencia de ese modo de ser mujer, está investida del mismo derecho a la educación que el hombre.

 Discurso en el Congreso Pedagógico Internacional, 1892:

Aunque en el centenario de su muerte es imprescindible ponerse transcendente y reivindicar su figura “como activa propagandista en defensa de una perspectiva feminista, como la primera profesora universitaria española, y como defensora de una formación igualitaria para las mujeres” – que queréis que os diga – yo me he rendido a su socarronería gallega y a ese humor erótico festivo que la hacía tan seductora, a pesar de no ser una «aérea sílfide», como le escribía a Galdós. Por eso no he podido evitar incrustar la frase en la foto que acompaña este post.

Hecho el inciso, me gustaría destacar por encima de su obra literaria, el gran protagonismo que tuvo en el Congreso Pedagógico de 1892 al desarrollar su ponencia sobre «Relaciones y diferencias entre la educación de la mujer y del hombre»

En su discurso expuso la realidad de las mujeres de todos las épocas: Fueron educadas para la dependencia, su referente no son ellas mismas, sino el género masculino en cualquiera de sus versiones: padres, esposos e hijos. Contra este modelo educativo se rebela Pardo Bazán argumentando que la mujer debería de ser instruida en primer término para sí misma, en segundo lugar, para acceder a un trabajo asalariado y lograr la independencia económica.

Concluyó solicitando a todas las naciones representadas en el Congreso, y particularmente a España, que concediesen a las mujeres el derecho de acceder a la enseñanza sin ningún tipo de restricciones y en concurrencia con los hombres, y que se les permitiese el desempeño de los empleos y cargos que estuviesen en sintonía con los títulos conseguidos.

Como es de suponer, lo más granado del machismo patrio se le echó encima exaltando las virtudes de la mujer tradicional, «no redimida por el bachillerado, sino por Cristo». Entre las críticas más despiadadas destacaron las de Clarín, tampoco se quedaron atrás Valera y Pereda.

La causa de las mujeres contó con algunos defensores. Uno de ellos fue el periodista y político Julio Burell, que calificaba de «honda y razonable» la ponencia de Emilia Pardo Bazán y criticaba a quienes recurrían al chiste fácil para descalificar las conclusiones del Congreso y a quienes confundían “la noble y honrada independencia de la mujer con la grotesca desenvoltura del marimacho”… ¡menos mal que en medio de tanto macho ibérico hubo una mente ilustrada con espíritu abierto y altura de miras!

Obra literaria más destacada de Emilia Pardo Bazán  (1852 – 1921)

En 1881, año en que empieza en España la polémica en torno al Naturalismo, Pardo Bazán publica Un viaje de novios, en la que aparecen ya las descripciones minuciosas y las observaciones fisiológicas típicas del Naturalismo.

La tribuna (1882), obra de tema político-social en la que se narra la trayectoria de Amparo, trabajadora de la fábrica de tabaco de Marinada (La Coruña), que se convierte en dirigente de sus compañeras en la lucha por sus derechos. La trama argumental de La tribuna, situada en el período revolucionario 1868-1873, está enfocada desde un punto de vista crítico, ya que la autora manifiesta en el prólogo de la obra su desacuerdo con los ideales republicanos que defiende el protagonista.

Los pazos de Ulloa (1886)también de corte naturalista, es su novela más importante. Esta obra está ambientada en una de las zonas rurales más atrasadas de Galicia y se centra en el choque de unos personajes sensibles, educados en la ciudad, con otros representativos del ambiente degradado y brutal que reina en una aldea.

Los personajes de Los pazos de Ulloa aparecen, de acuerdo con las tesis de Zola, determinados por el medio ambiente. De un lado, Pedro Moscoso, señor del pazo de Ulloa, aristócrata decadente y embrutecido, dominado por sus criados. Del otro, Nucha, la joven esposa traída de la ciudad, y Julián, el capellán recién salido del seminario. Ambos sucumbirán ante la terrible hostilidad de la aldea, un «paisaje de lobos». El relato se convierte así en una dura visión del campesinado y del mundo rural, totalmente opuesta a la visión idílica que ofrecía Pereda.

Recuperando el Espíritu de la Internacional

Defendamos la alegría de la clase trabajadora, que a pesar de todo en pie resiste” Benedetti

Este 1 de mayo debe representar un nuevo punto de partida para el proletariado contra la pasividad de las organizaciones sindicales. Es el momento de recuperar todos los símbolos que representan la lucha de la clase obrera, y sobre todo todos los derechos de los obreros, que con la excusa de la crisis se han ido recortando.

No se puede tolerar que a pesar del repunte de los beneficios empresariales y de la recuperación económica, los trabajadores tengan salarios de miseria que les impiden llegar a fin de mes, y lo más grave, impiden independizarse a jóvenes sobradamente preparados. Los pensionistas, también en el punto de mira, mediante la reducción de prestaciones, o directamente la congelación y reducción real de sus cuantías, dan una lección saliendo a luchar y reivindicando sus derechos.

En definitiva se trata de la destrucción del estado del bienestar para implantar el nuevo neoliberalismo, que pasa por bajar los impuestos, privatizar los servicios públicos y reducir el papel del estado al mínimo. Las organizaciones obreras y la negociación colectiva solo son para la “elite” una dificultad en la creación de una jerarquía natural de triunfadores y perdedores, el resultado es la perdida de derechos de la clase media y baja.

Arriba los pobres del mundo
en pie los esclavos sin pan
alcémonos todos al grito
¡Viva la Internacional!
Removamos todas las trabas
Que oprimen al proletario
Cambiemos al mundo de base
Hundiendo al imperio burgués.

Agrupémonos todos
en la lucha final
y se alzan los pueblos
por la Internacional.

Agrupémonos todos
en la lucha final
y se alzan los pueblos con valor
por la Internacional.

El día que el triunfo alcancemos
ni esclavos ni dueños habrá
los odios que al mundo envenenan
al punto se extinguirán

El hombre del hombre es hermano
derechos iguales tendrán
la tierra será el paraíso
patria de la humanidad.

Agrupémonos todos
en la lucha final
y se alzan los pueblos
por la Internacional.

Agrupémonos todos
en la lucha final
y se alzan los pueblos con valor
por la Internacional

Partitura de Pierre Degeyter

Sobre la Internacional: En 1871, un obrero francés que había participado en la revolución de 1848 y en la Comuna de París, Eugène Pottier, escribió en francés la letra de la que pasaría a ser La Internacional, el himno de los trabajadores de todo el mundo. Pottier había organizado a los diseñadores de telas (era su oficio, además de escritor) incorporando su gremio a la AIT (Primera Internacional) desde 1864. Con la derrota de la Comuna se exilió en Inglaterra y EEUU, pero volvió a Francia en 1880, murió en 1887 sin escuchar su composición. Fue musicalizada en 1888 por P. Degeyter que la entregó a “La Lira de los Trabajadores” . Durante algunos años sólo la entonaban los obreros franceses. En 1892 fue aprobada por la II Internacional como el himno oficial de los trabajadores.

Letra de Eugène Pottier

Juana Inés de la Cruz, la X Musa

Estos versos, lector mío,                         que a tú deleite consagro,                          y sólo tienen de buenos                  conocer yo que son malos,                       ni disputártelos quiero                              ni quiero recomendarlos,                  porque eso fuera querer                      hacer de ellos mucho caso.

Cuando pienso en México no puedo evitar visualizar todos los tópicos que han ido alimentando los medios de comunicación a lo largo de los años: Machismo, narcotráfico, corrupción… Si retrocedo al siglo XVII  me toca desenterrar la opresiva época del Virreinato, cuando “Nueva España” era gobernada por un representante del rey.

La educación de las mujeres de la época (criollas) se reducía a aprender el catecismo, buenos modales y trabajos manuales. Debían de ser virtuosas, obedientes y sumisas. El mejor método para conseguir ese objetivo era mantenerlas en la más absoluta ignorancia, por eso no asistían a la escuela, no era necesario que supieran leer ni escribir.

Que dentro de la estructura social que marginaba a las mujeres de la cultura y la educación, sea precisamente una mujer la mayor exponente de la poesía colonial rompe con todos los tópicos y eleva a Juana Inés de la Cruz a la categoría de “Mujer sabia”.

Con el objeto de liberarme de prejuicios la despojo del titulo de “Sor” y de los “habitos”, que sin duda le abrieron las puertas a la gran formación humanística que revela su obra. Descubro entonces a una creadora capaz de hacer sombra a Gongora y a los grandes autores del Barroco, cuya creatividad abarcaba la poesía (Profana, sacra y filosófica), la prosa, la música y la pintura.

Su vida (12 de noviembre, 164 –17 de abril 1695, México) puede dividirse en tres periodos bien diferenciados:

  • Sus años en la Corte Virreinal:                                                                                                 A pesar de ser una época breve deja una profunda huella en su literatura. Juana tuvo una estrecha relación con la virreina, dando pie a la leyenda de una “amistad amorosa”. Entre los 16 y los 20 años vivió en la corte, aprendió los usos y costumbres cortesanos de la Nueva España del siglo XVII. Su ingenio poético y sus conocimientos filosóficos provocaron la admiración de cuantos participaban en las tertulias cortesanas, en las cuales fue el centro de atención. A los 19 años, justo cuando comenzaba a alcanzar renombre, decidió hacerse novicia con las Carmelitas descalzas, una experiencia le duró apenas tres meses, pues no pudo con la dureza de la regla. Regresó al “mundanal ruido” y a los 21 años, se integró para siempre en otra orden menos rígida, la de las Jerónimas.

  • Su vida conventual:                                                                      

    Juana renunció al matrimonio, que le impedía dedicarse a la vida intelectual, pero su ingreso en el convento no respondía a una vocación religiosa, era una forma de libertad espiritual. Sin obligaciones domesticas, ni ataduras, podía desarrollar su talento literario. Allí tuvo la oportunidad desenvolver sus inquietudes intelectuales… pero también su deseo de ser conocida. En las Jerónimas “la regla era blanda y las infracciones numerosas y generales”. Ella no fue una excepción: “fue una monja tibia y no se distinguió ni por el fervor ni por el rigor”. Sor Juana se sirvió del convento para “saber” y de sus relaciones con los virreyes para que su conocimiento fuera divulgado y discutido. De hecho fue la virreina la que ordenó publicar por primera vez sus poemas y gracias  ella podía salir del convento sin restricciones.

  • Sus últimos años:                                                                                                                    Se reducen al drama de una mujer sola que lucha contra los prejuicios de una sociedad intolerante. Se convirtió en un ejemplo de rebeldía contra la autoridad, llegando incluso a cuestionar los valores de la sociedad patriarcal.

Dos composiciones fundamentales de esa época son su Carta Atenagórica (Critica al sermón  del jesuita Antonio Vileira), que supuso el principio del fin de su producción literaria, por su censura a los aspectos socio-políticos del sistema colonial, y finalmente su Respuesta a Sor Filotea de la Cruz nombre bajo el cual se escondía el poderoso Obispo de Puebla. En la epístola Juana se las arregla para hacer una sutil defensa de sus posiciones como contestación a todas las recriminaciones que le hizo el obispo, advirtiéndole que ninguna mujer debía afanarse por aprender de ciertos temas filosóficos. En su defensa, Sor Juana señala a varias mujeres doctas, como Hipatía de Alejandría, filósofa neoplatónica asesinada por cristianos en el año 415 (La carta no se público hasta el año 1700)                                                                                    Aunque, finalmente atrapada por las intrigas y amenazas de sus enemigos, se vio obligada a quemar sus libros y a hacer penitencia ratificando sus votos religiosos. Falleció poco después a consecuencia de una epidemia mientras cuidaba de las monjas enfermas.

Análisis:                                                                                                                                             Su obra es un claro exponente del barroquismo literario, donde se reflejan las sutilezas y dobles sentidos del juego erótico. En sus versos se plantean los dilemas entre “los afectos profundos” y “las urgencias del cuerpo” Sigue leyendo