¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

 

Autor: Philip K. Dick

Estilo: Ciencia ficción

Editorial: Edhasa

Traductor: César Terrón

 

 

…Rick comprendió que los androides Nexus-6 superaban a varias clases de especiales humanos en lo que a inteligencia se refería. En otras palabras, los androides equipados con el nuevo cerebro Nexus-6, habían evolucionado más allá de un importante-aunque inferior-segmento de la humanidad. Para bien o para mal. El esclavo había terminado por resultar más espabilado que algunos de sus amos…

Análisis:

Con esta novela Philip K. Dick conduce a la ciencia ficción más allá de un simple delirio futurista y logra que reflexionemos sobre la progresiva deshumanización del hombre, planteando una sociedad donde los individuos presentan un cierto “autismo emocional” que les hace asemejarse a los replicantes “concebidos a su imagen y semejanza”, por eso han de recurrir a “la caja demociones” para poder experimentar sentimientos y sensaciones humanas.

En San Francisco (año 1992) se ha desarrollado una extraña sociedad donde los humanos necesitan demostrar un alto nivel de empatía que los diferencie de los androides creados por ellos mismos. La mejor forma de “representar” su capacidad de amor es cuidando a otro ser vivo, alguno de los pocos animales que han logrado sobrevivir a la Guerra Mundial terminal. Así demuestran al resto de la sociedad terrestre lo inmensamente humanos que son.

El autor tiene la habilidad de ir sembrando la novela de dudas, como si de un Sócrates  futurista se tratara, conduciendo a los lectores a la reflexión filosófica a través de la hermenéutica -pregunta y respuesta- :

¿Son la inteligencia y la empatía las dos cualidades que nos hacen humanos?

Parece surrealista plantearse un futuro en el que no podamos distinguirnos ni entre nosotros mismos. Pero la creatividad del autor desarrolla un concepto de robot muy diferente del que se tenía en los años 60: El “androide”, creado por los propios humanos, con un aspecto físico similar al de los hombres y una inteligencia a veces superior a sus creadores.

Dick introduce la duda  a través del protagonista, Rick, cazador de bonificaciones, cuya frialdad nos hace preguntarnos constantemente si es un androide al que sus superiores le han implantado una memoria artificial. A fin de cuentas, varias veces en la novela se dice que hace falta un androide para encontrar a otro y que no habría mejor caza recompensas que los propios androides.

En el polo opuesto sitúa a un antagonista, que se caracteriza por sus deficiencias mentales. Se trata de John Isidore, un mecánico de animales eléctricos que ha sido víctima de la radiación, convirtiéndose en un “cabeza de chorlito”. Sobre su “humanidad” no hay duda alguna, a pesar de unas carencias intelectuales que le hacen vulnerable a la manipulación de los androides.

En medio de estas dudas una certeza: los androides sueñan, tal vez no con ovejas eléctricas, pero si con un futuro mejor lejos de Marte, donde los esclavizan, por esos huyen a la Tierra. Sienten deseos de vivir a pesar de la amenaza de los cazadores de bonificaciones y de saber lo breve que será su vida. Son capaces de sentir atracción física y de llevar a cabo crueles venganzas, sienten algunas emociones equivalentes a las humanas.

… Entonces, si los replicantes tienen sueños, si albergan esperanzas, si sienten miedos como cualquier ser humano ¿Tienen derecho los humanos a “retirarlos”?  … y aquí se pasa de la duda al planteamiento ético que nace en “el cazador de bonificaciones”. ¿Es justo retirar a los androides porque son simplemente una vida artificial? ¿Pueden los humanos decidir lo que debe existir y lo que no dentro del mundo? ¿Quién debe vivir y quien no?

Sobre la religión y el mercerismo:

El mercerismo es la religión que practica el mundo postapocalíptico, cuyo profeta Mercer está conectado a sus seguidores a través de la máquina de la empatía que les une directamente con él. El protagonista inmerso en un mar de dudas le consulta sobre la posibilidad de que este obrando mal “retirando androides” y el gran gurú le alecciona diciendo “que a veces es necesario hacer el mal aún a sabiendas de saber que se está obrando mal”

En el libro no se nombra a Mercer como Dios todopoderoso creador de la raza humana, al contrario, los seres humanos no solo no son creación de nadie, sino que se establecen como creadores de otra forma de vida: los androides.

No obstante el sufrimiento que siente “el iluminado” cuando le lanzan piedras es un fiel reflejo del dolor de Cristo en la religión Cristiana, cuando se inmola para salvar a la humanidad… aunque él mismo acabe reconociendo que es un gran fraude… tal vez muy cercano a los androides…

Sobre la atracción física

Uno de los personajes que hace tambalear las creencias Rick (protagonista) es la androide Rachael por la que siente una gran atracción física. También se muestra fascinado por la voz de Luba Luft, androide camuflada como cantante de ópera, a la que escucha absorto. Reflexiona sobre el deseo de vivir que sienten ambas y la necesidad de ser protagonistas de su propia vida. En claro contraste con la apatía de su mujer, que no muestra aspiraciones ni inquietudes. Estos sentimientos ponen de relieve la modificación del nivel de conciencia que experimenta Deckard en relación a los androides.

 Sobre el tiempo:

En la novela, los replicantes mueren a los cuatro años porque sus genes se deterioran y no existe regeneración. Esta es una diferencia fundamental entre humanos y androides. Los individuos somos orgánicos y estamos sometidos a la incertidumbre del tiempo que tenemos de vida, lo que nos provoca angustia al no saber cuándo vamos a morir. Las máquinas sí son conscientes de ello, tienen fecha de caducidad y la aceptan con resignación.

 Resumen Sigue leyendo

8 de marzo: El estado del bienestar

Con cerca de setenta años y una hernia
discal que nunca se operó, mi madre
está cavando el huerto. La recuerdo
siempre así, sin parar, desviviéndose
por nosotros, sus manos de penuria inquietud
día y noche, la abnegación echada al hombro hasta
dejarlo todo aviado y acabar molida: frota
que te frota ordeñando, acarreando, frota
que te frota barriendo, fregando, vareando
en la era la lana de los colchones, haciendo aulagas
para prender la lumbre y caldear la casa… Siempre
así, sudando como una descosida, sin dar abasto
y pese a todo -igual que el resto de las esclavas
                           de posguerra- NO TIENE DERECHO A PENSIÓN
.                       Cuando puede ver el parte se hace
cruces de lo bien que hablan los políticos.

                                                                          Fermín Herrero

Cuando escucho en la televisión a algunas féminas (que no feministas) hablando de “romper el techo de cristal”, para alcanzar los puestos ejecutivos que siempre ocuparon “ellos”, no puedo evitar fruncir el ceño y dedicarles una sonrisa escéptica.

Digo yo que antes de tratar de alcanzar el cielo deberíamos de hablar de “romper el subsuelo”, donde sobreviven más de 740 millones de mujeres  en todo el mundo trabajando de sol a sol, cultivando la tierra, cuidando el ganado, criando a los hijos, multiplicándose para rendir al máximo en jornadas agotadoras.

A pesar de lo cual, son las más pobres entre las pobres, sin derechos laborales, la desigualdad y a la discriminación de género privan a las mujeres campesinas de servicios tan esenciales como la sanidad y la educación. En el tercer mundo  sufren todas las  formas posibles de violencia, tanto física como sexual o verbal, se les niega la propiedad de la tierra que trabajan, en muchos casos,  a cambio de ningún salario.

Todo esto, a pesar de la Declaración de las Naciones Unidas, que  reafirma el derecho de las campesinas y las mujeres rurales a un empleo u otras actividades generadoras de ingresos que sean dignos y productivos. Esto incluye el derecho a la protección de la salud y a la seguridad en las condiciones laborales:

Articulo 6 sobre los derechos de las mujeres rurales (Naciones Unidas)

• 1. Los Estados tendrán en cuenta los problemas particulares a los que se enfrentan las campesinas y otras mujeres que trabajan en las zonas rurales, así como el importante papel que desempeñan en la supervivencia económica de su familia, comunidad, región y Estado nación, incluido su trabajo en los sectores no monetarios de la economía, y adoptarán todas las medidas apropiadas para asegurar que se apliquen las disposiciones de la presente declaración a las mujeres y las niñas.

• 2. Los Estados adoptarán todas las medidas apropiadas para erradicar la discriminación contra las campesinas y otras mujeres que trabajan en las zonas rurales, a fin de asegurar que, sobre la base de la igualdad entre hombres y mujeres, estas libremente determinen su condición política y persigan su desarrollo económico, social y cultural, participen en él y lo aprovechen.

¿Cuál es la situación de la mujer campesina en nuestra querida Europa?                   

Más del 80 % de las mujeres que viven en el campo son esposas, colaboradoras o ayudantes, tras de estos sustantivos se esconden los mismos abusos que sufren las mujeres del tercer mundo. Muchas se han quedado sin pensión contributiva porque la explotación agraria familiar no permitía pagar dos autónomos, así que se han hecho invisibles, hacen un trabajo sin recibir nada a cambio, ni tener derecho alguno.

Vamos a tener que celebrar este próximo  8 de marzo bajo el terror del coronavirus, que justifica la prohibición de cualquier acto reivindicativo. Por eso, este año más que nunca, tenemos que recordar la lucha y el trabajo de millones de mujeres invisibles las cuales han permanecido toda su vida en el subsuelo, con la espalda doblada bajo el yugo de la cultura patriarcal y sometidas inconscientemente al dominio de un continuo chantaje emocional que las han impedido realizarse como personas. Era más importante ser una buena hija, una abnegada esposa, una sacrificada madre, y jamás se atrevieron a soñar con romper el techo cristal. Que no vengan las “feministas por un día”, con  manos de porcelana y estilismos de salón de belleza, intentando monopolizar “el día internacional de las mujeres trabajadoras”. 

Mª Jesús Mandianes

En Atenas

Foto de Mª Jesús Mandianes en Grecia, durante el invierno del 2020, una semana antes de que la pandemia del COVID-19 paralizara el mundo. una semana antes de que la pandemia del

Anochece en Atenas,                                                                                                       

miles de luciérnagas,                                                                                                

Iluminan la Ciudad blanca,                                               

descendiendo entre colinas

salpicadas de olivos,

caminos de leyenda,

templos de viejos dioses,

que el viento unge

con azahar y gotas de ámbar.

                                                          La oscuridad puebla la ciudad

de almas sin señas de identidad.

Desafiando al destino,

beben ouzo en las tabernas,

bailan al ritmo del Sirtaki.

Tan ciegos como Edipo,

ignoran el augurio del oráculo:                                                                               

la tragedia regresa                                                                                                                                                                                    al gran teatro del Mundo.                                                                           

 

Un Dios vengativo,                                                                                                            harto de tanta indiferencia,                                                                                        esparce la peste por el Orbe,

prohíbe el amor,                                                                                                                congela el deseo,                                                                                                                                                                              provoca un eclipse de luz.

Seremos estatuas de sal,                                                                   

Tú, Orfeo, intentado rescatarme,

Yo, Eurídice, entre los muertos.                                                   

 

Desafiando las tinieblas,

el perfil de la Acrópolis,

poema de mármol frio,

busca en las ruinas del Ágora

las siluetas fantasmales

de los filósofos olvidados,

esperando una respuesta

para tanto dolor.

                                Jesús Mandianes

                               (En Atenas, 29 de febrero del 2020)

Y Voy a Acostarme Sola (Safo)

Me ha agitado el amor los sentidos

como en el monte arroja los pinos el viento

y sobre un blanco colchón

tenderé yo mis miembros.                                                                           

 

Me estremece, de nuevo, desatado,

agridulce, alimaña, invencible,

amor.

 

Salía la luna llena

Y ellas, en torno al altar

en pie quedaron

y a mis compañeras, hermosos cantos

cantaré yo ahora

 para alegrarlas.

 

Las pléyades ya se esconden

la Luna también                                                                                                                

y media la noche

las horas pasan

y voy a acostarme sola.

 

Salía la luna llena

Y ellas, en torno al altar

en pie quedaron

y a mis compañeras, hermosos cantos

cantaré yo ahora

para alegrarlas.

 

Las pléyades ya se esconden,

la luna también

y media la noche

las horas pasan y voy

a acostarme sola.

                    Safo de Lesbos

Sus versos

Su poesía está vinculada a la feminidad, al romanticismo, a la homosexualidad, por eso fue silenciada durante los largos siglos del oscurantismo. Se caracteriza por la perfección, por ser intimista y sentimental, en clara oposición a la poesía épica masculina. Los versos de Safo rescatan el amor y a pesar del tiempo transcurrido nos hechizan con su gran sensualidad.

Su obra se engloba dentro de la poesía lirica o Mélica, de naturaleza oral; son poemas cantados al son de la lira, donde el mito es el elemento base de la composición. Escribe en dialecto eolio con el que crea un clima de erotismo desbordante. Introduce nuevas imágenes como alusiones a la noche, a la luna, a las estrellas… Safo junto a su compatriota Alceo son considerados los poetas más sobresalientes de la poesía lirica griega arcaica.

Refleja una sensibilidad y una delicadeza absolutamente femenina, donde todo aquello vinculado a lo varonil queda desterrado. La fuerza, la rudeza, el violento rencor de los celos, todas las actitudes vinculadas al hombre, no tienen cabida en sus versos. Se conserva solo una mínima parte de toda su producción, pero la poesía de Safo es tan importante que incluso da nombre a un tipo de estrofa y verso: la estrofa sáfica y el verso sáfico.

Así pues, Safo modificó el verso eolio y fue precursora de lo que hoy se conoce como estrofa sáfica que se compone de cuatro versos: tres endecasílabos sáficos y un pentasílabo adonio. Según el DRAE, el verso sáfico es: «en la poesía griega y latina, verso compuesto de once sílabas distribuidas en cinco pies».

Las canciones de boda para el banquete (gamelios), para acompañar a los novios a su nueva casa (himeneos) y para despedirlos con una serenata ante su recámara (epitalamios) eran una especie de liturgia nupcial; una tradición que Safo y Alceo convirtieron en creación personal, por gusto, por amistad o por encargo… tal vez el origen de la poesía amorosa (la poesía del tú y del yo) está en dicha liturgia nupcial, de la cual se desprende el poema lírico.

Su producción estaba compilada en la biblioteca de Alejandría en nueve libros, que eran copiados, traducidos y usados para la enseñanza, hasta que el papa Gregorio VII en 1073 ordenó quemar todos los manuscritos por considerarlos inmorales. Efectivamente, con el auge del cristianismo muchos de los poemas de Safo se perdieron, se quemaron o se prohibieron.

Pese a ese silencio impuesto, Safo pervivió y algunos autores posteriores como Petrarca, Byron o Leopardi se encargaron de que su figura no cayera en el olvido. No es casual tampoco que Catulo eligiera Lesbia como nombre para su amada, en alusión a la isla de Lesbos.

Contextualizando a Safo

Apenas se conocen datos sobre su vida, todo lo que se sabe de ella no son más que suposiciones extraídas de sus versos, pero la importancia de su obra fue tal que se incluyó en la lista de los nueve poetas líricos, es decir, aquellos considerados canon. Autores dignos de estudio, cuya obra debía ser imitada, Platón llegó a catalogarla como la décima musa. Sigue leyendo

Antígona

 

Estilo: Teatro (Tragedia)

Autor: Sófocles (S.V AC)

Traducción: Luis Gil

Editorial: Penguin Clásic

 

 

 … Sin llantos, sin amigos, sin casar. En mi desdicha me llevan por el camino ya dispuesto. Ya ni me es licito mirar ese rostro sagrado del Sol. Y mi muerte que no produce lágrimas, ninguno de mis seres queridos lamenta… (Canto de Antígona)

Personajes:                                                                                                   

Antígona: (Protagonista) Hermana de Eteocles y Polinices. Hija de Edipo y Yocasta.

Ismena: Hermana de Antígona.

Creonte: Rey de Tebas y tio de Antígona e Ismena.

Eurídice: Esposa de Creonte.

Hemón: Novio de Antígona.

Tiresias: Adivino ciego.

Coro de ancianos de Tebas: Es el elemento más relevante de la tragedia.

 Análisis: Que Sófocles en el siglo V antes de Cristo eligiera a una débil joven para desafiar las ordenes de un rey, sobre el que además recaía la patria potestad de Antígona, podría resultar en principio poco creíble. Pero su talento innovador no dudó en presentar un nuevo modelo de heroísmo, donde el concepto del deber y moralidad, unida a la conciencia de que la costumbre de enterrar a los muertos tiene fuerza de ley, hacen que hasta una “frágil mujer” tenga la valentía suficiente para arriesgar su vida en defensa de una norma del derecho divino y humano que es la de recibir sepultura.

La obra presenta diferentes conflictos: El que sufre Antígona por ser mujer (conflicto entre hombres y mujeres). Se atreve a enfrentarse sola al poder despótico del estado representado por el rey (entre un individuo y una sociedad), protagonizando el primer acto de desobediencia civil. El que se produce por sus creencias religiosas y el concepto de la piedad cumpliendo con los ritos funerarios (entre vivos y muertos). Todos estos conflictos están contenidos en la tragedia de Sófocles, con un argumento principal: el enfrentamiento de una joven inocente, representada por Antígona con el tirano represor, representado por Creonte, en una confrontación dialéctica entre contrarios.

La conciencia ética de Antígona se rebela contra la conciencia política expresada en la ley de Creonte. Decide que lo ético (el deber de sepultar) se transforme en real (realiza el entierro, asumiendo sus consecuencias) “Sabía que tenía que morir, ¿Cómo no?, aunque tú no lo hubieses pregonado. Y si muero antes de tiempo, eso creo yo que gano; pues quien viva, como yo, en medio de tantas desgracias, ¿Cómo no lleva ganancia en la muerte?

El escritor Thomas de Quincey (Mánchester, 1785 – Edimburgo, 1859)  loa su valentía con estas palabras:  “Santa gentil, hija de Dios antes de que Dios fuera conocido, flor del paraíso después de haberse cerrado el paraíso… señora idólatra y sin embargo cristiana que animada por el espíritu del martirio te diriges sola por el camino lóbrego que lleva a tumba huyendo de toda esperanza terrenal para que la eterna desesperación no caiga sobre la tumba de tu hermano”.

Efectivamente es “santamente criminal” según sus propias palabras…. porque  ella “no ha nacido para compartir el odio sino el amor”.  Su figura y su discurso recuerda al Cristo de los evangelios, que después de predicar el amor es abandonado por todos y debe enfrentar solo su martirio. Como Cristo su lucha la eleva a la categoría de heroína de lo universal.

Antígona, nos recuerda que ni la conveniencia política, ni el control policial logran sobreponerse a la costumbre, a la religión y al deber familiar de enterrar a sus muertos. Una gran parte de los ciudadanos apoya su firmeza, exigiendo modificar la decisión política de dejar un cadáver insepulto.

Creonte se muestra incapacitado para comprender los derechos inherentes a la naturaleza humana: El de Polinices a ser enterrado  y el de Antígona y Hermón al amor. Sófocles  lo presenta como un hombre que embriagado de poder no se da cuenta de las consecuencias de sus imposiciones ni del alcance de sus hechos. Con ejemplar crueldad se asegura la obediencia de sus súbditos. Aspira así a revestirse de una autoridad que en realidad no tiene. De ahí surgen el cumulo de despropósitos descritos por Sófocles que hacen de él lo que nunca hubiera querido ser: Un tirano y un blasfemo.

La terquedad de Creonte  provoca la venganza de los dioses y una nueva tragedia familiar de la que él es único responsable, pese al deseo de reparar la falta y atajar en la medida de lo posible las consecuencias. Su remordimiento ante los hechos consumados es una especie de redención moral por medio del dolor, y le confiere una cierta grandeza trágica.

Como atenuante de Creonte sólo puede decirse que se ve confrontado a la misma disyuntiva que Antígona, pero en sentido inverso, pues mientras ella prefiere cumplir con los deberes familiares antes que con los del Estado, Creonte prefiere cumplir con los del Estado antes que con los familiares (no puede violar la ley política que acaba de dictar por ser válida para todos, aunque se oponga a la ley familiar). En definitiva, Antígona defiende las razones de sangre, contra las razones de Estado que esgrime Creonte. Argumento que también desarrolla nuestro  profesor Raül Garrigasait  (Ub Facultad de Filología y Comunicación) en su conferencia en el Ateneo de Barcelona:

Entre ambos polos, Ismene, hermana de Antígona, desempeña cierto papel en la primera parte del texto dramático: le corresponde asumir el rostro más humano y asequible de una obra teatral marcada por la radicalidad. Ismene encarna la duda y el temor lógico, es una figura que está de parte de Antígona, pero se siente incapaz de seguirlaa en un acto de heroísmo que la protagonista tiene que realizar a solas.

El núcleo de la obra es el interrogatorio que sufre Antígona por parte de Creonte, después de haber enterrado a Polinices y haber sido detenida desarrollando el primer drama judicial moderno: la acusada que ejerce el derecho de réplica para enfrentarse a su juez, asumiendo su acto y considerando la inocencia de su decisión. La conclusión del juicio, la condena por parte de Creonte, convierte a la protagonista en una mártir por sus ideas contrarias a una ley injusta.

 

El drama aumenta de intensidad cuando intervienen distintas personas en favor de la heroína:

Tiresias, El adivino ciego Tiresias (alter ego de Sófocles) que siempre ha aconsejado con fidelidad al rey, interviene hablando con claridad y exponiendo su discurso con convicción. Elabora oraciones bien cohesionadas (las causales y consecutivas son las más comunes); son la manifestación de un pensamiento lógico para señalar a Creonte que los cuervos y los perros arrancan trozos del cadáver de Polinices y los dejan en los altares y los hogares, prueba de que los dioses muestran señales de cólera. Acusa a Creonte de imprudente y vaticina que alguien de su sangre  pagará sus errores con su muerte.

Hemón, hijo de Creonte y prometido de Antígona se ve perjudicado por la decisión de su padre, ya que Antígona es su prometida. Señala a su padre que el pueblo tebano no cree que Antígona merezca la condena a muerte y pide que la perdone.

Es de destacar que si la unión de estos dos últimos se consuma como desean, los herederos del rey y los de Edipo llegarían, unidos por la sangre, al trono de Tebas, resolviendo el conflicto político de los dos linajes que, por reclamar el trono de Tebas, acaban de enfrentarse en una guerra civil que al mismo tiempo es guerra de hermanos.

El coro: El coro cumple una función fundamental en la tragedia comentando los percances de los protagonistas y afianzando las ideas centrales de las obras. Es el elemento más relevante de la tragedia. La tragedia se constituye sobre la dualidad coro personaje. Está dirigido por un corifeo que habla en nombre del coro cuando recita, en determinados momentos el coro ejecuta danzas con música. El coro permanece de forma semicircular entre la orquesta y su función es lírica.

Los actores y el coro eran siempre varones, debían de ser ciudadanos atenienses. El coro que a lo largo de la obra tiene una actitud conciliadora entre Antígona y Creonte, al final de la obra condena sin miedo al tirano. Una una vez consumada la tragedia los derechos divinos y los humanos representados por la costumbre de enterrar con dignidad a los muertos quedan de nuevo restablecidos.

La habilidad literaria de Sófocles se manifiesta en el empleo de recursos retóricos que saltan a la vista:

Sigue leyendo

25N: El silencio Cómplice

Uno de los grandes logros de las leyes contra la violencia de género, ha sido sacar a la luz la violencia oculta, de la que siempre se culpabiliza a la mujer imputándole la responsabilidad de la actuación violenta del hombre. Atenuando de esta forma la conducta de abusadores, violadores, y asesinos.

Denunciar un delito que atenta contra la integridad física y psicológica de una mujer es un deber ciudadano. No podemos mirar hacia otro lado cuando lo que está en juego es la vida de las mujeres. No caben posturas «cómplices» con el maltratador, no podemos perpetuar con nuestro silencio un sistema que no reconoce esta violencia como un delito.

Debemos ser conscientes de que la violencia machista es un delito perseguible de oficio y que los mecanismos que la actual Ley ampara tienen que ser desarrollados y puestos a funcionar en su totalidad para prevenir cualquier situación de malos tratos hacia las mujeres. El Supremo recuerda “la soledad” de muchas víctimas de violencia de género. “Y lo están ante su agresor, por descontado, pero lo más grave es la soledad en la que se encuentran ante su propio entorno y el entorno del agresor, ya que ello es lo que provoca y coadyuva al silencio de las víctimas ante el maltrato”.

Tres de cada cuatro víctimas de violencia machista no denuncian. Los magistrados señalan que la falta de denuncia de hechos previos no puede poner en duda la credibilidad de la mujer. El Tribunal Supremo advierte sobre el daño que causa en la víctima de violencia machista “el silencio cómplice” de su entorno y el “acoso cómplice” de la familia del agresor. Alerta de que “el sentimiento de temor de la víctima ante lo que pueda ocurrir”, junto a la falta de ayuda de su entorno, es lo que provoca a menudo el rechazo a denunciar.

Cosas de la Edad

¡Somos física y química!
bueno, en realidad,
a partir de los cincuenta
más química que física.

¡Ya sabéis de que hablo!
La viagra milagrosa,
los lubricantes mágicos,
a veces algo de porno.

Dosis químicas del placer,
para mantener vivo
a cualquier precio,
el fuego del deseo.

Cuando los elixires de botica,
no logren engañar a los años,
y os avergüence desnudaros
frente a una mujer joven.

Recordar ¡Son cosas de la edad!
Compartid achaques, manías,
arrugas, flacidez, kilos demás.
Ser audaces en la cama,

                                                                    Tened siempre a mano cualquier excusa.

Mª Jesús Mandianes