Els Jocs Florals de Canprosa

Autor: Santiago Rusiñol

Estilo: Teatro

Idioma: Catalán

Prólogo: Margarida Casacuberta

Editorial: Arola Editors

Se han burlado en el teatro del pueblo griego, del pueblo romano, de todas las menudencias que han tenido, tienen y tendrán todos los pueblos de la tierra, de todas las religiones, de todos los ideales, de todas las jerarquías, de todas las obras clásicas. No se puede hacer  un poco de broma ¡Válgame Dios! de los que a todas horas sacan, venga o no venga a cuento las Bases de Manresa?                                                                                                                                  

Estrenada el 28 de abril de 1902 en el Teatro Romea de Barcelona, se reestrenará en el TNC el 4/10/2018 en forma de musical.

Es una “comedia” que refleja la posición de Rusiñol respecto a los certámenes poéticos. Utilizando la parodia más inofensiva y la crítica más sutil, creó una sátira que desconcertó a la opinión pública, dividida entre modernistas y catalanistas frente a los juegos florales:

  • Los primeros reconocían la significación emblemática de los juegos en el proceso de regeneración de la lengua y la cultura catalana. En consecuencia realizaron una campaña a favor de la renovación de una fiesta considerada anacrónica.

  • Los segundos, afines al catalanismo más conservador, habían asimilado las nuevas corrientes estéticas que el modernismo, adaptó a la literatura catalana, pero pretendían que los certámenes fuesen una plataforma propagandística en la que se encajara la literatura con la política.

En consecuencia mientras un sector le aplaudía, el otro lo consideró anticatalanista. La prensa ayudó a crispar el ambiente, mientras diarios como La Reinaxensa, La Veu de Catalunya y semanarios satíricos como Cu-Cut, adoptaron una aptitud hostil diciendo que la elección del tema se interpretaba como una ridiculización del “movimiento de reivindicación catalán”, por otro lado La Vanguardia intentó demostrar que las causas de la reacción catalanista no había que buscarlas en la comedia sino en la intransigencia y el victimismo que los caracterizaba.

El enfrentamiento que provocó el estreno de la comedia se agudizó cuando los Juegos Florales de Barcelona fueron suspendidos por la autoridad militar como consecuencia de una xiulada a la bandera española. Se declaró el estado de excepción y las garantías constitucionales fueron suspendidas. Mientras, la comedia de Rusiñol se representaba con la protección de un contingente de la policía frente al teatro Romea, para evitar altercados. Como consecuencia estuvo a punto de convertirse en el símbolo de opresión del estado central, motivo por el cual fueron suprimidas algunas escenas donde aparecen “Els segadors” y “Las Bases de Manresa” .

Con su actitud los catalanistas rechazaron una de las críticas más lúcidas al engranaje propagandístico del movimiento reivindicativo catalán, Rusiñol no solo fue la voz de la reflexión sensata, además presenta la poesía como un bálsamo frente a la banalización del “hecho poético” agravado por la proliferación de recitadores especialistas en “certámenes”

Un siglo después, no solo parece que la misma situación se repita, sino que se potencia la radicalización de las posturas más ultranacionalistas posibles, con unos responsables políticos que han convertido la exaltación a la bandera y a la patria en su “modus vivendi” y cualquier crítica a los postulados nacionalistas un sacrilegio, que merece las más duras reprobaciones.

Resumen:                                                                                                                                          La comedia reproduce los clichés característicos del funcionamiento de los certámenes literarios. Los premios están decididos de antemano, si ensalzan la patria y la bandera, por absurdos que resulten los versos se le da la flor natural con toda desfachatez, mientras los participantes se pelean entre ellos por la injusticia de no verse reconocido su talento!

La acción se organiza en torno aún triangulo amoroso protagonizado por Tonet, María y Ramón, en paralelo se sitúa la poesía, con dos concepciones opuestas: La del recitador vanidoso (Tonet) que encontrará la orna de su zapato en Julia: I què em té d’agradar! Ell en fa l’amor per vanitat i per vanitat li corresponc. Avui ell és l’hèroe? Doncs jo vull ser l’heroina. Y la más cercana al autentico espiritu poético (Ramón): Ja es prou grand la poesía. perquè hageu de mantenir-la. Pobreta! Amb els vostres manteniments moriria corsetada.

De lectura fácil, es imposible resistirse al espíritu irónico que esparce Rusiñol a lo largo de la comedia, desde la señorita Floresta que hacia versos tan tristes que al escucharlos se puede llorar de risa, a Tomet que acapara premios con los versos más atormentados, a pesar de que son un tormento para los oídos de los asistentes, hasta el esperpéntico discurso del presidente al que acompaña un discreto alborotador, con la orden de agitar al personal ¡Pero con moderación!

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El Embrujo de Shanghai

 

Autor: Juan Marsé

Estilo: Novela

Idioma: Castellano

Editor: Plaza Janés

 

Los sueños juveniles se corrompen en boca de los adultos”

Necesitaba volver a leer a Marsé, ahora que el nacionalismo catalán lo ha tildado de “escritor renegado”, su figura y sus obras adquieren el prestigio de los autores perseguidos por no ser adictos al régimen. ¡Cielos! ¿Dónde he leído yo antes esa frase? … Tal vez en alguna de sus novelas refiriéndose a la dictadura franquista… si es que la palabra “nazi-onalismo” tiene siempre la misma raíz y las mismas consecuencias, con independencia del idioma en el que se escriba y se pronuncie.

Deberían de releerla los seguidores del pensamiento único y entender la metáfora del humo gris y venenoso que durante la posguerra envolvió a todo el país, aturdiendo a los derrotados hasta el punto de perder su propia identidad, como el Sr. Sucre que en los días de mucho viento salía a buscar con  desesperación su propio yo extraviado. Como el capitán Blay denunciando los peligros de ese veneno que inhalado día tras día acaba pudriendo el cerebro. Su cruzada para que los vencidos  tomaran conciencia y reaccionaran fue otra batalla perdida, porque el dolor se instaló en su vida cotidiana y renunciaron a la lucha.

 Análisis:

El libro se divide en nueve capítulos sin título, donde al lado de una historia real, ambientada en el barrio barcelonés de Gracia, se teje otra imaginaria que transcurre en la lejana ciudad de Shanghái. Un placebo que permite a niños y adultos evadirse de la realidad de un mundo dominado por la represión, donde ya no hay lugar para los ideales, solo hombres derrotados y pobres mujeres a las que la vida ha condenado a la soledad y a la degradación.

Daniel, lazarillo del capitán Blay, es el narrador. Cuenta la historia  en primera persona, recurriendo a continuos flashbacks para hacer referencia a hechos que ocurrieron en el pasado. Presenta al conjunto de personajes secundarios que deambulan por el barrio de Gracia y del Guinardó, entre los que adquiere especial relevancia Susanita, enferma de tisis,  exhibida en la galería de su torre como una “Lolita” que despierta el deseo del adolescente Daniel.

Un muchacho que se inicia en la vida observando y escuchando a los adultos. Aprende pronto que en su mundo no hay espacio para los sueños, ni siquiera para los construidos por el “somiatruites” de Forcat, donde la realidad y la ficción se confunden irremediablemente, para acabar mostrando el lado más amargo de la vida. En donde los idealistas que lucharon por un mundo mejor, como Kim padre de Susana, son ahora unos desarraigados sin raíces a los que solo les mueve el odio, la traición y ese afán de venganza que domina a Denis convirtiendo en víctima a una niña enferma. 

Sobre el autor:

Considerado como  uno de los autores más importantes de la Barcelona de la posguerra, ha destacado por su carácter crítico con el franquismo, motivo que le llevó a vivir unos años en Paris y a publicar sus obras en Francia y Méjico a causa de la censura.

 Nació en Barcelona en 1933. Hijo del taxista Juan Faneca, a quien sólo vio en dos ocasiones. Su madre murió en el parto siendo adoptado por una familia payesa residente en el barrio barcelonés de Gracia, pasándose a llamar Juan Marsé Carbó.

Aunque sólo pudo cursar los estudios elementales, fue consciente desde la infancia de su gran vocación literaria. Sin embargo, debido al ingreso en prisión de su padre por militar en partidos de la izquierda catalanista, tuvo que ponerse a trabajar a los trece años en una joyería para ayudar a su familia, hasta conseguir subsistir con algunos trabajos relativos a la escritura, como su colaboración en la redacción de la revista “Por favor” al lado de Montalbán y Perich.

Entrega el original de su primera novela a la editorial Seix Barral. Carlos Barral la lee y se publica en 1961. Encerrados con un solo juguete, que fue finalista del Premio Biblioteca Breve Seix Barral. En 1961 se traslada a París y trabaja durante dos años como ayudante de laboratorio junto a Jacques Monod en el Instituto Pasteur mientras traducía guiones y enseñaba español. Con Últimas tardes con Teresa (1965), logra el Premio Biblioteca Breve.

Trabajó en publicidad y escribió diálogos para el cine. Escribe La oscura historia de la prima Montse (1970), , y Si te dicen que caí (1973), editada por primera vez en México debido a la censura, y en la que utiliza relatos inventados por los protagonistas llamados aventis que continuarán apareciendo en bastantes de sus obras siguientes.  Escribie para la industria cinematográfica. La muchacha de las bragas de oro (1978) fue llevada al cine por Vicente Aranda y consiguió el Premio Planeta.

Posteriormente aparecieron Un día volveré (1982), Ronda del Guinardó (1984), Premio Ciudad de Barcelona, y Teniente Bravo (1987), libro de relatos, Señoras y señores (1988), El amante bilingüe (1990), Premio Ateneo de Sevilla, El embrujo de Shangai (1993), consiguió el Premio de la Crítica y el Premio Europa, además, Fernando Trueba llevó a cabo una adaptación de esta novela al cine en 2002 con la película del mismo nombre. y Rabos de lagartija (2000). En el año 2004 aparece La gran desilusión, editado por su primera editorial, Seix Barral, y Canciones de amor en Lolita’s Club se publica en 2005. Seis años después se pone a la venta su Caligrafía de los sueños, y en 2014, Noticias felices en aviones de papel.

En 1997, recibió el Premio Juan Rulfo, máximo galardón de la letras de México. También fue reconocido con el Premio Internacional de Literatura Romance de la Unión Latina (1998), la Medalla de Oro de Barcelona al mérito cultural (2002), el Premio Extremadura a la Creación literaria de autor iberoamericano (2004) y uno de los Premios Quijote’06 de la Asociación Colegial de Escritores (ACE). El 27 de noviembre de 2008 fue galardonado con el Premio Cervantes, el más importante de las letras hispanas.

 

De la Cólera

Autor: Séneca (S.I)

Traducción: Enrique Otón

Estilo: Ensayo Filosófico

Editorial :Alianza Editorial

La ira todo lo cambia, aún lo mejor y lo más justo en su contrario. Dásela a un padre, se convertirá en enemigo. Dásela a un hijo, se convertirá en parricida. Dásela a una madre, se convertirá en madrastra. Dásela a un ciudadano, se convierte en enemigo público. Dásela al rey, se convierte en tirano.  

Introducción:

En una época en la que se produce un agotamiento del platonismo y el aristotelismo, no por la decadencia del modelo filosófico, sino por “sus reiteradas copias sin vida”, la filosofía estoica (creada 300 años antes por Zenón) y representada en el Siglo I por el pensador romano Séneca, supone una apuesta por la moral y tiene como cuestión prioritaria “el hombre moral”

Esa aportación se inscribe en la llamada “etapa posterior del estoicismo”, protagonizada no ya por griegos, sino por pensadores romanos como el propio Séneca. Aunque la filosofía romana no alcanzará el nivel de la griega, nadie puede negarle su aliento humanizador, que le otorga una más fácil comprensión.

El estoicismo planteaba el único humanismo posible, propugnando un modelo ejemplar de comportamiento para cualquier hombre de bien en cualquier época.

El estoico romano que hay en Séneca nos recuerda que las decisiones definitivas, las que hacen de hombre un ser humano, se toman y se aplican aquí, ya que si los sistemas filosóficos no son capaces de acoger “las dudas de los hombres que las originan ¿Para qué sirven?”

Análisis:

El tratado de la ira” es una obra de juventud, que pretende ser una reflexión sobre la cólera con una intención ejemplarizante. Está dirigida a los ciudadanos en general, a los gobernantes en particular y tal vez a él mismo, cuyas circunstancias personales lo convierten en una suma de contradicciones.

Calígula se hace presente a lo largo del libro como claro ejemplo de crueldad despiadada  e ira desmedida.

Séneca escribe un tratado moral y de comportamiento de cada individuo señalando las repercusiones de la ira en la colectividad, e intenta delinear un comportamiento que se ajuste al Estoicismo planteando la cuestión del carácter natural o antinatural de la cólera.

No hay interlocutores reales, a pesar de crear la ficción de un diálogo con su hermano Novato (Galión). Tampoco la conversación se sitúa en un escenario concreto. Solo es real el pensador que escribe la meditación.

 Séneca no olvida, en su investigación acerca de la ira, el elemento esencial de la literatura filosófica latina: El criterio de verosimilitud, por eso se puede hablar de una “filosofía realidad”.

El ensayo se divide en tres libros:

  • 1- La ira en la vida

  • 2- Causa u origen de la lira

  • 3- Como erradicar la ira

Libro I: La ira en la vida

A petición de su hermano inicia el tratado sobre la ira desde la óptica estoica, dejando claro que la cólera es lo más opuesto al ideal de Apatía entendida como la absoluta tranquilidad del alma. Entiende la ira como una “locura transitoria”, como un estado de arrebato contrario a la razón, elemento fundamental del estoicismo.

Introduce una cuestión estoica prioritaria: El salto del impulso primordial a la razón. Establece que los animales no tienen ataques de ira sino de rabia o fiereza. Solo los seres humanos tienen sentimientos, saben diferenciar entre lo bueno y lo malo, del ser humano es exclusiva la razón, por eso solo el hombre es dominado por la ira.

Séneca se pregunta:

1 ¿La ira es conforme a la naturaleza?

El hombre en equilibrio con su alma tiende de forma natural a hacer el bien y a relacionarse buscando la concordia. Por lo tanto la ira es antinatural porque está ávida de venganza y violencia, los seres humanos dominados por la ira basan sus relaciones en el terror.

2. ¿Es útil?

Séneca contradiciendo los postulados de Aristóteles cuando afirma que “la ira es necesaria y nada sin ella puede ser alcanzado” establece la falsedad de esa idea, diciendo que hay que saber controlar los impulsos, puesto que la cólera nubla la capacidad de raciocinio conduciendo a la temeridad. Pone como ejemplo a los bárbaros sobrados de energía, pero la ira les hace vulnerables porque les falta disciplina y estrategia.

3. ¿Debe de poseerse la ira en alguna proporción?

Se puede reflexionar sobre si “la ira moderada” es útil en algunas circunstancias. Séneca no niega que “el castigo es necesario en ocasiones” pero solo para corregir algunas naturalezas depravadas. Aunque establece que los referidos castigos deben de ser leves y revocables. Añade que la pena de muerte solo se debe aplicar en circunstancias extremas.

Hace referencia al carácter psicológico de algunos tipos de maldad, en las cuales la conciencia como última instancia moral no logra disuadir a los individuos enfermos que actúan dominados por la ira incontrolable.

Pone como ejemplo a Sila o al emperador Calígula cuando decía: “Que odien con tal de que teman”. Afirma que esa frase no la pronunció un alma grande, sino un espíritu encolerizado. De su crítica no se libra la crueldad del Cesar: “No poseen magnanimidad los espíritus dominados por la cólera, en la ira nada hay grande, nada hay noble”                                                                                                                                         

Recurre a Platón para ratificar sus argumentos:                               El castigo hace daño                                          

  • El hombre bondadoso no quiere el castigo

  •  El hombre bondadoso no quiere la ira, porque esta  cuadra con el castigo                                                                     

Libro 2: Causa u origen de la lira

¿De dónde nace la ira, de la ponderación o del impulso?

La ira es una excitación del espíritu que se encamina por su propia voluntad a la venganza, luego es un acto voluntario.

Pero ¿Cómo se inicia la ira?

  • Un primer impulso involuntario

  • Un segundo impulso que se manifiesta en un deseo de venganza ante una ofensa, pero todavía un ejercicio de voluntad puede corregirlo.

  • El tercer impulso se sobrepone a la razón que es dominada enteramente por la cólera.

  • Afirma que la ira no puede ser extirpada del alma, ni la naturaleza humana lo consiente, pero como todas las pasiones puede ser  doblegada a base de disciplina.  Es comprensivo  con  las  debilidades humanas y dice que es mejor disculparlas que encolerizarse.  Establece  la noción del perdón como salvaguarda de la Apatía. Ese perdón nace de la superioridad del sabio, que nunca recurrirá a la ira. Sigue leyendo

El Espejo (Sylvia Plath)

Collage de Mª Jesús Mandianes sobre un poema de Sylvia Plath

Soy de plata y exacto.

No tengo prejuicios.

Todo lo que veo lo trago de inmediato

tal y como es,

sin la turbiedad del amor o de la antipatía.

No soy cruel, solo veraz-

el ojo de un diosecillo con cuatro esquinas-.

La mayor parte del tiempo medito

sobre la pared de enfrente.

Es rosada. Con manchas. La he mirado tanto

que creo que forma parte de mi corazón. Pero se mueve.

Caras y oscuridad nos separan una y otra vez.

 

Ahora soy un lago. Una mujer se asoma sobre mí,

buscando en mi extensión lo que ella es en realidad.

Luego se vuelve hacia esas embusteras, las velas o la luna.

Veo su espalda y la reflejo con fidelidad.

Me recompensa con lágrimas y gesticula con las manos.

Soy importante para ella. Viene y va.

Cada mañana es su cara lo que sucede a la oscuridad.

En mí ha ahogado una muchacha, y desde mí

una mujer mayor

se eleva hacia ella día tras día, como un pez terrible.

 

 El poema “El espejo” puede entenderse mejor si nos acercamos a la vida de la autora. Esa  voluntad radical  de transparencia, de  mostrar  las  cosas  aunque no sean  como  queremos,  ese  manifestar  el paso  del tiempo y las imperfecciones, esa atención específica hacia a la mujer… son temas recurrentes de Sylvia.

La poesía de Silvia Plath se encuadra dentro del estilo de poesía confesional, una corriente poética que surgió en Estados Unidos en la década de los 50 y 60 (S.XX). Es una poesía muy personal o del “yo”. El contenido de los poemas es autobiográfico, tal y como ocurre en el caso de Sylvia, supone la introducción profunda en una serie de materias que eran consideradas tabú en la época; como las enfermedades mentales, la sexualidad, la desesperanza o el suicidio.

Añadir que las traducciones literarias en general entrañan siempre un cierto riesgo. No encontrar la palabra exacta, para trasmitir el mensaje que quiere manifestar su autor, puede restarle credibilidad. En el caso de la poesía ese riesgo se multiplica, ya que mantener la rima es imposible e interpretar la emoción que imprimen los poetas a sus versos requiere una gran sensibilidad.

Cuando una autora como Sylvia Plath decide priorizar la imagen y el sonido sobre la media y la rima, y además utiliza palabras que pueden tener varios significados, al trabajo del traductor hay que añadirle un conocimiento de la personalidad y las circunstancias psicológicas y vitales de la poeta, para poder trasladar a los lectores el cumulo de sentimientos y emotividad que encerraba una psique tan atormentada. Creo que la antología poética de Sivia Plath realizada por el traductor Jesús Pardo consigue este propósito, ya que en la traducción de sus poemas logra poner en relieve la riqueza estilista de la autora.

Hay que señalar que la estrofa favorita de Sylvia era el terceto más o menos encadenado. Tiene una tendencia a repetir palabras, quizá con intención consonántica, y como no, apuntar la importancia de los símbolos y colores en su obra:

La luna es el símbolo perfecto de la muerte porque “Su luz calva lo reduce todo a piedra”. También de esterilidad porque regula el flujo menstrual.

La nieve y el rocío también simbolizan la muerte porque se funden en la nada.

La estela del caracol le recuerda al rocío.

Las flores y los animales manchados son símbolos de pasión. Pero las flores son para ella también símbolo de reposo final.

Los niños son fuente de vida y esperanza.

Le da a los colores un significado peculiar, así el blanco representa la ausencia de color. El rojo de vida inestable y el negro de muerte.

Circunstancias personales de la autora:

(Boston, 27 de octubre de 1932 – Londres, 11 de febrero de 1963)

Sylvia Plath, poeta, narradora y ensayista fue una mujer que se constituyó a sí misma en un proceso inabarcable de búsqueda y expresión. Ganó el Premio Pulitzer de Poesía a título póstumo. Sigue leyendo

La Dama de Cachemira

Autor: F.G. Ledesma 

Estilo: Novela Negra     

Editorial: RBA libros

Idioma: Castellano

                                                                  

Análisis: A pesar de que no soy una entusiasta de la novela negra,la trama de “La dama de cachemira” ha conseguido engancharme, quizás porque se centra más en el desarrollo de las circunstancias particulares de los personajes, y sus reacciones emocionales, que en la propia intriga policíaca.  Probablemente sea esta una de las críticas que harían los entusiastas del género, ven en Mendez un tinte de redentor de pobres delincuentes que le hace estar más cerca de ellos que de la legalidad posfranquista a la que representa.

Añadiría que en algunos pasajes de la novela, he tenido  la extraña sensación de que el autor se perdió en el “túnel del tiempo”  e inconscientemente nos traslada a una época anterior a la “movida” de los años 80. Una época ligada a la dictadura donde las mujeres eran más resignadas y mucho más sumisas. En donde sobrevivir a cualquier precio era la batalla diaria de los vecinos de cualquier barrio.

Ledesma a través de Méndez, policía a punto de jubilarse, recorre las calles de la Barcelona canalla escuchando las voces de personajes marginales, que sobreviven como pueden en una ciudad que se transforma al ritmo de las obras olímpicas y la corrupción. La pluma del autor se tiñe de nostalgia buscando en el Rabal los olores, los ruidos, los ambientes de un tiempo pasado perdido para siempre.

Convierte a Mendez en el paradigma del antihéroe y el Rabal es su entorno social, un barrio poblado de “maricas” de los que aprende el valor de la lealtad y un nuevo sentido de la palabra amor. Chorizos a los que imprime el acento y la chispa del sur, macarras de lenguaje marginal, y pobres putas que van perdiendo categoría en un lento descenso a los infiernos… A todos les da un aire quevediano de picaros de medio pelo, entre los que de vez en cuando aparece “un delincuente” para el que siempre suele encontrar una justificación y una salida honrosa.

Porque los auténticos criminales viven en la zona alta de la ciudad, impunes frente a delitos de corrupción de menores, o al acoso inmobiliario al que someten a sus víctimas, siempre bien protegidos por eficaces abogados. Realiza un análisis crítico de la sociedad del momento y de la burguesía, no se escapan ni especuladores ni políticos, todos dispuestos a dar el pelotazo que los hará ricos en poco tiempo, sin prejuicios éticos ni morales.

Mezcla las historias de todos ellos, haciendo que se entrecrucen y se relacionen entre sí en extraños vínculos de dominación y servilismo, sobre las que flota permanentemente la soledad. Destaca la sensibilidad con la que describe a las pobres mujeres vencidas, que pierden la vida esperando que se cumplan sus sueños, hasta que aceptan con resignación o desesperación que sus ilusiones se han desvanecido a la misma velocidad que su juventud. Entonces echa mano de Méndez para que disculpe sus conductas, ofreciéndole el consuelo de su mano trémula apoyada en el hombro.

Porque Méndez es en el fondo un sentimental al que le gustan las mujeres a distancia, pero el sexo para el viejo policía es más un ejercicio de imaginación y de verborrea machista que otra cosa. Acabando por admitir que “el amor, ciencia y cortejo para el que no está preparado”

Resumen: El escenario de “La dama de Cachemira” es, por supuesto, Barcelona. El asesino un individuo en silla de ruedas al que Mendez sigue la pista a través de un Barrio Chino poblado de seres humanos superados por unas vidas cargadas de fracasos, humillaciones y sueños frustrados.

Sus indagaciones le conducen inevitablemente al descubrimiento de los oscuros secretos que esconden mujeres vapuleadas por la vida que, pese a sus infortunios, mantienen sus sueños. Sueñan con un hombre que las quiera como una mujer quiere que un hombre la quiera. Sueñan con viajar a lugares lejanos y exóticos. Sueños, amor, vidas marginales y frustraciones, que acaban en asesinatos frente a los cuales el viejo policía aplica un concepto de justicia muy particular.

La dama de Cachemira” fue Premio Mystére a la mejor novela negra publicada en 1986. Distinción para un autor que conquistó más admiradores fuera que dentro de su país, en los tiempos de la censura franquista y la frustración de los creadores. Un hombre hecho a sí mismo. De origen humilde, de madre modista y que estudió gracias al mecenazgo de su tía. Un intelectual que, a pesar de los premios internacionales y del triunfo profesional (fue director jefe de La Vanguardia), nunca dejó de ser un chaval del barrio.

 

 

 

El Primero de Enero

El primero de enero, tararí,
será tan gris como un lunes cualquiera,
sin Drácula escalando el Pirulí,
ni marcianos cruzando la frontera.

Más de lo mismo bajo el cielo añil,
cronos en su fugaz trono vacío,
la anoréxica luna giligil
no exportará vacunas contra el frío.

Llenaré otro galpón municipal
y esperaré el diluvio universal
viendo crecer el bosque por la acera.

El primero de enero (del dos mil),
aunque siga muriéndome por ti,
me iré con la primera que me quiera.

                                                                                     Joaquín Sabina

«El primero de enero», es una de las poesías  que Joaquín Sabina incluyó en su   poemario «Ciento volando de catorce» (2001),  una recopilación de cien sonetos inéditos escritos a lo largo de cuarenta años, donde el artista muestra su habilidad para teñir de ironía el desencanto y las decepciones acumuladas a lo largo de la vida. En  este poema cuenta el escepticismo que le provoca la llegada de un nuevo año, donde solo cabe pensar que continuaremos aferrados a la rutina de una existencia  mediocre.

Frente a la desilusión, compartida en silencio por tantos, solo nos queda el pobre consuelo de brindar con una copa de cava después de disfrazarnos con la mascara de la alegría.

 

 

 

 

Antología de Spoon River

Autor: Edgar Lee Masters              

Estilo: poesía                   

Traducción: Jesús y Fabio López P.

Edición: Jesús Lopez Pacheco

Editorial: Cátedra

 

Ollie McGee

¿Os habéis fijado en un hombre mustio y cabizbajo

que deambula por el pueblo?

Es mi marido, que con secreta crueldad,

nunca confesada, me robó juventud y belleza.

Hasta que, llena de arrugas y con los dientes amarillos,

perdida la dignidad y de vergüenza humillada,

me bajaron a esta tumba.

¿Y qué creéis que le roe a mi marido por dentro?

¡La cara de la que fui y la otra que hizo de mí!

Las dos le están llevando al sitio donde yazgo.

Logro mi venganza después de muerta.

 

Amanda Barker

Henry me dejó embarazada

sabiendo que yo no podía dar la vida

sin perder la mía.

Así entré en mi juventud por los pórticos del  polvo

Caminante, en el pueblo en que viví creen

que Henry me amó con amor de esposo.

Desde el polvo proclamo

 que me mató para satisfacer su odio.

Análisis:                                                                                                                                      Edgar Lee Master consigue hacer realidad la popular sentencia Si los muertos hablaran” a través de  su  poemario “La Antología de Spoon River “(1915). Un  pueblo   inventado  donde  solo  se  escuchan las voces de los muertos, que  reinterpretan  unas veces con amargura, otras con ironía, los  epitafios y  los  motivos  escultóricos  que  adornan  sus tumbas. Son  autobiografías  comprimidas, testimonios, confesiones o acusaciones  póstumas, presentadas  ante  “El tribunal supremo” del más allá para ser revisados cuando ya “todos duermen bajo la colina”

El abogado Edgar Lee, les da la oportunidad de contar su historia real, la que se esconde tras las bellas dedicatorias. Ya que en la ciudad de los muertos no tiene sentido mentir, el miedo al que dirán y la vergüenza desaparecieron en el mismo instante en que perdieron la vida, convirtiendo acciones, omisiones y consecuencias en hechos irreversibles, por eso cada composición deja el regusto amargo que provoca escuchar un “tardío acto de contrición”

Whedon, director de periódico

Ser capaz de ver todos los aspectos de cada asunto;
estar en todos los sitios, serlo todo, no ser nada durante un tiempo;
falsear la verdad, subirte a su grupa cuando te conviene;
manipular los grandes sentimientos y pasiones de la especie humana
con segundas intenciones, con fines astutos;
llevar, como los actores griegos, una máscara
—tu periódico de ocho páginas—, tras la que te acurrucas
para declamar por el altavoz de los grandes titulares:
«¡Éste soy yo, un gigante!».
Vivir así la vida de un ladrón furtivo,
envenenado con las palabras anónimas
de tu alma escondida.
Echar tierra, si te lo pagan, a los escándalos,
desenterrarlos a los cuatro vientos por venganza
o para vender más periódicos,
aplastando vidas y reputaciones, si hace falta;
ganar a cualquier precio, salvo el de tu propia vida;
ostentar un poder diabólico que socava todo civismo,
como un muchacho paranoico que pone un tronco en la vía
y hace descarrilar al expreso.
Ser director de un periódico, como yo lo fui.
Y luego yacer aquí, junto al río, justo en el lugar
donde desaguan las alcantarillas del pueblo
y se arroja la basura, las latas vacías
y se esconden los fetos.

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