25 N: contra la represión de las mujeres iraníes

Los que se consideran dueños de la verdad absoluta empiezan descalificando, menospreciando e insultando a las mujeres que no siguen sus normas en la forma de vestir y acaban asesinándolas por no llevar hiyak cubriendo algo “tan provocativo” como el cabello femenino.

Señores casposos, intransigentes e hipócritas: la primera lección del feminismo es el respeto absoluto a los/las semejantes de cualquier edad, sexo y condición; lo que implica que las críticas a algo tan aleatorio como el aspecto físico y la manera de vestir son una agresión psicológica a la dignidad del otro/otra, que puede ser considerada delito.

La muerte de Mahsa Amini, arrestada por la “policía de la moral” y asesinada por no llevar el pelo cubierto con el hiyab, ha provocado la explosión de la rebeldía contenida de las mujeres iraníes, que ven como día a día se recortan sus derechos:

Para casarse, trabajar, viajar, abrir una cuenta bancaria o heredar están sometidas a leyes anacrónicas y dependen de la voluntad del jefe de familia. Para divorciarse una mujer deberá fundamentar su decisión ante el juez y esperar su autorización. Los hijos le serán confiados hasta los dos años en el caso de un varón, hasta los siete en el de una niña.

La premio Nobel iraní Shrin Ebadi (abogada y jueza) lleva años denunciando que “el Gobierno iraní quiere restringir el acceso de las mujeres a la universidad para que dejen de ser activas en la sociedad y para que vuelvan al hogar”. La policía de la moralidad quiere reeducar a las mujeres para que regresen a sus casas y dediquen todos sus esfuerzos a procrear nuevas  generaciones de machistas, pero la jóvenes  madres saben que deben educar hijas e hijos en el  feminismo como una cuestión de supervivencia.

Bajo los lemas “Justicia, libertad y no al hiyab obligatorio” y “Mujeres, vida y libertad”, las mujeres salen cada día a la calle a manifestarse sin utilizar el velo. Han convertido a Mahsa Amini en un símbolo de la protesta, en su nombre se rebelan contra la progresiva discriminación de las mujeres, porque «Las leyes actuales en Irán, las leyes islámicas, no son más que una excusa para pisotear los derechos de la mujer»

Geografías íntimas

Mª Jesús Mandianes

Compartir esta experiencia con un grupo de «locos de la poesía» ha logrado que no me siente una marginal; que este proyecto se materialice en un poemario nos une en una amistad intima, diría que mística: la poesía nos convoca en torno al sagrado oficio de escribir, escuchar, leer y reflexionar.

Somos rastreadores de «momentos únicos», los atrapamos con la mirada para plasmarlos en palabras como imágenes. No sentimos «impresionistas» capaces de perpetuar en una página en blanco, la catástrofe que puso patas arriba una vida, una pasión prohibida, el instante perfecto en que en el cielo se dibujaba un crépusculo naranja y «yo» paseaba al lado de mi «compañero para toda la vida».

Este poemario es un sueño que se ha ido convirtiendo en realidad con la complicidad de un grupo de seres humanos animados por el mismo aliento creativo. Cuando los sueños se cumplen a una ya no le importa ser la oveja fantasiosa de una familia de fenicios a la que aceptan con aire resignado: ¿Qué le vamos hacer?hay cosas peores.

Año tras año al ajuste de cuentas familiar yo solo aporto un montón de versos y siempre recibo a cambio una pregunta reproche: «niña» ¿pero eso da dinero? No, no da dinero queridos, de hecho los poetas, en general, somos unos muertos de hambre, pero a pesar de todo voy a seguir escribiendo poemas de amor, sexo y muerte. Es mi acto de rebeldía, mi liberación personal, mi reto.

Mª Jesús Mandianes

Mª Jesús Mandianes

Poema fúnebre

Hans Baldung (La muerte y la doncella)

Regresabas cada noche

gélido, fúnebre,

oliendo a cementerio,

a tumba removida, ´

a podredumbre.

a

Te arrojabas sobre la cama

como un peso muerto,

me aferrabas con tus brazos,

sucios de moho y cieno,

tatuados de llagas como rubís.

a

Era de hielo tu mirada muerta,

iris cegados por la guadaña,

la boca sedienta de vida,

tus labios, astillas de vidrio,

cubriéndome de besos acerados.

a

Delirando en la oscuridad

arañaba las sombras,

golpeaba el aire,

rasgaba el silencio,

con cuchillas de gritos.

a

Sombra entre las sombras

me soñé Kali destructora,

devoradora de pesadillas,

mis pupilas verdes de muerte

acechaban en la madrugada.

a

Te arranqué los ojos,

comí tu corazón

arrojé los huesos

a las mazmorras del olvido,

nunca regresaste,

nunca me arrepentí.

Mª Jesús Mandianes

En la ópera «Macbeth» de Giuseppe Verdi, Lady Macbeth también tiene una escena de sonambulismo y su correspondiente aria de enajenación, que la llevará a la muerte (no puede soportar el sentimiento de culpa por incitar a su marido para que mate a Duncan). Maria Guleghina la interpreta en una producción de la Metropolitan Opera House de 2008.