La Virgen de los Sicarios

 

Autor: Fernando Vallejo

Estilo: Novela

Editorial: Alfaguara

Oración al Santo Juez: Si ojos tienen que no me vean, si manos tienen que no me agarren, si pies tienen que no me alcancen. No permitas que me sorprendan por la espalda, no permitas que mi muerte sea violenta, no permitas que mi sangre se derrame. Tú que todo lo conoces, sabes de mis pecados, pero también sabes de mi fe, no me desampares, Amén”.

Análisis:

Soliloquio a pecho descubierto, donde el autor describe en primera persona la violencia que lo contamina todo, incluso a él mismo. Descarga su rabia a través de una prosa brillante y furibunda, utilizando un estilo sarcástico, salpicado de cinismo. Lanza cargas de profundidad contra un estado (Colombia) inmerso en la corrupción de todos los estamentos sociales: El gobierno, la policía, la iglesia y el “pueblo” contra el que propone soluciones drásticas, propias de regímenes autoritarios.

Curiosamente se olvida de “la clase alta” de la cual es un digno representante… aunque tal vez pudiera tratarse de un recurso literario más, con la intención de actuar como revulsivo para hacer reflexionar al lector. Yo misma le he preguntado a lo largo de la lectura ¿Y tú que, has pensado a que juegas con tus niños?

Porque Vallejo es un provocador irreverente, que se mueve como pez en el agua entre el sarcasmo de Quevedo y el ateísmo de Voltaire. Desde su propia corrupción analiza la violencia de Medellín en los años 90, que tiene como protagonistas a jóvenes sicarios huérfanos del gran capo Pablo Escobar. Son carne de cañón que no saben hacer nada más que matar por encargo, si les falta su “trabajo” no dudan en convertirse en los juguetes sexuales de hombres maduros, cuya posición económica les pone por encima del bien y del mal.

En un estado fallido el narrador, intenta dinamitar instituciones como el matrimonio, la maternidad, la heterosexualidad, la iglesia, la familia:

  • La relación carnal con las mujeres es el pecado de la bestialidad… como por ejemplo un burro con una vaca.

  • De tanto en tanto una vieja preñada, una de esas perras putas paridoras que pululan por todas partes con sus impúdicas barrigas en la impunidad más monstruosa.

  • Vive prisionero, encerrado, casado, con mujer gorda y propia y cinco hijos comiendo, jodiendo y viendo televisión.

Pero la gran protagonista es la violencia, se hace presente en todas las circunstancias de la rutina diaria, creando sus propias leyes al margen de la ley. Una forma de vida basada en “la supervivencia” a cualquier precio. Con un lenguaje básico y salvaje formado de palabras tan mortíferas como las balas. Es el “Parlache” que utiliza expresiones como: “gonorrea”, “hijoeputa”, “pelao”, “pinta”, “quebrar”, “muñeco”. Argot que usa el narrador para interactuar con el lector, al que al principio de la novela informa, después lo interroga, y finalmente desprecia.

Solo añadir que la obra gira en torno a grandes paradojas: Se intenta combatir la violencia social y política con la violencia arbitraria ejercida por un adolescente, intentando complacer a su protector. Contradictorio es también el profundo sentimiento religioso de los sicarios que piden ayuda a su Virgen (María Auxiliadora) para delinquir. Profundamente incongruente es Fernando que desde una pretendida superioridad intelectual utiliza sexualmente a menores de edad, acabando por justificar sus crímenes. Paradójica su falta de piedad con los seres humanos y su profundo amor hacia los animales.

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Media Luna en el Raval

Poema y foto editada de Mª Jesús Mandianes

La Media luna navega
sobre el cielo del Raval
ebria de perfumes orientales,
del olor a especias de la India.

Rambla abajo avanzan despacio
nigerianos, hindús, pakistanís.

Flota en las calles estrechas
un murmullo de voces árabes,
surgen de gargantas rotas
en el desierto del exilio.

Rambla arriba avanzan despacio
argelinos, turcos, marroquís.

Entre velos de seda brillan
ojos como espejos de azabache,
mujeres vestidas de sumisión,
se ocultan tras negros tules.

Rambla abajo caminan despacio,
como sombras, prostitutas africanas.

Desorienta, la Media Luna duda,
palidece su cara menguante:
Tal vez naufragó en la Medina,
o perdió el rumbo en Estambul.

Rambla arriba caminan despacio,
como sombras, traficantes de muerte.

Escondida entre los tejados,
reconoce los oscuros callejones,
sus plazas desarboladas,
las tabernas…del viejo Barrio Chino

Y en una esquina, la mirada burlona
del gato más golfo del barrio.

                                                        Una atracción fatal.

                                           Mª Jesús Mandianes

 

Afirma Pereira

Autor: A. Tabucchi

Estilo: Novela

Traductor: X. Riu

Editorial:Edicions 62

 

La filosofía parece que se dedique solo a la verdad. Pero tal vez dice solo fantasías. Y la literatura parece que se dedique solo a la fantasía, pero tal vez diga la verdad.

Análisis:

Afirmar o declarar” en términos jurídicos es la exposición de acontecimientos realizada por el testigo, parte, o protagonista de los mismos ante un tribunal. En la novela es una anáfora un tanto cansina que utiliza Pereira para contar a una tercera persona, un narrador del que no queda clara su identidad, unos hechos sucedidos en Lisboa durante los meses de julio y agosto de 1938, de los cuales es el primer actor.

A través de sus declaraciones descubrimos la evolución psicológica de Pereira, un hombre de solidos principios, sustentados en una trasnochada moral de confesionario y una rutina inflexible, con las que mantiene su vida aferrada al pasado.

Pretextos para mantenerse al margen de la situación política y social, tanto en su entorno más cercano, donde se desarrolla la tragedia de la guerra civil española, como en el europeo donde se fragua la catástrofe de la segunda guerra mundial, que tiene como caldo de cultivo los regímenes totalitarios de Alemania, Italia, España y la propia Portugal, bajo el régimen Salazarista.

Hasta que, en el tórrido verano Lisboeta, las convicciones del protagonista empiezan a tambalearse al conocer al filósofo Monteiro Rosi. Solo él consigue que habrá los ojos a la realidad desatando la duda sobre sus principios inamovibles. A partir de ese momento el tono monótono de la historia se trastoca adquiriendo dinamismo e interés, vemos como el solitario y conformista Pereira decide tomar partido convirtiéndose en colaboracionista y protector de un joven al que apenas conoce.

Antonio Tabucchi se aferra a unas circunstancias históricas excepcionales, en las que no profundiza, para crear una novela fácil de leer, donde los acontecimientos se suceden cronológicamente y se cuentan con un lenguaje coloquial basado en la austeridad descriptiva, con la peculiaridad de que los diálogos no se sujetan al estilo narrativo establecido de guiones introductorios, sino que forman parte de la narrativa.

Esta lectora “afirma” que la obra es un alegato contra los ultra-nacionalismos, donde queda patente el empobrecimiento cultural y social de un pueblo sujeto a la censura.

La novela fue llevada al cine por el director italiano Roberto Faena y protagonizada por Marcello Mastroianni. La adaptación casi literal, unida al prestigio y saber hacer de Mastroianni, lograron que la ya conocida obra se catapultara hasta el Olimpo de las inmortales…pero a esta lectora no le parece la gran novela del siglo XX.

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Jodidas pero Contentas

El problema viene de lejos, de la “mala educación” que hemos recibido las mujeres desde que se tiene noticia escrita. Educadas para ser sumisas hasta el servilismo, obedientes hasta la humillación, conformistas con nuestro destino universal: Reproductoras de hombres destinados a gobernar el mundo, mientras generaciones enteras se quedaban criando a la prole y sosteniendo el hogar. Vidas enteras de trabajo no reconocido, sin más recompensa que una palmadita en la espalda del macho alfa.

Cuando por fin empezamos a revelarnos contra las normas no escritas, pero grabadas a fuego en nuestros genes, cuando por fin hemos aprendido a decir que NO,  a cuestionar la maternidad como motor de nuestras vidas, a imponer los límites de la convivencia en pareja, algunos responden con el puño cerrado, el grito sordo, la virilidad más salvaje como arma de destrucción contra la feminidad. Cada vez son menos y más indefensos, acabaran quedándose solos, frente a la ley, frente a la sociedad y frente a las mujeres cada día más valientes.

Mª Jesús Mandianes

El Periodista Deportivo

Estilo:Novela

Autor:Richard Ford

Traductores:Isabel Núñez, José Aguirre

Editorial:Anagrama

Todo lo que tengo ante mí es una muerte horrible, pálida y objetiva. Y en cuanto empiezas a pensar en ella se hace permanente e invade tu vida”

Análisis:

Casi cuatrocientas páginas para describir tres días de la vida del protagonista siguiendo el más puro estilo Proustiano, e incluso me atrevería decir de Joyce; salvando las distancias geográficas y temporales (Haddan, Nueva Jersey, EEUU, años 80, s, XX, deduzco que con la administración Reagan)

Frank (alter ego del autor) analiza minuciosamente su vida cotidiana, sus relaciones familiares y sociales, siempre en primera persona, con giros de expresión puramente yanquis e interactuando directamente con los lectores,  a los que se dirige con preguntas comprometidas. Incluso se pierde en frases dignas de un libro de “autoayuda”,  para desesperación de está lectora, a la espera de que en el capítulo siguiente se desencadene por fin el drama, la tragedia o el suicidio que se ve venir.

Nos introduce en sus reflexiones intimas, fracasos, traumas e inseguridades, que combate con   una buena dosis de antidepresivos, la ayuda de una pitonisa y la compañía de jóvenes despampanantes, siempre dispuestas a consolarle. Pobres recursos para intentar superar sus encontronazos con la muerte, tema presente a lo largo de la novela, que desarrolla utilizando “saltos en el tiempo”

Subrayo el desarrollo del ambiente burgués  de Haddan,  pequeña ciudad donde la vida transcurre placida, sin sobresaltos, donde Frank espera la sucesión de los días, dejándose llevar por la rutina y el aire de melancolía que lo envuelve todo  en tonos ámbar y anaranjados. Es una gran metáfora para describir la necesidad que tiene nuestro protagonista de sentirse seguro y protegido de “todo mal”, dejando en evidencia un carácter vulnerable y depresivo dominado por la sensación de “temporalidad y caducidad”

El autor consigue mostrar desde la intimidad del protagonista la vida norteamericana de los años 80, donde el consumismo compulsivo alcanza su máxima expresión ¡por catálogo!, actuando casi como un placebo para combatir  el duelo  no superado. Así mismo perfila las señas de identidad de una sociedad marcada por un peculiar sentido de la moralidad, una anacrónica religiosidad, con gran apego a las tradiciones,  y un peculiar sentido del patriotismo (Su liberal vecina Delia le dice que tendrían que levantar un muro a lo largo de la frontera mexicana) ¿Os suena?

Por último quiero destacar la descripción que realiza de personajes al límite, como consecuencia de experiencias  traumáticas:

Herb: Futbolista en silla de ruedas, a causa de un accidente, destila una amargura sin límites, muy lejos de la imagen de superación que vende la prensa y que un periodista deportivo no puede reproducir.

Walter: Puede justificar todas las barbaridades que ha hecho en su vida, menos una relación homosexual.

Mª Jesús Mandianes

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Sin Palabras

Entre tu cuerpo y el mío,

el roce suave de las manos

acortando distancias,

encendiendo la llama del deseo.

a

No necesitamos palabras,

nuestras miradas se desnudan.

a

Nadando en tus pupilas azules,

me dejo llevar por la marea,

de la pasión desbordada

entre el oleaje de las sabanas.

a

No necesitamos palabras,

nuestras miradas se penetran.

a

Cuando la tormenta cesa

en la cama dos náufragos,

desconocidos dándose la espalda,

sin saber que decir.

a

No necesitamos palabras,

nuestras miradas se despiden.

                                                 Mª Jesús mandianes