Jodidas pero Contentas

El problema viene de lejos, de la “mala educación” que hemos recibido las mujeres desde que se tiene noticia escrita. Educadas para ser sumisas hasta el servilismo, obedientes hasta la humillación, conformistas con nuestro destino universal: Reproductoras de hombres destinados a gobernar el mundo, mientras generaciones enteras se quedaban criando a la prole y sosteniendo el hogar. Vidas enteras de trabajo no reconocido, sin más recompensa que una palmadita en la espalda del macho alfa.

Cuando por fin empezamos a revelarnos contra las normas no escritas, pero grabadas a fuego en nuestros genes, cuando por fin hemos aprendido a decir que NO,  a cuestionar la maternidad como motor de nuestras vidas, a imponer los límites de la convivencia en pareja, algunos responden con el puño cerrado, el grito sordo, la virilidad más salvaje como arma de destrucción contra la feminidad. Cada vez son menos y más indefensos, acabaran quedándose solos, frente a la ley, frente a la sociedad y frente a las mujeres cada día más valientes.

Mª Jesús Mandianes

El Periodista Deportivo

Estilo:Novela

Autor:Richard Ford

Traductores:Isabel Núñez, José Aguirre

Editorial:Anagrama

Todo lo que tengo ante mí es una muerte horrible, pálida y objetiva. Y en cuanto empiezas a pensar en ella se hace permanente e invade tu vida”

Análisis:

Casi cuatrocientas páginas para describir tres días de la vida del protagonista siguiendo el más puro estilo Proustiano, e incluso me atrevería decir de Joyce; salvando las distancias geográficas y temporales (Haddan, Nueva Jersey, EEUU, años 80, s, XX, deduzco que con la administración Reagan)

Frank (alter ego del autor) analiza minuciosamente su vida cotidiana, sus relaciones familiares y sociales, siempre en primera persona, con giros de expresión puramente yanquis e interactuando directamente con los lectores,  a los que se dirige con preguntas comprometidas. Incluso se pierde en frases dignas de un libro de “autoayuda”,  para desesperación de está lectora, a la espera de que en el capítulo siguiente se desencadene por fin el drama, la tragedia o el suicidio que se ve venir.

Nos introduce en sus reflexiones intimas, fracasos, traumas e inseguridades, que combate con   una buena dosis de antidepresivos, la ayuda de una pitonisa y la compañía de jóvenes despampanantes, siempre dispuestas a consolarle. Pobres recursos para intentar superar sus encontronazos con la muerte, tema presente a lo largo de la novela, que desarrolla utilizando “saltos en el tiempo”

Subrayo el desarrollo del ambiente burgués  de Haddan,  pequeña ciudad donde la vida transcurre placida, sin sobresaltos, donde Frank espera la sucesión de los días, dejándose llevar por la rutina y el aire de melancolía que lo envuelve todo  en tonos ámbar y anaranjados. Es una gran metáfora para describir la necesidad que tiene nuestro protagonista de sentirse seguro y protegido de “todo mal”, dejando en evidencia un carácter vulnerable y depresivo dominado por la sensación de “temporalidad y caducidad”

El autor consigue mostrar desde la intimidad del protagonista la vida norteamericana de los años 80, donde el consumismo compulsivo alcanza su máxima expresión ¡por catálogo!, actuando casi como un placebo para combatir  el duelo  no superado. Así mismo perfila las señas de identidad de una sociedad marcada por un peculiar sentido de la moralidad, una anacrónica religiosidad, con gran apego a las tradiciones,  y un peculiar sentido del patriotismo (Su liberal vecina Delia le dice que tendrían que levantar un muro a lo largo de la frontera mexicana) ¿Os suena?

Por último quiero destacar la descripción que realiza de personajes al límite, como consecuencia de experiencias  traumáticas:

Herb: Futbolista en silla de ruedas, a causa de un accidente, destila una amargura sin límites, muy lejos de la imagen de superación que vende la prensa y que un periodista deportivo no puede reproducir.

Walter: Puede justificar todas las barbaridades que ha hecho en su vida, menos una relación homosexual.

Mª Jesús Mandianes

Resumen: Sigue leyendo