O Magosto

magostoAl atardecer todas las niñas del pueblo vestidas de oscuro y con un pañuelo portugués anudado al cuello nos reuníamos cerca del cruceiro, luego acompañadas por nuestras madres caminábamos hasta la ladera de una colina, allí nos esperaba una gran fogata que habían encendido los hombres. Entonces entrelazadas las manos y formando una rueda cantábamos en torno al fuego, mientras los adultos arrojaban castañas y acercaban boniatos a la hoguera.

Cuando la lumbre se apagaba y no quedaba más que ceniza, la cogíamos con los dedosgallegita y entre risas nos tiznábamos la cara hasta parecer “animas en pena”. Después de comer castañas y boniatos, siempre surgía de alguna cesta un enorme roscón que habían preparado las mujeres en un antiguo horno comunitario, mientras lo repartían en el centro del circulo aparecía una “bruxiña” que contaba historias espeluznantes, la más aplaudida era la de la Santa Compaña.

Nos contaba que años atrás, en un anochecer de “fieles difuntos”, un labrador volvía a su casa después de un duro día de trabajo, cuando de pronto el bosque entero enmudeció, el viento dejó de soplar entre las hojas de los árboles y el resplandor de la luna, que ya brillaba en el cielo se volvió opaco. De entre la maleza ascendía un fuerte olor a cera quemada, instintivamente movió la cabeza buscando su procedencia, aterrorizado descubrió pasando frente a el dos filas de seres casi etéreos, vestidos con túnicas blancas y portando grandes velas encendidas. Con horror pudo ver al final de la procesión una silueta femenina portando una cruz. !Era su mujer¡, enferma desde hacia unos meses sin que ningún médico pudiera descubrir la causa de su mal.

María se acercó a el con gesto de profundo cansancio y mirándole con tristeza le entregó la cruz, que el pobre desgraciado aceptó, sin saber que firmaba su sentencia de muerte. A partir de aquel momento mientras ella recuperaba la salud, su hombre amanecía cada mañana más cansado, mas delgado,  más pálido, al poco tiempo murió sin que nadie pudiera imaginar porque…la santa

Mª Jesús Mandianes

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Sant Esteve en Catalunya

sant_esteve[1]¡Feliç dia de Sant Esteve en Catalunya¡ Por la mañana comida familiar con la tradicional sopa de galets y los canelones. El postre suele ser una crema catalana que las abuelas elaboran siguiendo la receta tradicional.

Por la tarde en algunos barrios de Barcelona, como el de Sant Martì de Provençals, las familias acuden a la representación teatral “dels Pastorets” que se realiza en el teatro de algunos colegios, con la participación de los niños del barrio, encantados de hacer de “dimonis” o de “àngels”.                                                           pib_pastorets[1]

Son las tradiciones de un pueblo que lucha por mantener sus señas de identidad por encima de la manipulación realizada por los diferentes partidos políticos con la única intención de ganar votos.

Mª Jesús Mandianes

Buñuelos de cuaresma, receta del siglo XVI

Sostengo entre mis manos con toda la delicadeza de la más preciada joya, un recetario de cocina, apolillado, roído por los ratones y con manchas de humedad. Pero tiene una peculiaridad fue escrito por Francisco Martinez Montiño, cocinero mayor del rey nuestro señor Felipe II, se titula Arte de Cozina, Pasteleria, Vizcocheria y Conserveria. Sus recetas, escritas en castellano antiguo me trasladan directamente cinco siglos atrás, aquí os dejo la de unos “buñuelos de viento”:

Tomarás un poco de harina floreada, cofa de media libra, y defatala con agua fría, y un poquito de fal, y harás un batido como para fazer hoftias: luego calentarás un poquito de manteca en una farten, como para hacer una tortilla de huevos, y quando eftè caliente, echa el batido dentro en la farten, y menealo con un cucharon fobre las brafas, y vendràfe à hazer una mafita encerada, y cuécela muy bien, meneándola fempre porque no fe pegue a la farten, ni haga corteza, porque todo el toque de efta mafa eftà en que falga muy bien cocida de la farten, porque fi fale bien cocida, en ninguna manera pueden falir malos los buñuelos. En eftado cocida la mafa, echala en el almirez, y majala muy bien, y vete metiendo huevos poco a poco, y majandola mucho hafta que eftè blanda y los huevos no han de fer todos con claras, fino la mitad, porque no efponjen demafiado, y fe hagan requebrajados. Eftos buñuelos un poco grandes, entiendo que es la mejor fuente de buñuelos que fe hacen. Sigue leyendo

El domingo “Calçotada”

La calçotada, tradición culinaria Catalana, tiene su origen en la ciudad de Valls, comarca del Alt Camp, aunque hoy puede degustarse en cualquier parte de la comunidad durante el final del invierno y comienzos de la primavera. Los calçots son una variedad de cebolletas especialmente cultivada para este propósito. Vázquez Montalbán, “apasionado gourmet”, los definió como cebollitas dulces obtenidas por el desarrollo de los brotes de una cebolla vieja.

Sembradas en septiembre, preferiblemente en luna vieja; pasadas dos lunas aproximadamente, son trasplantadas para ser recogidas a finales de junio o primeros de julio. En ese momento son guardadas en lugar umbrío y húmedo, con el fin de mantenerlas lo más frescas posible hasta agosto. Tras una tercera plantación, después de recubrirlas tres veces con tierra: “Calça”, para que no reciban la luz del Sol, nacerán los calçots que se recogerán definitivamente a finales de enero.

Se asan directamente sobre llamas y se aderezan con una salsa especial, la salvitxada, similar al romesco. Tradicionalmente se llevan a la mesa sobre una teja de barro o se empaquetan con papel de periódico para conservarlos calientes.Ya con los calçots y su salsa empieza la fiesta. El procedimiento para comerlos es lo más divertido. Se comen de pie, junto a una mesa, alrededor de la cual se instalan los comensales debidamente protegidos por un enorme babero que llega del cuello hasta las rodillas, entonces comienza la ceremonia: Sigue leyendo