Estación de Francia – Austerlitz

experimentosAún sobrecogida por las imágenes del accidente ferroviario ocurrido en Santiago de Compostela camino distraída entre los pasajeros, acompañada del monótono traqueteo provocado por las ruedas de mi maleta. Soy incapaz de apreciar el encanto romántico de la estación de Francia, de evocar las apasionadas despedidas protagonizadas en este escenario. La tensión me impide situar entre las bóvedas del vestíbulo los poemas de Joan Margarit invitándome a seguir sus pasos.

Subo al tren con aprensión, dedicándole una sonrisa forzada a la azafata que nos desea “un buen viaje”. Cuando por fin me acomodo en la butaca, al descorrer la cortinilla mi mirada queda atrapada entre la red metálica formada por múltiples caminos de hierro cruzándose un instante para proseguir indiferentes su destino. Solo entonces recuerdo sus versos: La pausa del silencio me deja una nota sobre este pentagrama de cables y vías oscuras y brillantes.                                                                                   

Un altavoz anuncia la salida del “nocturno Barcelona-Paris”, se mueve despacio, comimagesCA5Z82N0o si le costara abandonar la terminal, acosado por un repentino temor a no regresar. Dejamos atrás el andén desierto bajo una caprichosa marquesina metálica y el agujero negro del túnel obstinadamente ciego. Después avanzamos hacia el crepúsculo repleto de sombras chinescas desvaneciéndose a toda velocidad. Pegada a los cristales del compartimento la luna llena nos acompañará todo el viaje. Sigue leyendo

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Querer es poder

Habla de Paraguay como de una patria lejana a la que ya no pertenece y a la que no tiene intención de regresar. Desde el espejo observa mi expresión de sorpresa ante su comentario, mientras me peina, con gesto firme dice: Uno no es de donde nace sino de donde puede ganarse la vida.

Con tono de reproche contenido me explica la decepción que siente ante la visión que tienen los españoles sobre la emigración: No venimos por gusto, en mi país si no tienes dinero los médicos no te atienden ni puedes comprar medicamentos. Sigue imperando un machismo que anula totalmente a las mujeres de las clases más humildes, se casan con ellas cuando apenas tienen 16 años, cuando les han hecho cuatro o cinco barrigas y las ven estropeadas las dejan con toda la chiquillería marchando en busca de otras más jóvenes. Es fácil ver a niños vagabundeando por las calles sin escolarizar, dedicándose a cometer pequeños delitos.

Me cuenta que ante el progresivo empobrecimiento de su país y la falta de perspectivas laborales para los jóvenes, con 24 años tomó la decisión de emigrar a Europa con la intención de cumplir un sueño, abrir un salón de peluquería y estética. Sigue leyendo

Dolors o la puta vida de una mujer sola

 Hace días que no la veo regando las plantas en la terraza a primera hora de la mañana o al atardecer leyendo un libro sentada en la vieja tumbona. Desde mi balcón observo un instante la alarmante quietud que envuelve el piso de Dolors, me inquieta ver sus cortinas permanentemente corridas y las persianas a medio bajar. Al caer la noche tampoco hay luz en la ventana del dormitorio ni en la habitación que hace unos meses se vio obligada a alquilar a un desconocido para mitigar su precaria situación económica.

Pensando que son aprensiones de mi imaginación alarmista sigo con los quehaceres de la rutina diaria intentando olvidar el desasosiego que me produce advertir “la ausencia de vida” . Presentimientos convertidos poco después en fatal noticia, porque falleció la madrugada del dieciséis de septiembre con cincuenta y ocho años, a consecuencia de un cáncer de estomago diagnosticado a finales de julio. Victima de la injusticia de una crisis que se ceba con las mujeres a las que el paro ha convertido en “pobres” a merced de la caridad de todos. Desvalidas naufragas perdidas en medio de una sociedad que devora y traga sin piedad a los que no son capaces de mantenerse a flote en medio de la tormenta. Sigue leyendo