Media Luna en el Raval

Poema y foto editada de Mª Jesús Mandianes

La Media luna navega
sobre el cielo del Raval
ebria de perfumes orientales,
del olor a especias de la India.

Rambla abajo avanzan despacio
nigerianos, hindús, pakistanís.

Flota en las calles estrechas
un murmullo de voces árabes,
surgen de gargantas rotas
en el desierto del exilio.

Rambla arriba avanzan despacio
argelinos, turcos, marroquís.

Entre velos de seda brillan
ojos como espejos de azabache,
mujeres vestidas de sumisión,
se ocultan tras negros tules.

Rambla abajo caminan despacio,
como sombras, prostitutas africanas.

Desorienta, la Media Luna duda,
palidece su cara menguante:
Tal vez naufragó en la Medina,
o perdió el rumbo en Estambul.

Rambla arriba caminan despacio,
como sombras, traficantes de muerte.

Escondida entre los tejados,
reconoce los oscuros callejones,
sus plazas desarboladas,
las tabernas…del viejo Barrio Chino

Y en una esquina, la mirada burlona
del gato más golfo del barrio.

                                                        Una atracción fatal.

                                           Mª Jesús Mandianes

 

Sin Palabras

Entre tu cuerpo y el mío,

el roce suave de las manos

acortando distancias,

encendiendo la llama del deseo.

a

No necesitamos palabras,

nuestras miradas se desnudan.

a

Nadando en tus pupilas azules,

me dejo llevar por la marea,

de la pasión desbordada

entre el oleaje de las sabanas.

a

No necesitamos palabras,

nuestras miradas se penetran.

a

Cuando la tormenta cesa

en la cama dos náufragos,

desconocidos dándose la espalda,

sin saber que decir.

a

No necesitamos palabras,

nuestras miradas se despiden.

                                                 Mª Jesús mandianes

Una Habitación Propia (Virginia Woolf)

Autora: Virginia Wolf

Estilo: Ensayo

Editorial: Seix Barral

Idioma original: Ingles

Traductora: Laura Pujol

Cuanto puedo ofreceros es una opinión sobre un punto sin demasiada importacia: Una mujer debe de tener dinero y una habitación propia para poder escribir novelas”

Análisis:

En 1928 le ofrecieron a Virginia dar un conjunto de charlas que giraban sobre el tema “la mujer y la novela”. Al comienzo de su exposición manifiesta su deseo sincero de que tras el discurso le quede a cada una de las participantes “una pepita de verdad pura”. Esa verdad se expone de manera diáfana en este ensayo.

“Una habitación Propia” debe suponer para todas las mujeres mucho más que la necesidad de tener un espacio físico propio, también el reconocimiento  de un espacio intimo donde puedan dar cabida y reconocer sus propios deseos, sus aspiraciones y necesidades, desterrando el servilismo, casi genético que nos pone siempre al servicio de los demás. 

Casi un siglo después suscribo cada una de las reflexiones de Virginia, que van mucho más allá   de la “necesidad de tener dinero para dedicarse a escribir”. Aprovecha la coyuntura para  exponer desde una óptica feminista, tanto la explotación y la pobreza de la que son víctimas las mujeres, como la violencia ejercida  sobre las mismas en una sociedad dominada por el patriarcado. Puedo constatar que desgraciadamente las circunstancias expuestas siguen siendo una triste realidad.

Con un estilo coloquial y un lenguaje irónico deja patente su capacidad analítica, logrando una exposición amena a través de un “relato” donde la prosa realista y la metáfora se complementan,  consiguiendo captar el interés de las oyentes y las lectoras.

Desgrana con ironía las situaciones de inferioridad a las que se ven sometidas las mujeres de su tiempo: Desde la imposibilidad de acceder a una biblioteca si no llevaban un acompañante, hasta la necesidad del permiso paterno para trabajar:

Desliza la relación de la religión con el poder y el dinero, que durante la “edad de la fe” fluía de los bolsillos de nobles, reyes y reinas, y más tarde en la “edad de la razón” de los mercaderes y comerciantes, todos intentando comprar un trocito de eternidad. No se olvida mencionar los diezmos con los que el clero exprimía al pueblo, que debía de ser servil y aceptar todos los sufrimientos impuestos desde la pirámide del poder, para así llegar al paraíso.

Muestra su espíritu antibelicista, reconociendo que los hombres han sido manipulados para dejarse matar en nombre de una bandera, aunque paradójicamente admite que fueron los conflictos armados  los que abrieron las puertas de la libertad a las mujeres, durante la primera y la segunda guerra mundial.

Muestra ante sus jóvenes oyentes el lesbianismo como una forma de sexualidad tan valida como la heterosexualidad, reflexionando sobre la posibilidad de que en nuestro cerebro se mezclen por igual emociones y características, tanto masculinas como femeninas, aunque adormecidas por una educación alienante.

Resumen:

Capt.I: Inicia su análisis sobre el tema más importante para ella “la pobreza de las mujeres” desmitificando la maternidad, la presenta como un lastre que ha impedido progresar a las mujeres. Después de haber parido infinidad de hijos, de haberlos criado, de haber administrado el hogar, es improbable que la mayoría de las mujeres pudieran dedicarse a ganar dinero. Y de haberlo hecho las leyes creadas por los hombres les hubieran denegado la posibilidad de administrarlo, porque hasta finales del XIX su dinero era propiedad del marido.

Medita sobre el efecto de la pobreza en la mente y lo desagradable que era sentirse excluido por razón de sexo, una desigualdad que conduce a la falta de educación, a la inseguridad y a la pobreza a las mujeres, mientras a los hombres les abre el camino de la formación, la prosperidad y la seguridad.

Capt.II: Analiza porque un sexo era tan próspero y otro tan pobre. ¿Qué efecto tiene la pobreza en la creación de la novela?

Su gran pregunta es ¿Por qué son pobres las mujeres? Para indignación de Virginia había eruditos que escribían sobre “la inferioridad mental, moral y física de las mujeres”. Todos ellos hablaban desde la dominación, el poder, el dinero y la influencia. Era el dominio del patriarcado. Cuando los eruditos hablaban de la inferioridad de las mujeres, lo que hacían en el fondo era defender su superioridad, para el patriarcado era de enorme importancia estar convencido de que la mitad de la especie humana es inferior a ellos.

Establece una relación entre una situación económica estable y la estabilidad emocional. La independencia económica te abre la mente y te da libertad de pensamiento. Está convencida de que la sociedad evolucionará y que dentro de unos años las mujeres realizaran todas las actividades y esfuerzos que en su época le estaban prohibidos.

Capitulo III: Sobre la violencia contra la mujer: Era un derecho reconocido al hombre, y lo practicaba sin avergonzarse tanto en las clases altas como en las bajas. Si una mujer se negaba a casarse con el hombre escogido por el padres se exponía a que la encerraran y la pegaran sin que nadie se escandalizara. El matrimonio no era una cuestión de afecto sino de avaricia familiar.

En las novelas y obras de teatro se las presentaba como protagonistas fuertes, y con iniciativa pero en la vida real apenas sabían leer y escribir, eran una propiedad más del marido. De vez en cuando aparece alguna reina como Isabel I, o alguna gran dama, pero de la vida de las mujeres corrientes apenas sabemos nada.

¿Cómo iban a escribir grandes obras, si las casaban antes de los 16 años? Si no iban a la escuela y no sabían leer ni escribir (S. XVI). La castidad tenía entonces una importancia religiosa en la vida de una mujer, un residuo de ese sentido de la castidad es lo que dictó la anonimidad de las mujeres hasta muy tardío el siglo XIX, ocultando las escritoras su identidad bajo nombres masculinos: Geirge Eliot, George Sand, Currer Bell.

Escribir es una obra genial, es casi una proeza de una profunda dificultad. Porque hay que trabajar (de la literatura no se come) Los escritores sufren toda clase de desalientos: obligaciones familiares, problemas económicos… Para la mujer escritora estas dificultades se multiplican, tener unas habitación propia era impensable hasta el siglo XIX salvo que los padres fueran mu ricos y complacientes. La mujer estaba sometida a la voluntad del padres, del marido o del hermano.

En el siglo XIX no solo no se alentaba a las mujeres a ser artistas, al contrario se las desairaba, insultaba y sermoneaba. Aquí nos acercamos de nuevo al complejo masculino que ha tenido tanta influencia sobre el movimiento feminista: El deseo del hombre no tanto de que ella sea inferior, sino de él sentirse superior y le coloca a la cabeza de las artes, de la política, de los oficios y de la cultura en general. La historia de la oposición de los hombres a la emancipación de las mujeres es más interesante que el relato de la emancipación misma.

Encontrar en siglos precedentes mujeres en un estado mental adecuado para poder escribir poesía es casi imposible. Basta observar sus casas oscuras y estrechas, la cantidad de hijos que parían, el enorme trabajo domestico que debían realizar. Solo alguna gran dama podía aprovechar su estatus social para escribir algo firmando bajo seudónimo y arriesgándose a las más duras críticas.

¿Puede influir el sexo del novelista en su integridad, que es la columna vertebral del escritor? Pone como ejemplo la novela de Jane Eire de Emily Brontë, donde la historia acaba convirtiéndose en una queja personal, se ve claramente que la cólera empaña la integridad de Bronte como novelista. Recordó que la habían privado de la parte de experiencia que le correspondía, de que la habían oprimido, la habían hecho estancarse en una rectoría cuando ella hubiera querido andar libre por el mundo.

Virginia reflexiona sobre las novelas escritas por mujeres, sus autoras habían alterado sus valores en deferencia a la opinión ajena y se expresaban como escribirían las mujeres, no como lo harían los hombres, porque en el XIX una mujer tenía que ser muy rebelde y muy valiente para desoír las críticas masculinas a sus obras, Solo Austen y Bronte escriben tal como piensan y como sienten. No obstante bajo seudónimos.

La literatura se ha empobrecido al cerrar las puertas a la mujer. ¿Le importa a alguien la creación por parte de una mujer corriente de un estilo de prosa que expresara su manera de pensar cuando se siente excluida y diferente?

Conclusión: Hay que tener quinientas libras en el bolsillo y una habitación con un pestillo en la puerta para poder escribir (Un espacio propio, sin presiones), dinero para viajar, dinero para divertirse porque la libertad intelectual depende de cosas materiales, la poesía depende de la libertad intelectual .Cuando os pido que ganéis dinero y tengáis una habitación propia. Os pido que viváis en presencia de la realidad y que llevéis una vida estimulante. Os sea posible o no comunicarla.

Concluye con una reflexión critica: A finales del XIX y a principios del XX la ignorancia de las mujeres ya no se puede justificar en el hecho de que tienen obligaciones domésticas e hijos que criar. Recuerda que desde 1866 hay en Inglaterra dos colegios universitarios para mujeres, que en el año 1880 la ley autoriza a la mujer a ser propietaria de sus propios bienes y que en ella año 1919 se le concedió el voto. Además  les esta permitido ejercer la mayoría de profesiones. Por lo tanto la excusa de que han faltado oportunidades, preparación, estimulo, tiempo y dinero no sirve ya, es necesario trabajar y prepararse para salir de la oscuridad. termina aconsejando el control de la natalidad “con dos hijos es suficiente.

Sobre Virginia Woolf (Londres, 25 de enero de 1882Sussex, 28 de marzo de 1941):

En ese perfil de musa griega, tantas veces reproducido, ya la expresión de melancolía se impone sobre su belleza, ya en su mirada se adivinaban síntomas de un desequilibrio psicológico. Debido a su enfermedad mental y a su muerte, Virginia aparece como un personaje tragico, siempre triste, aunque la otra cara de su personalidad bipolar era la de una mujer valiente, divertida y feliz.

Fue una “niña victoriana” en una casa de familia numerosa, lo suficientemente tenaz para conseguir que su padre, el ensayista Leslie Stephen, abriera para ella las puertas de su biblioteca, y le diese libre acceso a la cultura griega, la historia universal y la literatura inglesa.

En la adolescencia perdió a su madre y ese duelo, en palabras de Woolf, “nos transformó en seres hipócritas, inmersos en los convencionalismos del dolor”. Al poco tiempo, su hermanastro Gerald Duckworth la sometió a “abusivos tanteos exploratorios por debajo del vestido”, experiencia que relataría al cabo de cuatro décadas en el texto autobiográfico “Apuntes del pasado”. Sigue leyendo

Sally Heathcote, Sufragista

Guionista: Mary M. Talbot

Ilustradores: K. Charlesworth y Talbot

Estilo: Novela gráfica

Editorial: La cúpula

Traducción: Lorenzo Díaz

Diseño Cubierta: Andrés Salvarezza

Analisis:

Una novela gráfica para leer y “ad-mirar”, ya que la guionista y los ilustradores logran armonizar a la perfección el elaborado guión con unas ilustraciones de enorme calidad, donde desarrollan todas las peculiaridades del lenguaje visual:

  • Carteles a página completa que introducen cada uno de los tres capítulos, donde despliegan todo el encanto vintage de la época.                                         

  • Reproducciones de insignias, panfletos y estandartes de la WSPU, siempre con el violeta y el verde acompañando al blanco, impregnando de veracidad y fuerza la lucha de Sally Heathcote, personaje imaginario que representa el desafío de tantas mujeres anónimas.

  • Viñetas de estilo realista realizadas en escala de grises, acompañadas de documentación exhaustiva. Son reflejo fiel de la sombría sociedad británica, de la que se escapa la nota de color del cabello de las protagonistas, autentica metáfora visual, que va del anaranjado de Sally, al morado de la Sra, Pankhurs, pasando por el castaño de Emmeline.

  • El color amarillo sobre las siluetas negras para darle fuerza dramática al relato, cuando las sufragistas más radicales recurren a la violencia incendiaria, obligandonos a recordar que para lograr el derecho al voto hubo mujeres que se vieron obligadas a utilizar metodos de “guerrilla urbana”

  • Termino con la minuciosa composición de las páginas divididas en grupos de ocho viñetas, donde apenas sin palabras se expone de manera gráfica la huelga de hambre de las sufragistas y su alimentación forzosa, mostrada a través de los barrotes de la cárcel. El gris oscuro de la tortura se impone sobre la melena anaranjada de Sally y cubre sus sueños de un inquietante azul cobalto.

En cuanto al relato literario va mucho más lejos que un simple guión de cómic. La rápida y eficaz introducción en el contexto histórico, la división cronológica de las secuencias y la rigurosa documentación lo elevan a la categoría de ensayo.

M.Talbot logra transmitir la la dureza de la lucha sufragista a través de las experiencias de Sally (personaje ficticio) que incluyen la prisión, las huelgas de hambre y la “guerrilla urbana”. La guionista tomó como punto de referencia un libro titulado “Suffragette Sally” escrito por Gertrude Colmore y publicado en 1911, que cuenta la historia de tres mujeres ficticias y su participación en el WSPU luchando por el sufragio femenino. Cada una pertenecía a una clase social diferente: Sally Simmons era una doncella, Edith Carstairs era una “constitucionalista” de clase media y Geraldine Hilluna aristocrata.

Tengo que añadir que no es una lectura fácil, los continuos saltos en el tiempo (flashback y flashforward) hacen que el lector deba poner los cinco sentidos en la narración, intuyendo desde el comienzo que el enfrentamiento de dos posturas: la moderada representada por los Srs. Pethick-Lawrence y la radical representada por la Sra. Pankhurst, acabaría en una traición. Terriblemente real.

La obra incorpora como anexos: Una Cronologia, Anatociones, Fuentes y Traducción de cartales, pancartas y pintadas. Lo que da una idea de la rigurosidad y el nivel de exigencia de la obra. Sigue leyendo

Recuperando el Espíritu de la Internacional

Defendamos la alegría de la clase trabajadora, que a pesar de todo en pie resiste” Benedetti

Este 1 de mayo debe representar un nuevo punto de partida para el proletariado contra la pasividad de las organizaciones sindicales. Es el momento de recuperar todos los símbolos que representan la lucha de la clase obrera, y sobre todo todos los derechos de los obreros, que con la excusa de la crisis se han ido recortando.

No se puede tolerar que a pesar del repunte de los beneficios empresariales y de la recuperación económica, los trabajadores tengan salarios de miseria que les impiden llegar a fin de mes, y lo más grave, impiden independizarse a jóvenes sobradamente preparados. Los pensionistas, también en el punto de mira, mediante la reducción de prestaciones, o directamente la congelación y reducción real de sus cuantías, dan una lección saliendo a luchar y reivindicando sus derechos.

En definitiva se trata de la destrucción del estado del bienestar para implantar el nuevo neoliberalismo, que pasa por bajar los impuestos, privatizar los servicios públicos y reducir el papel del estado al mínimo. Las organizaciones obreras y la negociación colectiva solo son para la “elite” una dificultad en la creación de una jerarquía natural de triunfadores y perdedores, el resultado es la perdida de derechos de la clase media y baja.

Arriba los pobres del mundo
en pie los esclavos sin pan
alcémonos todos al grito
¡Viva la Internacional!
Removamos todas las trabas
Que oprimen al proletario
Cambiemos al mundo de base
Hundiendo al imperio burgués.

Agrupémonos todos
en la lucha final
y se alzan los pueblos
por la Internacional.

Agrupémonos todos
en la lucha final
y se alzan los pueblos con valor
por la Internacional.

El día que el triunfo alcancemos
ni esclavos ni dueños habrá
los odios que al mundo envenenan
al punto se extinguirán

El hombre del hombre es hermano
derechos iguales tendrán
la tierra será el paraíso
patria de la humanidad.

Agrupémonos todos
en la lucha final
y se alzan los pueblos
por la Internacional.

Agrupémonos todos
en la lucha final
y se alzan los pueblos con valor
por la Internacional

Partitura de Pierre Degeyter

Sobre la Internacional: En 1871, un obrero francés que había participado en la revolución de 1848 y en la Comuna de París, Eugène Pottier, escribió en francés la letra de la que pasaría a ser La Internacional, el himno de los trabajadores de todo el mundo. Pottier había organizado a los diseñadores de telas (era su oficio, además de escritor) incorporando su gremio a la AIT (Primera Internacional) desde 1864. Con la derrota de la Comuna se exilió en Inglaterra y EEUU, pero volvió a Francia en 1880, murió en 1887 sin escuchar su composición. Fue musicalizada en 1888 por P. Degeyter que la entregó a “La Lira de los Trabajadores” . Durante algunos años sólo la entonaban los obreros franceses. En 1892 fue aprobada por la II Internacional como el himno oficial de los trabajadores.

Letra de Eugène Pottier

El Embrujo de Shanghai

 

Autor: Juan Marsé

Estilo: Novela

Idioma: Castellano

Editor: Plaza Janés

 

Los sueños juveniles se corrompen en boca de los adultos”

Necesitaba volver a leer a Marsé, ahora que el nacionalismo catalán lo ha tildado de “escritor renegado”, su figura y sus obras adquieren el prestigio de los autores perseguidos por no ser adictos al régimen. ¡Cielos! ¿Dónde he leído yo antes esa frase? … Tal vez en alguna de sus novelas refiriéndose a la dictadura franquista… si es que la palabra “nazi-onalismo” tiene siempre la misma raíz y las mismas consecuencias, con independencia del idioma en el que se escriba y se pronuncie.

Deberían de releerla los seguidores del pensamiento único y entender la metáfora del humo gris y venenoso que durante la posguerra envolvió a todo el país, aturdiendo a los derrotados hasta el punto de perder su propia identidad, como el Sr. Sucre que en los días de mucho viento salía a buscar con  desesperación su propio yo extraviado. Como el capitán Blay denunciando los peligros de ese veneno que inhalado día tras día acaba pudriendo el cerebro. Su cruzada para que los vencidos  tomaran conciencia y reaccionaran fue otra batalla perdida, porque el dolor se instaló en su vida cotidiana y renunciaron a la lucha.

 Análisis:

El libro se divide en nueve capítulos sin título, donde al lado de una historia real, ambientada en el barrio barcelonés de Gracia, se teje otra imaginaria que transcurre en la lejana ciudad de Shanghái. Un placebo que permite a niños y adultos evadirse de la realidad de un mundo dominado por la represión, donde ya no hay lugar para los ideales, solo hombres derrotados y pobres mujeres a las que la vida ha condenado a la soledad y a la degradación.

Daniel, lazarillo del capitán Blay, es el narrador. Cuenta la historia  en primera persona, recurriendo a continuos flashbacks para hacer referencia a hechos que ocurrieron en el pasado. Presenta al conjunto de personajes secundarios que deambulan por el barrio de Gracia y del Guinardó, entre los que adquiere especial relevancia Susanita, enferma de tisis,  exhibida en la galería de su torre como una “Lolita” que despierta el deseo del adolescente Daniel.

Un muchacho que se inicia en la vida observando y escuchando a los adultos. Aprende pronto que en su mundo no hay espacio para los sueños, ni siquiera para los construidos por el “somiatruites” de Forcat, donde la realidad y la ficción se confunden irremediablemente, para acabar mostrando el lado más amargo de la vida. En donde los idealistas que lucharon por un mundo mejor, como Kim padre de Susana, son ahora unos desarraigados sin raíces a los que solo les mueve el odio, la traición y ese afán de venganza que domina a Denis convirtiendo en víctima a una niña enferma. 

Sobre el autor:

Considerado como  uno de los autores más importantes de la Barcelona de la posguerra, ha destacado por su carácter crítico con el franquismo, motivo que le llevó a vivir unos años en Paris y a publicar sus obras en Francia y Méjico a causa de la censura.

 Nació en Barcelona en 1933. Hijo del taxista Juan Faneca, a quien sólo vio en dos ocasiones. Su madre murió en el parto siendo adoptado por una familia payesa residente en el barrio barcelonés de Gracia, pasándose a llamar Juan Marsé Carbó.

Aunque sólo pudo cursar los estudios elementales, fue consciente desde la infancia de su gran vocación literaria. Sin embargo, debido al ingreso en prisión de su padre por militar en partidos de la izquierda catalanista, tuvo que ponerse a trabajar a los trece años en una joyería para ayudar a su familia, hasta conseguir subsistir con algunos trabajos relativos a la escritura, como su colaboración en la redacción de la revista “Por favor” al lado de Montalbán y Perich.

Entrega el original de su primera novela a la editorial Seix Barral. Carlos Barral la lee y se publica en 1961. Encerrados con un solo juguete, que fue finalista del Premio Biblioteca Breve Seix Barral. En 1961 se traslada a París y trabaja durante dos años como ayudante de laboratorio junto a Jacques Monod en el Instituto Pasteur mientras traducía guiones y enseñaba español. Con Últimas tardes con Teresa (1965), logra el Premio Biblioteca Breve.

Trabajó en publicidad y escribió diálogos para el cine. Escribe La oscura historia de la prima Montse (1970), , y Si te dicen que caí (1973), editada por primera vez en México debido a la censura, y en la que utiliza relatos inventados por los protagonistas llamados aventis que continuarán apareciendo en bastantes de sus obras siguientes.  Escribie para la industria cinematográfica. La muchacha de las bragas de oro (1978) fue llevada al cine por Vicente Aranda y consiguió el Premio Planeta.

Posteriormente aparecieron Un día volveré (1982), Ronda del Guinardó (1984), Premio Ciudad de Barcelona, y Teniente Bravo (1987), libro de relatos, Señoras y señores (1988), El amante bilingüe (1990), Premio Ateneo de Sevilla, El embrujo de Shangai (1993), consiguió el Premio de la Crítica y el Premio Europa, además, Fernando Trueba llevó a cabo una adaptación de esta novela al cine en 2002 con la película del mismo nombre. y Rabos de lagartija (2000). En el año 2004 aparece La gran desilusión, editado por su primera editorial, Seix Barral, y Canciones de amor en Lolita’s Club se publica en 2005. Seis años después se pone a la venta su Caligrafía de los sueños, y en 2014, Noticias felices en aviones de papel.

En 1997, recibió el Premio Juan Rulfo, máximo galardón de la letras de México. También fue reconocido con el Premio Internacional de Literatura Romance de la Unión Latina (1998), la Medalla de Oro de Barcelona al mérito cultural (2002), el Premio Extremadura a la Creación literaria de autor iberoamericano (2004) y uno de los Premios Quijote’06 de la Asociación Colegial de Escritores (ACE). El 27 de noviembre de 2008 fue galardonado con el Premio Cervantes, el más importante de las letras hispanas.

 

La Importancia de llamarse Stradivarius

A través de los ventanales entornados del Palacio de la Opera una bandada de pájaros detenía su vuelo cada atardecer para escuchar los acordes de los violines interpretando “Las cuatro estaciones de Vivaldi”

Los músicos dirigidos por el director de orquesta ensayaban incansables siguiendo el ritmo marcado por su batuta. Como una prolongación de la mano del maestro daba la entrada a cada uno de ellos y coordinaba la ejecución de la obra. Seguía el compás con la cabeza suavemente, para marcar el ritmo lento y melancólico que acompañaba la llegada del otoño o sacudía la pelambrera blanca con movimientos impetuosos, cuando la interpretación llegaba a la apoteosis con la entrada de la primavera.

Los protagonistas del concierto eran los violines, levantándose interpretaban su partitura a la perfección dando paso al Stradivarius, que ejecutaba pasajes del concierto como solista. Su propietario era un virtuoso que lograba arrancar los más bellos sonidos de sus cuerdas; acariciándolas con el arco conseguía plasmar el renacimiento de la vida, la alegría del verano, la nostalgia de la estación de terciopelo, o la frialdad del invierno.

Pero los continuos halagos y reconocimientos acabaron convirtiendo al violín en un presuntuoso que se burlaba de sus compañeros por el papel secundario que realizaban:

El timbal quedaba reducido a ejecutar el trueno al inicio de la tormenta, el magnífico piano apenas se escuchaba marcando el ritmo de la lluvia al caer. La trompeta interpretaba el canto del cuco, la flauta el trino del jilguero, él encambio era la estrella absoluta.

Tan orgulloso se sentía de su protagonismo, tan hinchado estaba de vanidad que sus cuerdas se tensaron de tal manera que acabaron rompiéndose. Sin tiempo para reparaciones fue sustituido por otro instrumento sin nombre ni apellido. Entre las manos de un humilde músico cumplió a la perfección su papel interpretando “Las Cuatro Estaciones”, acompañando y complementando al resto de la orquesta como uno más.

Mientras el bello y frágil Stradivarius después de una delicada reparación fue a parar a una  urna de cristal junto a otros objetos cuya elegancia y distinción les acababa reduciendo a piezas de exposición en algún museo importante.

Mª Jesús mandianes