Ceniza y olvido

Menuda y tímida,                       

 ocultas tus miedos                                         

 tras la máscara de maquillaje,                         

 bajo una armadura                                         

 de última moda,                                           

entre una trinchera de libros,

a

un día serás ceniza y olvido

a

Cuando la noche paraliza la vida

contagiándola de apatía,

entre sabanas de soledad,

hambrienta de caricias,

esperas el calor de unas manos,                                       

que derritan tu frigidez de hielo,

a

un día serás ceniza y olvido

a

Algún atardecer partirás en silencio,

como sombra que se desvanece

al final del camino,

tras de ti solo dejarás

el paisaje otoñal de unos versos,

ceniza y olvido.

Mª Jesús Mandianes

           

La cena de aniversario

Un cuentito para arrancar una sonrisa a tod@s los que hoy hayan decidido empezar una “vida nueva”. Como Kavafis, donde os encontréis, os deseo buen viento,  una travesía larga, llena de experiencias…y no os deis prisa en llegar… Ítaca siempre estará ahí, esperando.

Frohes neues Jahr, bonne année, happy new year, feliz aninovo

Les comunicamos que dentro de un cuarto de hora el Corte Ingles cerrará sus puertas… Lola escuchó el mensaje con un suspiro de alivio. Tenía quince minutos para recoger el pedido que había encargado en la pescadería, suponía casi la mitad de su sueldo, pero aquella noche quería celebrar el segundo aniversario de boda con una cena romántica.

Con los tobillos hinchados, después de pasar todo el día de pie, abandonó los grandes almacenes confundida entre los clientes,que esperaban hasta el último momento para hacer sus compras. De camino al metro pensaba: cuando me toque la primitiva lo primero que haré será decirle al jefe que se meta el miserable salario de dependienta por donde le quepa.

Mientras tanto solo esperaba encontrar un asiento libre para poder leer tranquila de regreso a casa. Su rapidez de reflejos y dos bruscos empujones lograron situarla en el único sitio libre del vagón. Después de colocar la caja de marisco sobre las piernas, sacó del bolso “Los pájaros de Bangkok”, era una apasionada de la novela negra y Montalbán su autor de culto.

Cuando por fin traspasó la puerta de su hogar le faltó tiempo para cambiar los zapatos por unas cómodas pantuflas. Tras dejar la apetitosa carga encima de la encimera llenó una olla con agua; mientras arrancaba el hervor se dirigió al saloncito y dispuso sobre la mesa el mantel de hilo, regalo de la abuela, después distribuyó la vajilla cuidadosamente, adornándola con un candelabro de dos velas, satisfecha del resultado dejó el salón en penumbra disponiéndose a preparar la cena.

Limpió y troceó las zanahorias, el apio y la cebolla echándolas en el perol, después añadió una hoja de laurel, dos ramitas de tomillo fresco y un vasito de vino blanco. Solo faltaba el ingrediente principal: Los bogavantes.

Abrió con aprensión el recipiente que contenía dos enormes ejemplares; aunque eso de arrojar un animal vivo dentro de una cacerola con agua hirviendo le daba repelús, ya era tarde para sensiblerías. Al alargar las manos para “proceder a la ejecución” sintió el doloroso pellizco de unas tenazas estrujándole un dedo. Uno de los crustáceos había conseguido cortar las gomas que sujetaban sus pinzas esgrimiéndolas amenazante.

Mª Jesús Mandianes

Emitiendo inquietantes chillidos logró escalar el encierro de poliespán correteando atolondrado a través del mármol, de pronto tomando impulso dio un salto cayendo frente a la desconcertada joven. Aterrada vio cómo se lanzaba sobre sus pies intentando atacarla, pero no estaba dispuesta a quedarse sin la suculenta cena. Armada con una escoba inició la cacería del bogavante rebelde, que corriendo a través del pasillo desapareció sin dejar rastro.

Lola, después de recorrer a gatas el minúsculo piso sin localizarlo, dándose por vencida, decidió cocinar a la “compañera cobarde” acompañándola con una guarnición de hortalizas. Aferrando el caparazón de la víctima con unas pinzas metálicas se disponía a arrojarla al puchero, cuando sintió que la atacaban por la espalda oprimiéndole el cuello hasta la asfixia con dos cortantes tenazas.

Poco después llegó Jaume, entró de puntillas en la cocina intentando sorprender a su mujer con un ramo de flores. La encontró tirada en el suelo, tenía la garganta desgarrada por terribles heridas, el rostro cianótico dibujaba la expresión del terror sufrido en sus últimos segundos de vida. Mientras en una gran marmita se cocían “Los pájaros de Bangkok” en medio de un caldo de verduras.

Mª Jesús Mandianes

Geografías íntimas

Mª Jesús Mandianes

Compartir esta experiencia con un grupo de «locos de la poesía» ha logrado que no me siente una marginal; que este proyecto se materialice en un poemario nos une en una amistad intima, diría que mística: la poesía nos convoca en torno al sagrado oficio de escribir, escuchar, leer y reflexionar.

Somos rastreadores de «momentos únicos», los atrapamos con la mirada para plasmarlos en palabras como imágenes. No sentimos «impresionistas» capaces de perpetuar en una página en blanco, la catástrofe que puso patas arriba una vida, una pasión prohibida, el instante perfecto en que en el cielo se dibujaba un crépusculo naranja y «yo» paseaba al lado de mi «compañero para toda la vida».

Este poemario es un sueño que se ha ido convirtiendo en realidad con la complicidad de un grupo de seres humanos animados por el mismo aliento creativo. Cuando los sueños se cumplen a una ya no le importa ser la oveja fantasiosa de una familia de fenicios a la que aceptan con aire resignado: ¿Qué le vamos hacer?hay cosas peores.

Año tras año al ajuste de cuentas familiar yo solo aporto un montón de versos y siempre recibo a cambio una pregunta reproche: «niña» ¿pero eso da dinero? No, no da dinero queridos, de hecho los poetas, en general, somos unos muertos de hambre, pero a pesar de todo voy a seguir escribiendo poemas de amor, sexo y muerte. Es mi acto de rebeldía, mi liberación personal, mi reto.

Mª Jesús Mandianes

Mª Jesús Mandianes

Poema fúnebre

Hans Baldung (La muerte y la doncella)

Regresabas cada noche

gélido, fúnebre,

oliendo a cementerio,

a tumba removida, ´

a podredumbre.

a

Te arrojabas sobre la cama

como un peso muerto,

me aferrabas con tus brazos,

sucios de moho y cieno,

tatuados de llagas como rubís.

a

Era de hielo tu mirada muerta,

iris cegados por la guadaña,

la boca sedienta de vida,

tus labios, astillas de vidrio,

cubriéndome de besos acerados.

a

Delirando en la oscuridad

arañaba las sombras,

golpeaba el aire,

rasgaba el silencio,

con cuchillas de gritos.

a

Sombra entre las sombras

me soñé Kali destructora,

devoradora de pesadillas,

mis pupilas verdes de muerte

acechaban en la madrugada.

a

Te arranqué los ojos,

comí tu corazón

arrojé los huesos

a las mazmorras del olvido,

nunca regresaste,

nunca me arrepentí.

Mª Jesús Mandianes

En la ópera «Macbeth» de Giuseppe Verdi, Lady Macbeth también tiene una escena de sonambulismo y su correspondiente aria de enajenación, que la llevará a la muerte (no puede soportar el sentimiento de culpa por incitar a su marido para que mate a Duncan). Maria Guleghina la interpreta en una producción de la Metropolitan Opera House de 2008.

La ley de la gravedad

El crepúsculo de los dioses (director Billy Wilder, protagonista  Gloria Swanson)

Con precisión de miniaturista

calcula la disposición

de la arruga mínima,

la leve flacidez del cuerpo,

para que los ojos se acostumbren

a ver la pequeña diferencia

que te aleja de la juventud.

a

Sin desmoronarte.

a

Con el rigor de las leyes físicas

reduce la velocidad de la caída,

demoliendo pausadamente

la esbeltez del cuerpo,

para que los ojos se acostumbren

a ver la pequeña diferencia,

que te acerca a la vejez.

a

Sin mirar atrás.

a

Con la tenacidad del condenado

suplicas el indulto,

solicitas la suspensión sine die

de la ley de la gravedad,

sabiendo que será denegada.

La caída será lenta, sin concesiones,

no habrá marcha atrás.

a

Sin claudicar.

a

Con la obstinación de una rebelde,

con la soberbia del ángel caído,

a pesar de las alas rotas.

Desafiante Norma Desmond,

eterna adolescente,

desciendes por las escaleras,

hacia el agujero negro, 

                                              donde colapsan las estrellas.

                                                                                    Mª Jesús Mandianes

La traviata (Verdi): addio del passato (Anna Netrebko)

Violetta (la traviata: la descarriada) sabe que su final está próximo, cierra sus recuerdos con la conmovedora aria Addio del passato. Dice adios al pasado sabiendo que no tiene futuro, lo único que tiene es el momento presente, un momento lleno de dolor.

                           

El último verano

ANNA KIRSTINE ANCHER (merienda en el jardín)

Con sabor a hiel,

a lágrimas amargas

quemando la garganta,

con el dolor del último adiós,

eco triste sonando

en las campanas de la iglesia.

a

Tras un muro de oscuridad

se oculta el frio de unos huesos

temblando de soledad.

a

No habrá más veranos, miña nai,

en tu jardín umbrío,

María Argentina Araujo

cada primavera

florecerán rosas y hortensias,

tu espíritu reposará en la yedra humeda,

aspirará el aroma dulce de la higuera.

a

Frente a un muro de oscuridad

ojos nublados de tristeza

añoran las tardes de pan y chocolate,

                                          da nosa naiciña.

                                                                         Mª Jesús Mandianes

(25 de agosto 2022)

Mariano Rufete (La desheredada) La explotación infantil


Introducción:

La industrialización supuso la generalización del trabajo infantil a causa de la precariedad económica de las familias. Los empresarios empleaban mano de obra barata y los padres dejaban que sus hijos fuesen contratados por patronos con pocos escrúpulos y mucha avaricia. La principal causa de la incorporación de niños y niñas al trabajo industrial era la situación de extrema pobreza en la que vivían millones de familias en Europa.

La justificación del trabajo abusivo de los niños se basaba en que era una forma de evitar el vagabundeo, la ociosidad y el alcohol; a los niños y niñas se les daba comida y un futuro trabajo que aprendían gratis. Al margen quedaban los salarios de miseria, los horarios y condiciones de trabajo brutales, la higiene y la moral dentro de las fábricas.

Los niños hacían toda clase de trabajos: trabajaban en fábricas, en el algodón y moviendo molinos, en las granjas, en casas como sirvientes, en manufacturas e incluso en las minas. Muchos niños vendían todo tipo de cosas en las calles. Casi todos los trabajos eran monótonos y fatigosos (reflexión de Mariano Rufete), La vida laboral comenzaba normalmente a los 8 ó 9 años, a veces empezaban a trabajar a los 6 años.

Análisis:
Galdós, empapado del naturalismo francés, en sus novelas desarrolla la personalidad de “individuos problemáticos” que no se ajustan a “los valores de la sociedad”. En ese sentido Mariano es un ejemplo, el paradigma del inadaptado; criado en un entorno social hostil, con una herencia genética negativa, que termina atrapado en una cloaca sin posibilidad de salida. En definitiva, es una víctima de la confluencia de la herencia y del medio. a

Desde mi punto de vista Pecado representa la injusticia social a la que eran sometidos los niños obreros; explotado en una soguería estaba sometido a una jornada laboral bestial realizando un trabajo mecánico que lo embrutecía y lo alejaba de la escuela. Como metáfora de un Sísifo infantil repetía día tras día la tarea de dar vueltas a un torno en un esfuerzo inútil que lo destruía como ser humano.

El personaje de Marino Rufete es el «prototipo perfecto» del determinismo genético desde donde Galdós desarrolla todas sus características:

El medio: huérfano, vive en los suburbios con una tía que lo pone a trabajar en una soguería en condiciones infrahumanas. Rodeado de oscuridad y de soledad queda reducido a la condición animal dando vueltas a un torno.

El determinismo fisiológico: consecuencia directa de la herencia genética familiar donde la locura del padre se traslada a los hijos como una maldición. Mariano incluso acaba sufriendo ataques epilépticos que afectan a su mente.

La raza: a pesar de que se entiende como la cultura histórica a la que pertenece un individuo, se podría definir a Mariano como un desarraigado, no tiene auténticas raíces.

Galdós adopta la mayor aportación de Zola a la novela, la técnica impresionista, que le ofrece la posibilidad de desarrollar símbolos psicológicos centrados en el espacio novelesco. La alcantarilla es un símbolo que anticipa el destino trágico de Mariano la muerte por garrote. La gran rueda del taller donde trabaja es otro símbolo de como rueda sin sentido para no llegar a ningún lado.

Mariano (pecado), después de matar accidentalmente a Zarapicos, consciente de la gravedad del hecho huye y se esconde en una alcantarilla, desde allí desarrolla un monólogo (estrategia del naturalismo) a través del cual la maestría de Galdós muestra toda la vulnerabilidad de un niño que tiene miedo. Apenas un adolescente (13 años) no va a la escuela, sin embargo, lleva impresa en la mente el concepto de “culpa” unido al de “castigo”, se convence de que merece ser condenado. Ese era la base de la educación religiosa que dominaba el siglo XIX y el instrumento de control de toda la sociedad, pero sobre todo de la clase obrera.

Es un animal acorralado incapaz de creer que puede ser perdonado, que merece un acto de “compasión” de la sociedad que lo explota, de la justicia indiferente a la esclavitud a la que estaba sometida la infancia obrera. Mariano embrutecido por el trabajo no se atreve a pensar que tal vez la culpa sea de los que lo persiguen.


Aprisionado en la cloaca siente que sus manos son parte de la máquina que lo domina y lo obliga a actuar “mecánicamente” anulando su capacidad de reflexión. Es parte del engranaje con la única función de realizar un trabajo repetitivo que solo requiere la fuerza bruta. Mariano es solo “fuerza bruta” incapaz del autocontrol de sus impulsos.

Galdós retrata a la perfección la ingenuidad infantil de Mariano, desfallecido de hambre y de sed solo hacen falta dos naranjas para que olvide su intención de no entregarse a la policía. Incapaz de controlar sus apetitos básicos se abalanza sobre ellas dominado por el instinto de supervivencia. Sobrevivir se convirtió en la meta de Mariano, un niño cuya única ambición era parecerse al guardia que le va a detener. La ausencia de modelos masculinos en su ámbito “familiar” le lleva a imitar a un modelo erróneo: la autoridad represora.

La cárcel será el destino final de “Pecado”, una imagen que representa a todos los niños pobres marginados y explotados, que acaban cayendo en la delincuencia. En este episodio el autor advierte que el aumento de la criminalidad juvenil está provocado por el abandono educativo y la desprotección de la de la infancia.


Galdós, gran observador de la realidad, realizó el retrato de Mariano reuniendo documentos médicos y periodísticos a los que tuvo acceso, ya que estuvo presente en el caso de Francisco Otero, un disminuido psíquico que atentó fallidamente contra el rey Alfonso XII.

goya

Otro aspecto a tener en cuenta en el desarrollo que el autor hace del personaje es la influencia de la obra de Goya, los cuadros del pintor representando niños jugando a soldados o peleándose o el aguafuerte del hombre ajusticiado en el garrote titulado “El agarrotado” y el dibujo “Muchos han acabado así” están relacionados con el trágico final de “Pecado”. Galdós es también un pintor que en “la desheredada” retrata la vida de las clases más desfavorecidas.

Conocedor de las ideas pedagógicas precursoras de la Escuela Nueva y de los krausistas se preocupa por la educación de los niños como única forma de regeneración de la sociedad española después del fracaso de la Revolución de 1868. Aunque a pesar de compartir ideología y finalidad no se le puede considerar krausista (el novelista nunca formó parte de la escuela krausista), puesto que consideraba que la Institución Libre de Enseñanza realizaba una educación elitista en la que se separaba a las clases más bajas de la actividad pedagógica.


No obstante, hay que decir que Giner de los Ríos fue un gran pedagogo que quería instruir a las nuevas generaciones en la creatividad y en la libertad frente al autoritarismo del siglo. Por eso ve en la obra de Galdós una referencia pedagógica, a través de sus textos podía hacer verdad una de sus principales creencias: las ideas no solo se tienen, sino que se viven, y donde mejor se viven es en el texto literario. Será uno de los grandes “maestros sin catedra” de algunos escritores.

Para finalizar, es en el siglo XIX cuando empiezan a dictarse en España las primeras leyes protectoras del menor, con las que se pretendía evitar la explotación de los hijos de las clases desfavorecidas. Por primera vez, el concepto de “infancia feliz” se percibe como algo a lo que tiene derecho cualquier niño, sea cual sea su origen; por primera vez se plantea que todos tienen derecho a la educación.