Hildegard Von Bingen

Collage de Mª Jesús Mandianes

El verdor, fuerza germinante

Oh, nobilísimo verdor,                                                                        Tú, verdor, estás envuelto

tú que te enraizas en el Sol                                         por la fuerza de los misterios celestiales.

brillas en la serena claridad,                                                                Enrojeces como la aurora,

en el movimiento de una rueda                                                         flameas en el ardor del sol,

que escapa a la inteligencia humana.                                                           oh tú, noble verdor.

En los oscuros siglos medievales vivió una mujer que fue abadesa, poeta, mística, escritora, compositora y científica. Escribió libros sobre hierbas medicinales, definió las partes del cuerpo, sus enfermedades y remedios curativos. Pero además compuso poemas sobre los que realizó creaciones musicales, fue Hildegard de Bingen. Es temerario afirmar que fuese feminista, pero fue una mujer en busca de su propia identidad. Su valoración del mundo y la responsabilidad del hombre en su conservación, la convierten en pionera de la ecología.

Para Hildegard había una palabra que significaba la esencia de la vida, la creación, la metamorfosis: “El verdor”, que regenera el mundo en la sucesión mecánica de las estaciones, gracias a la luz del Sol. Es el milagro de la vida que se produce en la naturaleza y en todos los seres vivos. Destinó parte de su obra a analizar ese prodigio, compara a la mujer con un árbol fértil para describir su capacidad de engendrar: La fecundidad. El flujo de la menstruación en la mujer es verdor y floración para procrear. Como el árbol florece por su verdor y da frutos.

Pero hay más, establece una semejanza entre el alma y el árbol: El alma esta en el cuerpo como la savia en el árbol. El entendimiento se halla en el alma como el verdor de las ramas y las hojas en el árbol; la voluntad como las flores; el animo, como el primer brote de su fruto; la razón, como el fruto maduro.

Entrelaza poesía y música componiendo las melodías en función de unos versos que reflejan profunda espiritualidad. Sus poemas litúrgicos hablan del Espíritu o de las grandezas de Dios, la melodía entonces se eleva, y cuando habla de la finitud humana o del pecado, baja hacia notas más graves. Tiene unas ciento sesenta composiciones musicales líricas y dramáticas. El mundo, el cosmos, para ella son música, es decir, la manifestación sonora de la gloria de Dios.

Hildegard también practicaba el arte de curar. En muchos monasterios del s. XII había un hospital para pobres y peregrinos, una casa especial para las sangrías, un jardín de plantas medicinales, una farmacia… Sus conocimientos sobre la psicología y la fisiología del hombre y de la mujer son sorprendentes. Tenía conocimientos de anatomía, fisiología, y sexualidad, haciendo referencia expresa al orgasmo femenino. Fue la primera en atreverse a asegurar que el placer era cosa de dos y que la mujer también lo sentía. Para ella, el acto sexual era algo bello, sublime y ardiente. En sus libros de medicina abordó la sexualididad, especialmente en Causa et curae, donde dio más detalles:

«Cuando la mujer se une al varón, el calor del cerebro de ésta, que tiene en sí el placer, le hace saborear a aquél el placer en la unión y eyacular su semen. Y cuando el semen ha caído en su lugar este fortísimo calor del cerebro lo atrae y lo retiene consigo, e inmediatamente se contrae la riñonada de la mujer, y se cierran todos los miembros que durante la menstruación están listos para abrirse, del mismo modo que un hombre fuerte sostiene una cosa dentro de la mano»

Para terminar una breve referencia a los libros de medicina de Hildegard de Bingen. Desde el punto de vista actual sus tratados pueden ser calificados como superstición, pero en su época supusieron un avance,  con la novedad inverosímil en la alta Edad media de ser escritos por una mujer. Physica es una obra extensa de nueve volúmenes que se ocupa principalmente del uso medicinal de las plantas, los árboles, las piedras preciosas, los metales y los animales.

O Rubor Sanguinis

O Rubor Sanguinis                                                                                   O Rubor Sanguinis
Qui de excelso                                                                                          Qui de excelso
Illo fluxisti                                                                                                  Illo fluxisti
Quod Divinitas tetigit                                                                               Véase Divinitas tetigit
Tu flos es,                                                                                                  Flos ES TU,
Quem hiems                                                                                              Quem HIEMS
Numquam laesit                                                                                        Numquam laesit

 

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