El Embrujo de Shanghai

 

Autor: Juan Marsé

Estilo: Novela

Idioma: Castellano

Editor: Plaza Janés

 

Los sueños juveniles se corrompen en boca de los adultos”

Necesitaba volver a leer a Marsé, ahora que el nacionalismo catalán lo ha tildado de “escritor renegado”, su figura y sus obras adquieren el prestigio de los autores perseguidos por no ser adictos al régimen. ¡Cielos! ¿Dónde he leído yo antes esa frase? … Tal vez en alguna de sus novelas refiriéndose a la dictadura franquista… si es que la palabra “nazi-onalismo” tiene siempre la misma raíz y las mismas consecuencias, con independencia del idioma en el que se escriba y se pronuncie.

Deberían de releerla los seguidores del pensamiento único y entender la metáfora del humo gris y venenoso que durante la posguerra envolvió a todo el país, aturdiendo a los derrotados hasta el punto de perder su propia identidad, como el Sr. Sucre que en los días de mucho viento salía a buscar con  desesperación su propio yo extraviado. Como el capitán Blay denunciando los peligros de ese veneno que inhalado día tras día acaba pudriendo el cerebro. Su cruzada para que los vencidos  tomaran conciencia y reaccionaran fue otra batalla perdida, porque el dolor se instaló en su vida cotidiana y renunciaron a la lucha.

 Análisis:

El libro se divide en nueve capítulos sin título, donde al lado de una historia real, ambientada en el barrio barcelonés de Gracia, se teje otra imaginaria que transcurre en la lejana ciudad de Shanghái. Un placebo que permite a niños y adultos evadirse de la realidad de un mundo dominado por la represión, donde ya no hay lugar para los ideales, solo hombres derrotados y pobres mujeres a las que la vida ha condenado a la soledad y a la degradación.

Daniel, lazarillo del capitán Blay, es el narrador. Cuenta la historia  en primera persona, recurriendo a continuos flashbacks para hacer referencia a hechos que ocurrieron en el pasado. Presenta al conjunto de personajes secundarios que deambulan por el barrio de Gracia y del Guinardó, entre los que adquiere especial relevancia Susanita, enferma de tisis,  exhibida en la galería de su torre como una “Lolita” que despierta el deseo del adolescente Daniel.

Un muchacho que se inicia en la vida observando y escuchando a los adultos. Aprende pronto que en su mundo no hay espacio para los sueños, ni siquiera para los construidos por el “somiatruites” de Forcat, donde la realidad y la ficción se confunden irremediablemente, para acabar mostrando el lado más amargo de la vida. En donde los idealistas que lucharon por un mundo mejor, como Kim padre de Susana, son ahora unos desarraigados sin raíces a los que solo les mueve el odio, la traición y ese afán de venganza que domina a Denis convirtiendo en víctima a una niña enferma. 

Sobre el autor:

Considerado como  uno de los autores más importantes de la Barcelona de la posguerra, ha destacado por su carácter crítico con el franquismo, motivo que le llevó a vivir unos años en Paris y a publicar sus obras en Francia y Méjico a causa de la censura.

 Nació en Barcelona en 1933. Hijo del taxista Juan Faneca, a quien sólo vio en dos ocasiones. Su madre murió en el parto siendo adoptado por una familia payesa residente en el barrio barcelonés de Gracia, pasándose a llamar Juan Marsé Carbó.

Aunque sólo pudo cursar los estudios elementales, fue consciente desde la infancia de su gran vocación literaria. Sin embargo, debido al ingreso en prisión de su padre por militar en partidos de la izquierda catalanista, tuvo que ponerse a trabajar a los trece años en una joyería para ayudar a su familia, hasta conseguir subsistir con algunos trabajos relativos a la escritura, como su colaboración en la redacción de la revista “Por favor” al lado de Montalbán y Perich.

Entrega el original de su primera novela a la editorial Seix Barral. Carlos Barral la lee y se publica en 1961. Encerrados con un solo juguete, que fue finalista del Premio Biblioteca Breve Seix Barral. En 1961 se traslada a París y trabaja durante dos años como ayudante de laboratorio junto a Jacques Monod en el Instituto Pasteur mientras traducía guiones y enseñaba español. Con Últimas tardes con Teresa (1965), logra el Premio Biblioteca Breve.

Trabajó en publicidad y escribió diálogos para el cine. Escribe La oscura historia de la prima Montse (1970), , y Si te dicen que caí (1973), editada por primera vez en México debido a la censura, y en la que utiliza relatos inventados por los protagonistas llamados aventis que continuarán apareciendo en bastantes de sus obras siguientes.  Escribie para la industria cinematográfica. La muchacha de las bragas de oro (1978) fue llevada al cine por Vicente Aranda y consiguió el Premio Planeta.

Posteriormente aparecieron Un día volveré (1982), Ronda del Guinardó (1984), Premio Ciudad de Barcelona, y Teniente Bravo (1987), libro de relatos, Señoras y señores (1988), El amante bilingüe (1990), Premio Ateneo de Sevilla, El embrujo de Shangai (1993), consiguió el Premio de la Crítica y el Premio Europa, además, Fernando Trueba llevó a cabo una adaptación de esta novela al cine en 2002 con la película del mismo nombre. y Rabos de lagartija (2000). En el año 2004 aparece La gran desilusión, editado por su primera editorial, Seix Barral, y Canciones de amor en Lolita’s Club se publica en 2005. Seis años después se pone a la venta su Caligrafía de los sueños, y en 2014, Noticias felices en aviones de papel.

En 1997, recibió el Premio Juan Rulfo, máximo galardón de la letras de México. También fue reconocido con el Premio Internacional de Literatura Romance de la Unión Latina (1998), la Medalla de Oro de Barcelona al mérito cultural (2002), el Premio Extremadura a la Creación literaria de autor iberoamericano (2004) y uno de los Premios Quijote’06 de la Asociación Colegial de Escritores (ACE). El 27 de noviembre de 2008 fue galardonado con el Premio Cervantes, el más importante de las letras hispanas.

 

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Otros Veranos

 

Foto de Mª Jesús Mandianes en Xinzo de Limia, año 1985

 

Seduciendo a la cámara,

al ojo que me imagina

tras la lente de la cámara,

capturando mi sonrisa,

enfocando el volumen firme

del pecho insinuado bajo el vestido.

 

Objetivo codiciado, deseo ardiente

de un verano soñado por los dos,

donde los días eran dorados y azules.

 Las noches, dulce aprendizaje 

de un idioma hecho de lenguas,

excitando nuestra piel desnuda.

 

Tal vez la memoria me engañe,

puede que mi pluma te idealice

al escribir desde la ausencia,

pero cuando pronuncio tu nombre

vuelvo a sonreír recordando

que fuimos tierra fértil, verano ardiente.

                                                                  Mª Jesús Mandianes

Foto de Mª Jesús Mandianes, en Baltar (Ourense) año 1985

 

 

De la Cólera

Autor: Séneca (S.I)

Traducción: Enrique Otón

Estilo: Ensayo Filosófico

Editorial :Alianza Editorial

La ira todo lo cambia, aún lo mejor y lo más justo en su contrario. Dásela a un padre, se convertirá en enemigo. Dásela a un hijo, se convertirá en parricida. Dásela a una madre, se convertirá en madrastra. Dásela a un ciudadano, se convierte en enemigo público. Dásela al rey, se convierte en tirano.  

Introducción:

En una época en la que se produce un agotamiento del platonismo y el aristotelismo, no por la decadencia del modelo filosófico, sino por “sus reiteradas copias sin vida”, la filosofía estoica (creada 300 años antes por Zenón) y representada en el Siglo I por el pensador romano Séneca, supone una apuesta por la moral y tiene como cuestión prioritaria “el hombre moral”

Esa aportación se inscribe en la llamada “etapa posterior del estoicismo”, protagonizada no ya por griegos, sino por pensadores romanos como el propio Séneca. Aunque la filosofía romana no alcanzará el nivel de la griega, nadie puede negarle su aliento humanizador, que le otorga una más fácil comprensión.

El estoicismo planteaba el único humanismo posible, propugnando un modelo ejemplar de comportamiento para cualquier hombre de bien en cualquier época.

El estoico romano que hay en Séneca nos recuerda que las decisiones definitivas, las que hacen de hombre un ser humano, se toman y se aplican aquí, ya que si los sistemas filosóficos no son capaces de acoger “las dudas de los hombres que las originan ¿Para qué sirven?”

Análisis:

El tratado de la ira” es una obra de juventud, que pretende ser una reflexión sobre la cólera con una intención ejemplarizante. Está dirigida a los ciudadanos en general, a los gobernantes en particular y tal vez a él mismo, cuyas circunstancias personales lo convierten en una suma de contradicciones.

Calígula se hace presente a lo largo del libro como claro ejemplo de crueldad despiadada  e ira desmedida.

Séneca escribe un tratado moral y de comportamiento de cada individuo señalando las repercusiones de la ira en la colectividad, e intenta delinear un comportamiento que se ajuste al Estoicismo planteando la cuestión del carácter natural o antinatural de la cólera.

No hay interlocutores reales, a pesar de crear la ficción de un diálogo con su hermano Novato (Galión). Tampoco la conversación se sitúa en un escenario concreto. Solo es real el pensador que escribe la meditación.

 Séneca no olvida, en su investigación acerca de la ira, el elemento esencial de la literatura filosófica latina: El criterio de verosimilitud, por eso se puede hablar de una “filosofía realidad”.

El ensayo se divide en tres libros:

  • 1- La ira en la vida

  • 2- Causa u origen de la lira

  • 3- Como erradicar la ira

Libro I: La ira en la vida

A petición de su hermano inicia el tratado sobre la ira desde la óptica estoica, dejando claro que la cólera es lo más opuesto al ideal de Apatía entendida como la absoluta tranquilidad del alma. Entiende la ira como una “locura transitoria”, como un estado de arrebato contrario a la razón, elemento fundamental del estoicismo.

Introduce una cuestión estoica prioritaria: El salto del impulso primordial a la razón. Establece que los animales no tienen ataques de ira sino de rabia o fiereza. Solo los seres humanos tienen sentimientos, saben diferenciar entre lo bueno y lo malo, del ser humano es exclusiva la razón, por eso solo el hombre es dominado por la ira.

Séneca se pregunta:

1 ¿La ira es conforme a la naturaleza?

El hombre en equilibrio con su alma tiende de forma natural a hacer el bien y a relacionarse buscando la concordia. Por lo tanto la ira es antinatural porque está ávida de venganza y violencia, los seres humanos dominados por la ira basan sus relaciones en el terror.

2. ¿Es útil?

Séneca contradiciendo los postulados de Aristóteles cuando afirma que “la ira es necesaria y nada sin ella puede ser alcanzado” establece la falsedad de esa idea, diciendo que hay que saber controlar los impulsos, puesto que la cólera nubla la capacidad de raciocinio conduciendo a la temeridad. Pone como ejemplo a los bárbaros sobrados de energía, pero la ira les hace vulnerables porque les falta disciplina y estrategia.

3. ¿Debe de poseerse la ira en alguna proporción?

Se puede reflexionar sobre si “la ira moderada” es útil en algunas circunstancias. Séneca no niega que “el castigo es necesario en ocasiones” pero solo para corregir algunas naturalezas depravadas. Aunque establece que los referidos castigos deben de ser leves y revocables. Añade que la pena de muerte solo se debe aplicar en circunstancias extremas.

Hace referencia al carácter psicológico de algunos tipos de maldad, en las cuales la conciencia como última instancia moral no logra disuadir a los individuos enfermos que actúan dominados por la ira incontrolable.

Pone como ejemplo a Sila o al emperador Calígula cuando decía: “Que odien con tal de que teman”. Afirma que esa frase no la pronunció un alma grande, sino un espíritu encolerizado. De su crítica no se libra la crueldad del Cesar: “No poseen magnanimidad los espíritus dominados por la cólera, en la ira nada hay grande, nada hay noble”                                                                                                                                         

Recurre a Platón para ratificar sus argumentos:                               El castigo hace daño                                          

  • El hombre bondadoso no quiere el castigo

  •  El hombre bondadoso no quiere la ira, porque esta  cuadra con el castigo                                                                     

Libro 2: Causa u origen de la lira

¿De dónde nace la ira, de la ponderación o del impulso?

La ira es una excitación del espíritu que se encamina por su propia voluntad a la venganza, luego es un acto voluntario.

Pero ¿Cómo se inicia la ira?

  • Un primer impulso involuntario

  • Un segundo impulso que se manifiesta en un deseo de venganza ante una ofensa, pero todavía un ejercicio de voluntad puede corregirlo.

  • El tercer impulso se sobrepone a la razón que es dominada enteramente por la cólera.

  • Afirma que la ira no puede ser extirpada del alma, ni la naturaleza humana lo consiente, pero como todas las pasiones puede ser  doblegada a base de disciplina.  Es comprensivo  con  las  debilidades humanas y dice que es mejor disculparlas que encolerizarse.  Establece  la noción del perdón como salvaguarda de la Apatía. Ese perdón nace de la superioridad del sabio, que nunca recurrirá a la ira. Sigue leyendo

El Espejo (Sylvia Plath)

Collage de Mª Jesús Mandianes sobre un poema de Sylvia Plath

Soy de plata y exacto.

No tengo prejuicios.

Todo lo que veo lo trago de inmediato

tal y como es,

sin la turbiedad del amor o de la antipatía.

No soy cruel, solo veraz-

el ojo de un diosecillo con cuatro esquinas-.

La mayor parte del tiempo medito

sobre la pared de enfrente.

Es rosada. Con manchas. La he mirado tanto

que creo que forma parte de mi corazón. Pero se mueve.

Caras y oscuridad nos separan una y otra vez.

 

Ahora soy un lago. Una mujer se asoma sobre mí,

buscando en mi extensión lo que ella es en realidad.

Luego se vuelve hacia esas embusteras, las velas o la luna.

Veo su espalda y la reflejo con fidelidad.

Me recompensa con lágrimas y gesticula con las manos.

Soy importante para ella. Viene y va.

Cada mañana es su cara lo que sucede a la oscuridad.

En mí ha ahogado una muchacha, y desde mí

una mujer mayor

se eleva hacia ella día tras día, como un pez terrible.

 

 El poema “El espejo” puede entenderse mejor si nos acercamos a la vida de la autora. Esa  voluntad radical  de transparencia, de  mostrar  las  cosas  aunque no sean  como  queremos,  ese  manifestar  el paso  del tiempo y las imperfecciones, esa atención específica hacia a la mujer… son temas recurrentes de Sylvia.

La poesía de Silvia Plath se encuadra dentro del estilo de poesía confesional, una corriente poética que surgió en Estados Unidos en la década de los 50 y 60 (S.XX). Es una poesía muy personal o del “yo”. El contenido de los poemas es autobiográfico, tal y como ocurre en el caso de Sylvia, supone la introducción profunda en una serie de materias que eran consideradas tabú en la época; como las enfermedades mentales, la sexualidad, la desesperanza o el suicidio.

Añadir que las traducciones literarias en general entrañan siempre un cierto riesgo. No encontrar la palabra exacta, para trasmitir el mensaje que quiere manifestar su autor, puede restarle credibilidad. En el caso de la poesía ese riesgo se multiplica, ya que mantener la rima es imposible e interpretar la emoción que imprimen los poetas a sus versos requiere una gran sensibilidad.

Cuando una autora como Sylvia Plath decide priorizar la imagen y el sonido sobre la media y la rima, y además utiliza palabras que pueden tener varios significados, al trabajo del traductor hay que añadirle un conocimiento de la personalidad y las circunstancias psicológicas y vitales de la poeta, para poder trasladar a los lectores el cumulo de sentimientos y emotividad que encerraba una psique tan atormentada. Creo que la antología poética de Sivia Plath realizada por el traductor Jesús Pardo consigue este propósito, ya que en la traducción de sus poemas logra poner en relieve la riqueza estilista de la autora.

Hay que señalar que la estrofa favorita de Sylvia era el terceto más o menos encadenado. Tiene una tendencia a repetir palabras, quizá con intención consonántica, y como no, apuntar la importancia de los símbolos y colores en su obra:

La luna es el símbolo perfecto de la muerte porque “Su luz calva lo reduce todo a piedra”. También de esterilidad porque regula el flujo menstrual.

La nieve y el rocío también simbolizan la muerte porque se funden en la nada.

La estela del caracol le recuerda al rocío.

Las flores y los animales manchados son símbolos de pasión. Pero las flores son para ella también símbolo de reposo final.

Los niños son fuente de vida y esperanza.

Le da a los colores un significado peculiar, así el blanco representa la ausencia de color. El rojo de vida inestable y el negro de muerte.

Circunstancias personales de la autora:

(Boston, 27 de octubre de 1932 – Londres, 11 de febrero de 1963)

Sylvia Plath, poeta, narradora y ensayista fue una mujer que se constituyó a sí misma en un proceso inabarcable de búsqueda y expresión. Ganó el Premio Pulitzer de Poesía a título póstumo. Sigue leyendo

La Dama de Cachemira

Autor: F.G. Ledesma 

Estilo: Novela Negra     

Editorial: RBA libros

Idioma: Castellano

                                                                  

Análisis: A pesar de que no soy una entusiasta de la novela negra,la trama de “La dama de cachemira” ha conseguido engancharme, quizás porque se centra más en el desarrollo de las circunstancias particulares de los personajes, y sus reacciones emocionales, que en la propia intriga policíaca.  Probablemente sea esta una de las críticas que harían los entusiastas del género, ven en Mendez un tinte de redentor de pobres delincuentes que le hace estar más cerca de ellos que de la legalidad posfranquista a la que representa.

Añadiría que en algunos pasajes de la novela, he tenido  la extraña sensación de que el autor se perdió en el “túnel del tiempo”  e inconscientemente nos traslada a una época anterior a la “movida” de los años 80. Una época ligada a la dictadura donde las mujeres eran más resignadas y mucho más sumisas. En donde sobrevivir a cualquier precio era la batalla diaria de los vecinos de cualquier barrio.

Ledesma a través de Méndez, policía a punto de jubilarse, recorre las calles de la Barcelona canalla escuchando las voces de personajes marginales, que sobreviven como pueden en una ciudad que se transforma al ritmo de las obras olímpicas y la corrupción. La pluma del autor se tiñe de nostalgia buscando en el Rabal los olores, los ruidos, los ambientes de un tiempo pasado perdido para siempre.

Convierte a Mendez en el paradigma del antihéroe y el Rabal es su entorno social, un barrio poblado de “maricas” de los que aprende el valor de la lealtad y un nuevo sentido de la palabra amor. Chorizos a los que imprime el acento y la chispa del sur, macarras de lenguaje marginal, y pobres putas que van perdiendo categoría en un lento descenso a los infiernos… A todos les da un aire quevediano de picaros de medio pelo, entre los que de vez en cuando aparece “un delincuente” para el que siempre suele encontrar una justificación y una salida honrosa.

Porque los auténticos criminales viven en la zona alta de la ciudad, impunes frente a delitos de corrupción de menores, o al acoso inmobiliario al que someten a sus víctimas, siempre bien protegidos por eficaces abogados. Realiza un análisis crítico de la sociedad del momento y de la burguesía, no se escapan ni especuladores ni políticos, todos dispuestos a dar el pelotazo que los hará ricos en poco tiempo, sin prejuicios éticos ni morales.

Mezcla las historias de todos ellos, haciendo que se entrecrucen y se relacionen entre sí en extraños vínculos de dominación y servilismo, sobre las que flota permanentemente la soledad. Destaca la sensibilidad con la que describe a las pobres mujeres vencidas, que pierden la vida esperando que se cumplan sus sueños, hasta que aceptan con resignación o desesperación que sus ilusiones se han desvanecido a la misma velocidad que su juventud. Entonces echa mano de Méndez para que disculpe sus conductas, ofreciéndole el consuelo de su mano trémula apoyada en el hombro.

Porque Méndez es en el fondo un sentimental al que le gustan las mujeres a distancia, pero el sexo para el viejo policía es más un ejercicio de imaginación y de verborrea machista que otra cosa. Acabando por admitir que “el amor, ciencia y cortejo para el que no está preparado”

Resumen: El escenario de “La dama de Cachemira” es, por supuesto, Barcelona. El asesino un individuo en silla de ruedas al que Mendez sigue la pista a través de un Barrio Chino poblado de seres humanos superados por unas vidas cargadas de fracasos, humillaciones y sueños frustrados.

Sus indagaciones le conducen inevitablemente al descubrimiento de los oscuros secretos que esconden mujeres vapuleadas por la vida que, pese a sus infortunios, mantienen sus sueños. Sueñan con un hombre que las quiera como una mujer quiere que un hombre la quiera. Sueñan con viajar a lugares lejanos y exóticos. Sueños, amor, vidas marginales y frustraciones, que acaban en asesinatos frente a los cuales el viejo policía aplica un concepto de justicia muy particular.

La dama de Cachemira” fue Premio Mystére a la mejor novela negra publicada en 1986. Distinción para un autor que conquistó más admiradores fuera que dentro de su país, en los tiempos de la censura franquista y la frustración de los creadores. Un hombre hecho a sí mismo. De origen humilde, de madre modista y que estudió gracias al mecenazgo de su tía. Un intelectual que, a pesar de los premios internacionales y del triunfo profesional (fue director jefe de La Vanguardia), nunca dejó de ser un chaval del barrio.

 

 

 

La Importancia de llamarse Stradivarius

A través de los ventanales entornados del Palacio de la Opera una bandada de pájaros detenía su vuelo cada atardecer para escuchar los acordes de los violines interpretando “Las cuatro estaciones de Vivaldi”

Los músicos dirigidos por el director de orquesta ensayaban incansables siguiendo el ritmo marcado por su batuta. Como una prolongación de la mano del maestro daba la entrada a cada uno de ellos y coordinaba la ejecución de la obra. Seguía el compás con la cabeza suavemente, para marcar el ritmo lento y melancólico que acompañaba la llegada del otoño o sacudía la pelambrera blanca con movimientos impetuosos, cuando la interpretación llegaba a la apoteosis con la entrada de la primavera.

Los protagonistas del concierto eran los violines, levantándose interpretaban su partitura a la perfección dando paso al Stradivarius, que ejecutaba pasajes del concierto como solista. Su propietario era un virtuoso que lograba arrancar los más bellos sonidos de sus cuerdas; acariciándolas con el arco conseguía plasmar el renacimiento de la vida, la alegría del verano, la nostalgia de la estación de terciopelo, o la frialdad del invierno.

Pero los continuos halagos y reconocimientos acabaron convirtiendo al violín en un presuntuoso que se burlaba de sus compañeros por el papel secundario que realizaban:

El timbal quedaba reducido a ejecutar el trueno al inicio de la tormenta, el magnífico piano apenas se escuchaba marcando el ritmo de la lluvia al caer. La trompeta interpretaba el canto del cuco, la flauta el trino del jilguero, él encambio era la estrella absoluta.

Tan orgulloso se sentía de su protagonismo, tan hinchado estaba de vanidad que sus cuerdas se tensaron de tal manera que acabaron rompiéndose. Sin tiempo para reparaciones fue sustituido por otro instrumento sin nombre ni apellido. Entre las manos de un humilde músico cumplió a la perfección su papel interpretando “Las Cuatro Estaciones”, acompañando y complementando al resto de la orquesta como uno más.

Mientras el bello y frágil Stradivarius después de una delicada reparación fue a parar a una  urna de cristal junto a otros objetos cuya elegancia y distinción les acababa reduciendo a piezas de exposición en algún museo importante.

Mª Jesús mandianes

 

Un Collage para Chantal

 

Collage de Mª Jesús Mandianes sobre el poema "Escribir" de Chantal Maillard

La imagino inclinada sobre el escritorio con la pluma en la mano, componiendo una larga oración, donde las palabras, conmovidas, la abrazan tratando de darle consuelo. Poeta y palabras se alían para crear un conjuro perfecto, capaz de exorcizar el dolor y la muerte.

Porque “Escribir” es un grito de rebeldía frente al sufrimiento, para no llorar tan adentro, tan a escondidas. Chantal escribe para soportar la enfermedad y curarse. Para ahuyentar los buitres que sobrevuelan su cuerpo herido y para no enloquecer. Para “morder el anzuelo de la vida”, cuando siente que no puede sacar la cabeza por encima del agua.

Funde su dolor con el de “los otros” que siempre han estado ahí, invisibles, olvidados, porque la enfermedad no existe mientras no pellizca nuestra piel. Solo entonces valoramos la palabra “salud” como el punto de equilibrio físico y psíquico que nos hace sentir emocionalmente satisfechos.

Pero cuando la palabra “cancer” tatua a fuego cualquier cuerpo, o el cuerpo de Chantal, faltan metáforas para describir el sufrimiento y el espanto de estar solos con el dolor, sin que nadie empatice con esa “peculiaridad” que de pronto nos hace diferentes. Porque no hay la “enfermedad”, sino hombres y mujeres enfermos. No existe el “desamparo”, sino seres humanos desamparados que buscan consuelo escribiendo:

Escribir

Todas las muertes son mi muerte
mi grito es el de todos
y no hay consentimiento.