De la Cólera

Autor: Séneca (S.I)

Traducción: Enrique Otón

Estilo: Ensayo Filosófico

Editorial :Alianza Editorial

La ira todo lo cambia, aún lo mejor y lo más justo en su contrario. Dásela a un padre, se convertirá en enemigo. Dásela a un hijo, se convertirá en parricida. Dásela a una madre, se convertirá en madrastra. Dásela a un ciudadano, se convierte en enemigo público. Dásela al rey, se convierte en tirano.  

Introducción:

En una época en la que se produce un agotamiento del platonismo y el aristotelismo, no por la decadencia del modelo filosófico, sino por “sus reiteradas copias sin vida”, la filosofía estoica (creada 300 años antes por Zenón) y representada en el Siglo I por el pensador romano Séneca, supone una apuesta por la moral y tiene como cuestión prioritaria “el hombre moral”

Esa aportación se inscribe en la llamada “etapa posterior del estoicismo”, protagonizada no ya por griegos, sino por pensadores romanos como el propio Séneca. Aunque la filosofía romana no alcanzará el nivel de la griega, nadie puede negarle su aliento humanizador, que le otorga una más fácil comprensión.

El estoicismo planteaba el único humanismo posible, propugnando un modelo ejemplar de comportamiento para cualquier hombre de bien en cualquier época.

El estoico romano que hay en Séneca nos recuerda que las decisiones definitivas, las que hacen de hombre un ser humano, se toman y se aplican aquí, ya que si los sistemas filosóficos no son capaces de acoger “las dudas de los hombres que las originan ¿Para qué sirven?”

Análisis:

El tratado de la ira” es una obra de juventud, que pretende ser una reflexión sobre la cólera con una intención ejemplarizante. Está dirigida a los ciudadanos en general, a los gobernantes en particular y tal vez a él mismo, cuyas circunstancias personales lo convierten en una suma de contradicciones.

Calígula se hace presente a lo largo del libro como claro ejemplo de crueldad despiadada  e ira desmedida.

Séneca escribe un tratado moral y de comportamiento de cada individuo señalando las repercusiones de la ira en la colectividad, e intenta delinear un comportamiento que se ajuste al Estoicismo planteando la cuestión del carácter natural o antinatural de la cólera.

No hay interlocutores reales, a pesar de crear la ficción de un diálogo con su hermano Novato (Galión). Tampoco la conversación se sitúa en un escenario concreto. Solo es real el pensador que escribe la meditación.

 Séneca no olvida, en su investigación acerca de la ira, el elemento esencial de la literatura filosófica latina: El criterio de verosimilitud, por eso se puede hablar de una “filosofía realidad”.

El ensayo se divide en tres libros:

  • 1- La ira en la vida

  • 2- Causa u origen de la lira

  • 3- Como erradicar la ira

Libro I: La ira en la vida

A petición de su hermano inicia el tratado sobre la ira desde la óptica estoica, dejando claro que la cólera es lo más opuesto al ideal de Apatía entendida como la absoluta tranquilidad del alma. Entiende la ira como una “locura transitoria”, como un estado de arrebato contrario a la razón, elemento fundamental del estoicismo.

Introduce una cuestión estoica prioritaria: El salto del impulso primordial a la razón. Establece que los animales no tienen ataques de ira sino de rabia o fiereza. Solo los seres humanos tienen sentimientos, saben diferenciar entre lo bueno y lo malo, del ser humano es exclusiva la razón, por eso solo el hombre es dominado por la ira.

Séneca se pregunta:

1 ¿La ira es conforme a la naturaleza?

El hombre en equilibrio con su alma tiende de forma natural a hacer el bien y a relacionarse buscando la concordia. Por lo tanto la ira es antinatural porque está ávida de venganza y violencia, los seres humanos dominados por la ira basan sus relaciones en el terror.

2. ¿Es útil?

Séneca contradiciendo los postulados de Aristóteles cuando afirma que “la ira es necesaria y nada sin ella puede ser alcanzado” establece la falsedad de esa idea, diciendo que hay que saber controlar los impulsos, puesto que la cólera nubla la capacidad de raciocinio conduciendo a la temeridad. Pone como ejemplo a los bárbaros sobrados de energía, pero la ira les hace vulnerables porque les falta disciplina y estrategia.

3. ¿Debe de poseerse la ira en alguna proporción?

Se puede reflexionar sobre si “la ira moderada” es útil en algunas circunstancias. Séneca no niega que “el castigo es necesario en ocasiones” pero solo para corregir algunas naturalezas depravadas. Aunque establece que los referidos castigos deben de ser leves y revocables. Añade que la pena de muerte solo se debe aplicar en circunstancias extremas.

Hace referencia al carácter psicológico de algunos tipos de maldad, en las cuales la conciencia como última instancia moral no logra disuadir a los individuos enfermos que actúan dominados por la ira incontrolable.

Pone como ejemplo a Sila o al emperador Calígula cuando decía: “Que odien con tal de que teman”. Afirma que esa frase no la pronunció un alma grande, sino un espíritu encolerizado. De su crítica no se libra la crueldad del Cesar: “No poseen magnanimidad los espíritus dominados por la cólera, en la ira nada hay grande, nada hay noble”                                                                                                                                         

Recurre a Platón para ratificar sus argumentos:                               El castigo hace daño                                          

  • El hombre bondadoso no quiere el castigo

  •  El hombre bondadoso no quiere la ira, porque esta  cuadra con el castigo                                                                     

Libro 2: Causa u origen de la lira

¿De dónde nace la ira, de la ponderación o del impulso?

La ira es una excitación del espíritu que se encamina por su propia voluntad a la venganza, luego es un acto voluntario.

Pero ¿Cómo se inicia la ira?

  • Un primer impulso involuntario

  • Un segundo impulso que se manifiesta en un deseo de venganza ante una ofensa, pero todavía un ejercicio de voluntad puede corregirlo.

  • El tercer impulso se sobrepone a la razón que es dominada enteramente por la cólera.

  • Afirma que la ira no puede ser extirpada del alma, ni la naturaleza humana lo consiente, pero como todas las pasiones puede ser  doblegada a base de disciplina.  Es comprensivo  con  las  debilidades humanas y dice que es mejor disculparlas que encolerizarse.  Establece  la noción del perdón como salvaguarda de la Apatía. Ese perdón nace de la superioridad del sabio, que nunca recurrirá a la ira.

Séneca establece varios remedios contra la ira:

  • No caer en la cólera

  • No delinquir durante el arrebato

  •  Una buena educación es el medio más eficaz para erradicar la cólera.

Hay que destacar la importancia que le da a la educación de los niños, dice que para “instruir sanamente a los niños se requiere mucho esfuerzo, para no alimentar en ellos la cólera, y para no reprimir el carácter. Que nada humillante que nada servil sufran”. Pero como buen  pedagogo añade:  “No resistirá los contratiempos aquel a quien jamás nada ha sido negado, a quien por encima del maestro se ha complacido”

Aborda la “cuestión de los cuatro elementos” muy debatida por las diferentes escuelas filosóficas de la antigüedad clásica y establece su influencia en los diferentes temperamentos:

  • Fuego – calor     

  • Agua – frío

  • Tierra – sequía

  • Aire – humedad

La fusión de la tierra con el fuego producirá iracundos, mientras que la fusión del agua con el aire producirá tímidos. Pero Séneca añade además una explicación de carácter médico a la ira: Ciertamente quieren algunos de los nuestros que la ira se desencadene dentro del pecho al hervir en derredor del corazón la sangre”. También menciona circunstancias físicas como: la enfermedad, el cansancio, o el insomnio, predisponen a la ira, porque “una mente afectada la dispone a las protestas”.

Todavía añade una reflexión de carácter sociológico al establecer la influencia del clima en el desarrollo de las civilizacionesLos imperios han estado en manos de pueblos que disfrutan de un clima benigno. Los que están orientados a los fríos y al norte los temperamentos son indomables”

Precursor del ideal de cosmopoliteia afirma quesu patria es el mundo”

Nefando es dañar a la patria, en consecuencia también al ciudadano, porque es una porción de la patria y en consecuencia ciudadano de una patria más grande”

No se cansa de arremeter contra Calígula apostillando que “la clemencia es algo raro en palacio”. No entendía el Cesar que dejarse dominar por la ira es el mejor camino para llegar a la locura.

Libro III: Como erradicar la ira

El sabio debe de dominarse y controlar la cólera, porque es un peligro no solo para los caracteres intranquilos sino también para los comedidos. Que han de tener presente:

  • No irritarse

  • Cejar para librarse de ella.

  • Curar el arrebato ajeno frenando al colérico y sosegándolo.

El alma sosegada y en su tranquila estancia instalada reprime todo lo que contrae la ira, es comedida, respetable y ordenada. Recuerda la recomendación de Demócrito: Para nuestra tranquilidad es mejor no afrontar demasiadas empresas ni superiores a nuestras fuerzas, ni en lo personal ni en lo público para que esté sosegado el ánimo. Debemos medir nuestras fuerzas y no iniciar proyecto que no podamos concluir para no sentir una gran frustración”

  1. El tiempo es el mejor antídoto contra la ira. Hay que darse un instante de reflexión para no caer los arrebatos demenciales de tiranos como Sila o Calígula y actuar con ponderación.

  2. Recomienda a los coléricos la lectura y otras artes gratificantes, además de tener cerca a personas sencillas que no despierten su enojo. Ignorar las habladurías porque hace más daño la ira que la injuria.

  3. Aprender a analizar cuan pueriles son las cosas por la que nos sentimos ofendidos, apartando de la mente la idea de venganza que la envilece. Finalmente propone un examen de conciencia al terminar el día, interiorizando en la oscuridad la pequeñez de las contrariedades que salpican nuestras vidas y aprendiendo a ignorarlas. Aconseja la práctica el humanismo como conjunción de dos ideales: la indulgencia y la cosmopoliteia.

Contradicciones en su trayectoria vital:

A Séneca le tocó vivir la decadencia de un imperio romano inmerso en la corrupción política y moral, de la que fue testigo preferente a causa cargos de responsabilidad que desempeñó en la corte imperial, y por las funciones públicas que le fueron asignadas. La sociedad, que asiste a la descomposición progresiva de los ideales de la vieja república, ve en la figura de Séneca la posibilidad de recuperar los antiguos principios. Ante el pueblo aparece como el sabio moralizador estoico que pretende poner en práctica un ideal de vida moral.

Pero su triunfo en la vida pública: (Preceptor de Nerón, pretor y cónsul, desempeñando además el cargo de consejero principal del emperador durante trece años) hizo que compartiera lujos, intrigas y adulaciones, dedicando parte de su tiempo a la vida cortesana, a los asuntos públicos y a los negocios. Las referencias a su conducta pública en esa época nos lo muestran dispuesto a toda clase de oportunismos para satisfacer la propia ambición.

Resultando contradictoria su elevada doctrina moral y la vida de cortesano que practicaba, tan alejada de su ideal Estoico. Se dice que Séneca no vivía de acuerdo al ideal que predicaba. Era demasiado rico, y tenía demasiado apego al poder.

La muerte de Séneca o El camino a la libertad:

En Séneca son inseparables su biografía personal y su pensamiento filosófico. Una vida intensa en la que se suceden la enfermedad, el destierro, el triunfo político, las intrigas cortesanas y una muerte que emula la de Sócrates, poniendo en práctica una reflexión filosófica que defiende el suicidio como el mejor camino para lograr la libertad.

A la pregunta de cuál es la vía más sencilla hacia la libertad, Séneca responde, después de considerar el lanzamiento al vacío por un precipicio, el ahogamiento en el agua, la horca o una puñalada en la yugular o el pecho, que cualquier vena que se abra de nuestro cuerpo. De alguna manera estaba anunciando su propio suicidio ordenado por el emperador Nerón, que el filósofo aceptó con resignación estoica. Según parece, participó en una conspiración encabezada por Pisón, junto a intelectuales como Petronio y Lucano para derrocar al tirano.

 

 

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