Elogio a la vida

Aleandra12Autora: Alexandra David-Neél
Traducción: Joaquim Sirera
Estilo: Ensayo
Editorial: Octaedro

– Análisis:
La obra refleja el idealismo de una joven inconformista que escribe desde postulados anarquistas. En consecuencia se manifiesta dispuesta a destruir todos los pilares en los que se asienta la sociedad, porque considera cualquier forma de sometimiento a la autoridad, no solo una negación de la libertad del individuo, sino la perdida de su energía vital, considera la obediencia sinónimo de muerte.

Cree en el individuo libre, desprovisto de cualquier forma de opresión. Afirma que los seres humanos no deben aceptar ninguna autoridad, divina, ni humana. Tienen que revelarse contra las imposiciones de jueces, sociedad, o de la familia. Han de ser críticos hasta con “la voz de su conciencia” pervertida por un falso sen sentido de culpa. Solo deben aceptar el “conocimiento” como medio para alcanzar la libertad y la felicidad.
Ve en el desarrollo de la ciencia y de la técnica la certeza de la emancipación humana. Dice que la única ley que deben de seguir los hombres es el “deseo vital”, a través de la satisfacción de todas sus facultades para vivir plenamente.

Por lo tanto los hombres en un acto de “legitima defensa” deben atreverse a destruir la organización de un sistema que coarta la voluntad del individuo, no solo en el sentido físico, también en el intelectual.

La corriente anarquista que sigue Alexandra David se denomina Anarquismo Individualista, deriva de la filosofía de Max Stirner, el cual niega la existencia de la sociedad en el sentido tradicional, solo existen los individuos y su realidad.

Según Alexandra la búsqueda continua de la felicidad es un habito que debe de adquirirse, una educación que debe de aprenderse. Una revolución intima que deberá transformar a las personas acostumbradas a la pasividad y a la resignación.

– Resumen:

– La religión:
Crítica el cristianismo porque insiste en mortificar el cuerpo y hacer prevalecer el sufrimiento por encima del goce, considera que aceptar el dolor sin revelarse es una perversión de la condición natural del hombre.
La credulidad, sustentada en la ignorancia, hace que los individuos se sometan a la voluntad de la divinidad, manifestada a través de sus sacerdotes. Así consiguen que el pueblo acepte el sufrimiento como medio para lograr una felicidad futura en un paraíso inventado, mientras ellos llevan una vida de lujo y excesos, alimentados gracias a las privaciones del pueblo.
– La autoridad:
Considera que cualquier manifestación exterior de dominio tiene su origen en una “autoridad mental” ya que el hombre se doblega ante las diferentes “ideas” revestidas del principio de autoridad. Solo el dominio ejercido en nombre de ideas abstractas constituye autoridad, está basada en la astucia y en la imposición de ideas quiméricas, que el hombre acepta por ignorancia y miedo a lo desconocido , solo así se le impone la resignación pasiva, la sumisión ciega y la aceptación del dolor.

En las sociedades modernas basta con actuar conforme a la voluntad de los legisladores. El poder judicial sanciona lo que está bien y lo que está mal, así cuando un magistrado dicta una sentencia ejerce una coacción sobre un individuo, lo castiga por haber infligido la voluntad de un grupo de legisladores. La autoridad solo produce la sujeción y la muerte.

Existe otro tipo de autoridad, la basada en la posesión de privilegios y posesiones materiales. Se sustenta en la acumulación de poder de una minoría, frente a la falta de lo mínimo indispensable para sobrevivir de la mayoría que se ve obligada a traficar con lo único que tiene, su cuerpo, la fuerza de trabajo. Reduciendo al hombre a la condición de animal doméstico.

Crítica el concepto capitalista de posesión tratando de demostrar que no hay nada que realmente nos pertenezca, porque hasta el más pequeño trozo de pan se ha conseguido gracias al trabajo de una cadena de individuos que han cooperado para crearlo. Por lo tanto todo es de todos. El hombre no depende ni de amos ni de jueces, depende solo del saber, por eso instruir a los ignorantes es obrar en pro de la vida. La ciencia y la investigación crea hombres vivos y capaces. La obediencia crea muertos.
– Derechos y deberes:
Tanto los derechos como los deberes no tienen una base razonada y científica. No existe su justificación en la naturaleza, que solo nos ha inculcado el principio de realizar actos por “necesidad”.

La palabra “deber” solo expresa la obligación impuesta por un hombre hacia otro, pero en sentido absoluto el “deber” solo es un obstáculo en la vida. Ya que al nacer los hombres no contraen ninguna obligación, incluso las normas establecidas pueden parecerles absurdas, por eso para convencerlos de la existencia de deberes y de la obligación de cumplirlos han creado diferentes formas de coacción.

En cuanto a la expresión “derecho” se introdujo en el tiempo de las revoluciones como sinónimo de las aspiraciones de los que luchan. El derecho es la expresión de lo que es justo. Pero al precepto “Haz lo que debes” hay que oponer la expresión “Haz lo que quieras”, ya que la voluntad de un hombre sano tiende siempre a hacer lo que es bueno. Considera que incluso el derecho al voto es un engaño. Es la justificación del derecho a la obediencia sometiéndose a la voluntad de un grupo de individuos cuyas decisiones acepta de antemano al elegirlos.
– Las personalidades ficticias:
Personalidades ficticias son: La patria, el estado, la iglesia, el partido, la familia y todos los colectivos que construyen una personalidad propia al margen de los individuos que las componen. Considera que son todas entidades nefastas porque obligan al individuo a sacrificar su vida invocando la abnegación o el patriotismo.

Cuanto más solida es la estructura de la patria y la sociedad, más limitada y condicionada está la vida de los individuos que la componen. Solo el día en que se desintegren recuperará el hombre su “energía vital”. En una sola frase expone el principio básico de la ideología anarquista: El hombre no debe de aceptar que se le imponga el cumplimiento de actos cuya necesidad no siente, porque nada es más falso que que creer en la resignación y la abnegación de uno mismo para el bien de la colectividad.
– De la búsqueda de la felicidad en el presente:
Estamos tan acostumbrados a la resignación ante el sufrimiento que dedicamos muy poca energía a la búsqueda de la felicidad. Los creyentes se dejan embaucar con promesas de paraísos celestiales; los agnósticos aceptan someterse a la miseria y renunciar a la satisfacción personal, confiando que las generaciones futuras gozaran de la felicidad que a ellos les ha sido negada.

Considera que es una locura desdeñar la felicidad presente como individuos, esperando que nuestra abnegación se vea recompensada con una improbable felicidad futura. Es una incoherencia no vivir con toda la intensidad posible una vida que se desarrolla en un periodo de tiempo muy limitado. Nuestra aspiración máxima y nuestra meta debe de ser conseguir la felicidad individual al margen de la colectividad, viviendo plenamente cada uno de los instantes de nuestra existencia.
– Del antagonismo de los intereses:
Las sociedades actuales no tienen como base la unión y la comunidad de intereses, al contrario se fundamentan en la división y la oposición de intereses. Subsisten gracias a la competencia, explotando el sufrimiento de las masas en provecho de una minoría privilegiada.
A continuación enfrenta los intereses que defienden de las minorías privilegiadas con los “intereses reales” del pueblo:
– Considerara que el militarismo y la guerra defendidas por “el capitalismo” en nombre del “patriotismo” es un engaño contra el pueblo, que debe de rechazar de plano. El autentico enemigo del trabajador es el amo poseedor de los medios de producción, que manipula al obrero con proclamas nacionalistas.
– Crítica el funcionamiento del sistema judicial porque contribuye a mantener un sistema social basado en la injusticia, contribuyendo a perpetuar la desigualdad a través del castigo a los más debiles.
– Las familias a través del control paterno, de las imposiciones, de los enfrentamientos por las herencias, también entran en una oposición de intereses que acaban dando lugar a la desunión.
– El beneficio obtenido a través de la producción y venta de objetos de consumo se otorga en su mayor parte a los propietarios que se enriquecen con el trabajo de los obreros cuyo salario es tan bajo que no pueden adquirir los bienes que ellos mismos han producido. Lógicamente existe una colisión de intereses entre obreros y amos.
– Los obreros en paro pueden llegar a considerar enemigos a los trabajadores que tienen un puesto de trabajo y entrar en competencia con ellos, ofreciéndose como mano de obra barata. Las máquinas que sustituyen a los trabajadores pueden hacer que estos piensen que la técnica es su gran enemigo.

Pero ni la ciencia ni la técnica son enemigos del hombre, son el faro que los individuos deben de utilizar para destruir todas las estructuras sociales injustas. Aunque la sociedad que conocemos se destruya, la historia demuestra que el ser humano es capaz de resurgir y crear nuevas civilizaciones, basadas en la utopía de una humanidad más justa.

Mª Jesús Mandianes

alexandraAlexandra david-Neél (Biografía)

Fue la primera mujer occidental en visitar Lhasa, la capital prohibida del Tíbet, adonde llegó en 1924, caminando y disfrazada de mendiga tibetana.
Nació en París en 1868, antes de los veinte ya contaba en su curriculum con un libro de ideología anarquista, un viaje en bicicleta a España, Italia y Suiza y estudios en la Sociedad Teosófica con Madame Blavatsky. A los veinticinco ya había viajado a la India y a Túnez. En este país estudió el Corán y practicó la religión islámica.
Conoció al ingeniero ferroviario Philippe Néel, con el que contrajo matrimonio en 1904, pero ella no estaba hecha para el matrimonio y siete años después, cuando tenía cuarenta y tres, hizo las maletas, dejó plantado al ingeniero, y emprendió rumbo a Egipto, y de ahí a Ceilán, India, Sikkim, Nepal y Tíbet.
En 1912, en Kalimpong, se convierte en la primera mujer occidental en ser recibida por el Dalai Lama. En la India conoce al que sería su compañero de aventuras el resto de su vida, el joven tibetano de 14 años Yongden, al que adoptaría años después. Viaja a Corea y Japón, donde tiene como anfitriona a la esposa de D.T. Suzuki. Vive durante dos años en el monasterio chino de Kumbum, cerca de Mongolia, estudiando los manuscritos budistas. Los monjes la consideran una hermana y la llaman “lámpara de sabiduría”.
Pero Alexandra tiene un reto pendiente: en su anterior estancia en Tíbet no pudo llegar a la Alexandra-David-Néel1capital, Lhasa, la ciudad prohibida. Decide emprender de nuevo la aventura y en 1921 parte con Yongden, tres sirvientes y siete mulas. El viaje es peligroso a causa de los bandidos, el durísimo clima y la complicada orografía, con pasos de montaña de 5.000 m de altitud. Por si fuera poco, los funcionarios chinos y tibetanos se dedican a obstaculizar el viaje. Todas las vicisitudes de esta expedición las narra Alexandra David-Néel en su obra Viaje a Lhasa. Por fin, después de tres años, disfrazada de mendiga tibetana, con el pelo teñido y el rostro oscurecido con grasa y hollín, llega a la ciudad prohibida. Solo su ahijado Yongden ha permanecido a su lado.
Alexandra permanece dos meses en Lhasa y luego regresa a París, descubriendo que se ha convertido en una celebridad. Escribe varios libros, entre ellos otra de sus obras más célebres, Místicos y Magos del Tibet. De todas partes la reclaman para dar conferencias.                                          alexandraanciana
Finalmente se establece en Digne, en los Alpes franceses, donde sigue escribiendo una abundante producción literaria, siempre alrededor de sus viajes y lo que en ellos descubrió. En 1955 muere Yongden. En 1969, la víspera de su 101 cumpleaños y poco antes de su muerte, Alexandra acude a las oficinas municipales a renovar su pasaporte “porque nunca se sabe”.
En 1973 las cenizas de Alexandra y Yongden fueron arrojadas a las aguas del Ganges.
Biografía extraída de la página: http://www.librosbudistas.com/autor/alexandra-david-neel

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Un pensamiento en “Elogio a la vida

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