La Mujer Rebelde (Margaret Sanger)

Autor: Peter Bagge

Estilo: Novela gráfica

Editorial: La Cúpula

Traducción: Migoya y Diaz

Rotulación: Iris Bernárdez

Me han amordazado, me han reprimido, me han arrestado, me han encarcelado. Y cada vez me ha escuchado más gente, más gente ha protestado, más gente ha alzado la voz, más gente ha respondido con coraje y valentía… Como propagandista, considero una inmensa ventaja el que te amordacen. Eso podrá silenciarme, pero hace que millones de personas hablen de mí y de la causa para la que vivo.

Bagge es un autor peculiar, que sabe combinar la ironía con un sentido profundamente critico de la sociedad. Con su estilo personal ha logrado ser considerado uno de los más importantes del cómic alternativo, y una personalidad a tener en cuenta dentro del panorama cultural americano. Odio, es sin duda su mejor obra, donde realiza una fuerte crítica a las banalidades de un mundo descompuesto en personajes arquetipos, que solo consiguen una cierta felicidad cuando aceptan su propia idiosincrasia.

En “La Mujer Rebelde” desarrolló una historia diferente, en la cual las viñetas son solo el espejo distorsionado de la historia real. Ciñéndose siempre a la biografía de la protagonista,  busca el choque entre súper-ego de Margaret, con el alto concepto de justicia social y rebeldía que la dominaba. Mientras que los personajes más populares creados por Bagget acaban asumiendo sus limitaciones, presenta a M.Sanger rompiendo con todas las que le pusieron por delante.

Lo que hace especial la forma en que Bagge ha enfocado esa historia es la cantidad de documentación que utiliza. Es un escritor satírico que a través de un cómic busca sacar la verdad de un personaje que ha desatado pasiones y odios. La Mujer Rebelde (EEUU, 1879-1966) es la biografía de una mujer mundialmente conocida, reconocida por unos y odiada por los sectores más conservadores de la sociedad, anti-abortistas y la iglesia.

Como dice el propio autor, introducir el nombre de Margaret Sanger en un buscador de Internet resulta peligroso. Su lucha para cambiar las leyes que nos impedían el acceso a los métodos anticonceptivos, haciendo posible que realicemos nuestra vida libres de las cadenas biológicas, la convirtió en una heroína del feminismo. Mientras que la iglesia y los defensores del tradicionalismo patriarcal la transformaron en el blanco de sus iras, llegando a bautizarla como “aliada del diablo”

El autor realiza un retrato ambicioso sobre una persona real, con una exagerada conciencia de si misma y con una lucha clara: Conseguir la liberación de la mujer a través del control de la natalidad. A partir de ese ideal Sanger nos presenta a una mujer con contradicciones y debilidades que la alejan del concepto de heroína y la hacen terriblemente humana. Como pone de manifiesto a lo largo de las elocuentes viñetas, donde dibuja con fino sentido del humor todas las facetas del carácter de la protagonista, manteniendo un estilo de dibujo que él define como “caricaturesco, elástico, exagerado”, yo añadiría que sus caricaturas retratan a la perfección el perfil psicológico  de la protagonista, su temperamento indomable y sus reacciones emocionales.

Resumen:

El cómic tiene un claro carácter biográfico, el autor se ciñe a los hechos reales, aunque modificó el orden de los acontecimientos para hacer la historia más fácil de seguir. Su Margaret tiene las mismas limitaciones humanas que cualquiera. Es una superviviente que desde pequeña supo buscarse la vida utilizando grandes dosis de picardía. Pudo se manipuladora y dominante, tal vez tuviese un punto hedonista, reflejado en el cuidado de su imagen. Aunque, a su vez, también fue manipulada por los medios de información y el oportunismo político. Pero por encima de todo, era una practicante de la desobediencia civil, que solo rindió cuentas ante si misma. Sigue leyendo

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Otros Veranos

 

Foto de Mª Jesús Mandianes en Xinzo de Limia, año 1985

 

Seduciendo a la cámara,

al ojo que me imagina

tras la lente de la cámara,

capturando mi sonrisa,

enfocando el volumen firme

del pecho insinuado bajo el vestido.

 

Objetivo codiciado, deseo ardiente

de un verano soñado por los dos,

donde los días eran dorados y azules.

 Las noches, dulce aprendizaje 

de un idioma hecho de lenguas,

excitando nuestra piel desnuda.

 

Tal vez la memoria me engañe,

puede que mi pluma te idealice

al escribir desde la ausencia,

pero cuando pronuncio tu nombre

vuelvo a sonreír recordando

que fuimos tierra fértil, verano ardiente.

                                                                  Mª Jesús Mandianes

Foto de Mª Jesús Mandianes, en Baltar (Ourense) año 1985

 

 

La Importancia de llamarse Stradivarius

A través de los ventanales entornados del Palacio de la Opera una bandada de pájaros detenía su vuelo cada atardecer para escuchar los acordes de los violines interpretando “Las cuatro estaciones de Vivaldi”

Los músicos dirigidos por el director de orquesta ensayaban incansables siguiendo el ritmo marcado por su batuta. Como una prolongación de la mano del maestro daba la entrada a cada uno de ellos y coordinaba la ejecución de la obra. Seguía el compás con la cabeza suavemente, para marcar el ritmo lento y melancólico que acompañaba la llegada del otoño o sacudía la pelambrera blanca con movimientos impetuosos, cuando la interpretación llegaba a la apoteosis con la entrada de la primavera.

Los protagonistas del concierto eran los violines, levantándose interpretaban su partitura a la perfección dando paso al Stradivarius, que ejecutaba pasajes del concierto como solista. Su propietario era un virtuoso que lograba arrancar los más bellos sonidos de sus cuerdas; acariciándolas con el arco conseguía plasmar el renacimiento de la vida, la alegría del verano, la nostalgia de la estación de terciopelo, o la frialdad del invierno.

Pero los continuos halagos y reconocimientos acabaron convirtiendo al violín en un presuntuoso que se burlaba de sus compañeros por el papel secundario que realizaban:

El timbal quedaba reducido a ejecutar el trueno al inicio de la tormenta, el magnífico piano apenas se escuchaba marcando el ritmo de la lluvia al caer. La trompeta interpretaba el canto del cuco, la flauta el trino del jilguero, él encambio era la estrella absoluta.

Tan orgulloso se sentía de su protagonismo, tan hinchado estaba de vanidad que sus cuerdas se tensaron de tal manera que acabaron rompiéndose. Sin tiempo para reparaciones fue sustituido por otro instrumento sin nombre ni apellido. Entre las manos de un humilde músico cumplió a la perfección su papel interpretando “Las Cuatro Estaciones”, acompañando y complementando al resto de la orquesta como uno más.

Mientras el bello y frágil Stradivarius después de una delicada reparación fue a parar a una  urna de cristal junto a otros objetos cuya elegancia y distinción les acababa reduciendo a piezas de exposición en algún museo importante.

Mª Jesús mandianes

 

Un Collage para Chantal

 

Collage de Mª Jesús Mandianes sobre el poema "Escribir" de Chantal Maillard

La imagino inclinada sobre el escritorio con la pluma en la mano, componiendo una larga oración, donde las palabras, conmovidas, la abrazan tratando de darle consuelo. Poeta y palabras se alían para crear un conjuro perfecto, capaz de exorcizar el dolor y la muerte.

Porque “Escribir” es un grito de rebeldía frente al sufrimiento, para no llorar tan adentro, tan a escondidas. Chantal escribe para soportar la enfermedad y curarse. Para ahuyentar los buitres que sobrevuelan su cuerpo herido y para no enloquecer. Para “morder el anzuelo de la vida”, cuando siente que no puede sacar la cabeza por encima del agua.

Funde su dolor con el de “los otros” que siempre han estado ahí, invisibles, olvidados, porque la enfermedad no existe mientras no pellizca nuestra piel. Solo entonces valoramos la palabra “salud” como el punto de equilibrio físico y psíquico que nos hace sentir emocionalmente satisfechos.

Pero cuando la palabra “cancer” tatua a fuego cualquier cuerpo, o el cuerpo de Chantal, faltan metáforas para describir el sufrimiento y el espanto de estar solos con el dolor, sin que nadie empatice con esa “peculiaridad” que de pronto nos hace diferentes. Porque no hay la “enfermedad”, sino hombres y mujeres enfermos. No existe el “desamparo”, sino seres humanos desamparados que buscan consuelo escribiendo:

Escribir

Todas las muertes son mi muerte
mi grito es el de todos
y no hay consentimiento.

 

Si vinieras a verme (Florbela Espanca)

Collage de Mª Jesús Mandianes sobre un poema de Florbela EspancaSi vinieras a verme al caer la tarde

a esa hora de mágico abandono,

cuando la noche viene de puntillas

y me tomaras toda entre tus brazos…

a

Cuando recuerdo el sabor de tu boca,

el eco de tus pasos…

y tu risa de fuente, y tus abrazos

y tus besos… y nuestras manos juntas…

a

Si vinieras a verme cuando mis labios son

como un clavel al Sol… cuando mi boca

se vuelve seda roja, y canta, y ríe,

a

y dibuja la línea dulcísima de un beso…

Cuando cierro los ojos de deseo

y se extienden mis brazos hacia ti…

                                              Florbela Espanca

Escribió “Si Dios nos dio voz es para cantar”, y ciertamente sus poesías se han transformado en canciones apasionadas, siempre impregnadas de sensualidad y erotismo. Son un reflejo del carácter vehemente Florbela. En sus versos muestra una necesidad vital de ser amada porque “hay una primavera en cada vida y hay que cantarla así florecida”.

Son poemas  escritos con los cinco sentidos, por eso su lectura no solo capta la atención de la vista, la pasión que imprime a sus versos estimula el tacto en una caricia sensual . El aroma de las flores sembradas en sus poemarios despierta el olfato, atrapando el perfume de los claveles y la hierba mojada.  La musicalidad de sus metáforas  agudizan el sentido del oído, intuyendo en cada soneto una melodía romántica desbordante de voluptuosidad y deseo.

Con un nudo en la garganta  “leemos” como todo ese entusiasmo  se desvanece en un instante, dando paso a una tormenta de abatimiento y angustia vital, que la conduce sin remedio a la búsqueda de la muerte como liberación del dolor. Así fue Florbela, un vendaval de emociones desbordadas que no fue capaz de dominar.

Mª Jesús Mandianes

8 de marzo

Collage de Mª Jesús Mandianes   sobre un poema de Juana Ines de la CruzHombres necios que acusaís

a la mujer sin razón,

sin ver que sois la ocasión

de lo mismo que culpaís.

a

¿Cual mayor culpa ha tenido

en una pasión errada

la que cae derrogada

o el que ruega de caido?

a

¿O cual no más de culpar,

aunque cualquiera mal haga:

la que peca por la paga

o el que paga por pecar?

Hoy es el día en que salimos a la calle para reivindicar la igualdad, aunque no estaremos todas. Faltaran las más explotadas, esas que son las primeras en levantarse y las últimas en acostarse. Las que se multiplican todos los días del año para que sus hijas y sus nietas puedan realizarse y vivir.

Tampoco estarán las que se han convertido en objeto de consumo, las de usar y tirar, las que tienen que hacer caja cada noche si no quieren ser  castigadas por un chulo.

Perdidas en el tiempo quedan otras, las que en el pasado más machista no se resignaron a “no ser nadie”, atreviéndose a denunciar a pesar de la Inquisición y los castigos.

Hoy es el día para recordarlas a todas, incluyendo las que a lo largo del tiempo, se revelaron contra la miseria, la mediocridad y las claudicaciones diarias, allanando el camino de las nuevas generaciones.

Mª Jesús Mandianes

Hildegard Von Bingen

Collage de Mª Jesús Mandianes

El verdor, fuerza germinante

Oh, nobilísimo verdor,                                                                        Tú, verdor, estás envuelto

tú que te enraizas en el Sol                                         por la fuerza de los misterios celestiales.

brillas en la serena claridad,                                                                Enrojeces como la aurora,

en el movimiento de una rueda                                                         flameas en el ardor del sol,

que escapa a la inteligencia humana.                                                           oh tú, noble verdor.

En los oscuros siglos medievales vivió una mujer que fue abadesa, poeta, mística, escritora, compositora y científica. Escribió libros sobre hierbas medicinales, definió las partes del cuerpo, sus enfermedades y remedios curativos. Pero además compuso poemas sobre los que realizó creaciones musicales, fue Hildegard de Bingen. Es temerario afirmar que fuese feminista, pero fue una mujer en busca de su propia identidad. Su valoración del mundo y la responsabilidad del hombre en su conservación, la convierten en pionera de la ecología.

Para Hildegard había una palabra que significaba la esencia de la vida, la creación, la metamorfosis: “El verdor”, que regenera el mundo en la sucesión mecánica de las estaciones, gracias a la luz del Sol. Es el milagro de la vida que se produce en la naturaleza y en todos los seres vivos. Destinó parte de su obra a analizar ese prodigio, compara a la mujer con un árbol fértil para describir su capacidad de engendrar: La fecundidad. El flujo de la menstruación en la mujer es verdor y floración para procrear. Como el árbol florece por su verdor y da frutos.

Pero hay más, establece una semejanza entre el alma y el árbol: El alma esta en el cuerpo como la savia en el árbol. El entendimiento se halla en el alma como el verdor de las ramas y las hojas en el árbol; la voluntad como las flores; el animo, como el primer brote de su fruto; la razón, como el fruto maduro.

Entrelaza poesía y música componiendo las melodías en función de unos versos que reflejan profunda espiritualidad. Sus poemas litúrgicos hablan del Espíritu o de las grandezas de Dios, la melodía entonces se eleva, y cuando habla de la finitud humana o del pecado, baja hacia notas más graves. Tiene unas ciento sesenta composiciones musicales líricas y dramáticas. El mundo, el cosmos, para ella son música, es decir, la manifestación sonora de la gloria de Dios.

Hildegard también practicaba el arte de curar. En muchos monasterios del s. XII había un hospital para pobres y peregrinos, una casa especial para las sangrías, un jardín de plantas medicinales, una farmacia… Sus conocimientos sobre la psicología y la fisiología del hombre y de la mujer son sorprendentes. Tenía conocimientos de anatomía, fisiología, y sexualidad, haciendo referencia expresa al orgasmo femenino. Fue la primera en atreverse a asegurar que el placer era cosa de dos y que la mujer también lo sentía. Para ella, el acto sexual era algo bello, sublime y ardiente. En sus libros de medicina abordó la sexualididad, especialmente en Causa et curae, donde dio más detalles:

«Cuando la mujer se une al varón, el calor del cerebro de ésta, que tiene en sí el placer, le hace saborear a aquél el placer en la unión y eyacular su semen. Y cuando el semen ha caído en su lugar este fortísimo calor del cerebro lo atrae y lo retiene consigo, e inmediatamente se contrae la riñonada de la mujer, y se cierran todos los miembros que durante la menstruación están listos para abrirse, del mismo modo que un hombre fuerte sostiene una cosa dentro de la mano»

Para terminar una breve referencia a los libros de medicina de Hildegard de Bingen. Desde el punto de vista actual sus tratados pueden ser calificados como superstición, pero en su época supusieron un avance,  con la novedad inverosímil en la alta Edad media de ser escritos por una mujer. Physica es una obra extensa de nueve volúmenes que se ocupa principalmente del uso medicinal de las plantas, los árboles, las piedras preciosas, los metales y los animales.

O Rubor Sanguinis

O Rubor Sanguinis                                                                                   O Rubor Sanguinis
Qui de excelso                                                                                          Qui de excelso
Illo fluxisti                                                                                                  Illo fluxisti
Quod Divinitas tetigit                                                                               Véase Divinitas tetigit
Tu flos es,                                                                                                  Flos ES TU,
Quem hiems                                                                                              Quem HIEMS
Numquam laesit                                                                                        Numquam laesit