Antígona

 

Estilo: Teatro (Tragedia)

Autor: Sófocles (S.V AC)

Traducción: Luis Gil

Editorial: Penguin Clásic

 

 

 … Sin llantos, sin amigos, sin casar. En mi desdicha me llevan por el camino ya dispuesto. Ya ni me es licito mirar ese rostro sagrado del Sol. Y mi muerte que no produce lágrimas, ninguno de mis seres queridos lamenta… (Canto de Antígona)

Personajes:                                                                                                   

Antígona: (Protagonista) Hermana de Eteocles y Polinices. Hija de Edipo y Yocasta.

Ismena: Hermana de Antígona.

Creonte: Rey de Tebas y tio de Antígona e Ismena.

Eurídice: Esposa de Creonte.

Hemón: Novio de Antígona.

Tiresias: Adivino ciego.

Coro de ancianos de Tebas: Es el elemento más relevante de la tragedia.

 Análisis: Que Sófocles en el siglo V antes de Cristo eligiera a una débil joven para desafiar las ordenes de un rey, sobre el que además recaía la patria potestad de Antígona, podría resultar en principio poco creíble. Pero su talento innovador no dudó en presentar un nuevo modelo de heroísmo, donde el concepto del deber y moralidad, unida a la conciencia de que la costumbre de enterrar a los muertos tiene fuerza de ley, hacen que hasta una “frágil mujer” tenga la valentía suficiente para arriesgar su vida en defensa de una norma del derecho divino y humano que es la de recibir sepultura.

La obra presenta diferentes conflictos: El que sufre Antígona por ser mujer (conflicto entre hombres y mujeres). Se atreve a enfrentarse sola al poder despótico del estado representado por el rey (entre un individuo y una sociedad), protagonizando el primer acto de desobediencia civil. El que se produce por sus creencias religiosas y el concepto de la piedad cumpliendo con los ritos funerarios (entre vivos y muertos). Todos estos conflictos están contenidos en la tragedia de Sófocles, con un argumento principal: el enfrentamiento de una joven inocente, representada por Antígona con el tirano represor, representado por Creonte, en una confrontación dialéctica entre contrarios.

La conciencia ética de Antígona se rebela contra la conciencia política expresada en la ley de Creonte. Decide que lo ético (el deber de sepultar) se transforme en real (realiza el entierro, asumiendo sus consecuencias) “Sabía que tenía que morir, ¿Cómo no?, aunque tú no lo hubieses pregonado. Y si muero antes de tiempo, eso creo yo que gano; pues quien viva, como yo, en medio de tantas desgracias, ¿Cómo no lleva ganancia en la muerte?

El escritor Thomas de Quincey (Mánchester, 1785 – Edimburgo, 1859)  loa su valentía con estas palabras:  “Santa gentil, hija de Dios antes de que Dios fuera conocido, flor del paraíso después de haberse cerrado el paraíso… señora idólatra y sin embargo cristiana que animada por el espíritu del martirio te diriges sola por el camino lóbrego que lleva a tumba huyendo de toda esperanza terrenal para que la eterna desesperación no caiga sobre la tumba de tu hermano”.

Efectivamente es “santamente criminal” según sus propias palabras…. porque  ella “no ha nacido para compartir el odio sino el amor”.  Su figura y su discurso recuerda al Cristo de los evangelios, que después de predicar el amor es abandonado por todos y debe enfrentar solo su martirio. Como Cristo su lucha la eleva a la categoría de heroína de lo universal.

Antígona, nos recuerda que ni la conveniencia política, ni el control policial logran sobreponerse a la costumbre, a la religión y al deber familiar de enterrar a sus muertos. Una gran parte de los ciudadanos apoya su firmeza, exigiendo modificar la decisión política de dejar un cadáver insepulto.

Creonte se muestra incapacitado para comprender los derechos inherentes a la naturaleza humana: El de Polinices a ser enterrado  y el de Antígona y Hermón al amor. Sófocles  lo presenta como un hombre que embriagado de poder no se da cuenta de las consecuencias de sus imposiciones ni del alcance de sus hechos. Con ejemplar crueldad se asegura la obediencia de sus súbditos. Aspira así a revestirse de una autoridad que en realidad no tiene. De ahí surgen el cumulo de despropósitos descritos por Sófocles que hacen de él lo que nunca hubiera querido ser: Un tirano y un blasfemo.

La terquedad de Creonte  provoca la venganza de los dioses y una nueva tragedia familiar de la que él es único responsable, pese al deseo de reparar la falta y atajar en la medida de lo posible las consecuencias. Su remordimiento ante los hechos consumados es una especie de redención moral por medio del dolor, y le confiere una cierta grandeza trágica.

Como atenuante de Creonte sólo puede decirse que se ve confrontado a la misma disyuntiva que Antígona, pero en sentido inverso, pues mientras ella prefiere cumplir con los deberes familiares antes que con los del Estado, Creonte prefiere cumplir con los del Estado antes que con los familiares (no puede violar la ley política que acaba de dictar por ser válida para todos, aunque se oponga a la ley familiar). En definitiva, Antígona defiende las razones de sangre, contra las razones de Estado que esgrime Creonte. Argumento que también desarrolla nuestro  profesor Raül Garrigasait  (Ub Facultad de Filología y Comunicación) en su conferencia en el Ateneo de Barcelona:

Entre ambos polos, Ismene, hermana de Antígona, desempeña cierto papel en la primera parte del texto dramático: le corresponde asumir el rostro más humano y asequible de una obra teatral marcada por la radicalidad. Ismene encarna la duda y el temor lógico, es una figura que está de parte de Antígona, pero se siente incapaz de seguirlaa en un acto de heroísmo que la protagonista tiene que realizar a solas.

El núcleo de la obra es el interrogatorio que sufre Antígona por parte de Creonte, después de haber enterrado a Polinices y haber sido detenida desarrollando el primer drama judicial moderno: la acusada que ejerce el derecho de réplica para enfrentarse a su juez, asumiendo su acto y considerando la inocencia de su decisión. La conclusión del juicio, la condena por parte de Creonte, convierte a la protagonista en una mártir por sus ideas contrarias a una ley injusta.

 

El drama aumenta de intensidad cuando intervienen distintas personas en favor de la heroína:

Tiresias, El adivino ciego Tiresias (alter ego de Sófocles) que siempre ha aconsejado con fidelidad al rey, interviene hablando con claridad y exponiendo su discurso con convicción. Elabora oraciones bien cohesionadas (las causales y consecutivas son las más comunes); son la manifestación de un pensamiento lógico para señalar a Creonte que los cuervos y los perros arrancan trozos del cadáver de Polinices y los dejan en los altares y los hogares, prueba de que los dioses muestran señales de cólera. Acusa a Creonte de imprudente y vaticina que alguien de su sangre  pagará sus errores con su muerte.

Hemón, hijo de Creonte y prometido de Antígona se ve perjudicado por la decisión de su padre, ya que Antígona es su prometida. Señala a su padre que el pueblo tebano no cree que Antígona merezca la condena a muerte y pide que la perdone.

Es de destacar que si la unión de estos dos últimos se consuma como desean, los herederos del rey y los de Edipo llegarían, unidos por la sangre, al trono de Tebas, resolviendo el conflicto político de los dos linajes que, por reclamar el trono de Tebas, acaban de enfrentarse en una guerra civil que al mismo tiempo es guerra de hermanos.

El coro: El coro cumple una función fundamental en la tragedia comentando los percances de los protagonistas y afianzando las ideas centrales de las obras. Es el elemento más relevante de la tragedia. La tragedia se constituye sobre la dualidad coro personaje. Está dirigido por un corifeo que habla en nombre del coro cuando recita, en determinados momentos el coro ejecuta danzas con música. El coro permanece de forma semicircular entre la orquesta y su función es lírica.

Los actores y el coro eran siempre varones, debían de ser ciudadanos atenienses. El coro que a lo largo de la obra tiene una actitud conciliadora entre Antígona y Creonte, al final de la obra condena sin miedo al tirano. Una una vez consumada la tragedia los derechos divinos y los humanos representados por la costumbre de enterrar con dignidad a los muertos quedan de nuevo restablecidos.

La habilidad literaria de Sófocles se manifiesta en el empleo de recursos retóricos que saltan a la vista:

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25N: El silencio Cómplice

Uno de los grandes logros de las leyes contra la violencia de género, ha sido sacar a la luz la violencia oculta, de la que siempre se culpabiliza a la mujer imputándole la responsabilidad de la actuación violenta del hombre. Atenuando de esta forma la conducta de abusadores, violadores, y asesinos.

Denunciar un delito que atenta contra la integridad física y psicológica de una mujer es un deber ciudadano. No podemos mirar hacia otro lado cuando lo que está en juego es la vida de las mujeres. No caben posturas «cómplices» con el maltratador, no podemos perpetuar con nuestro silencio un sistema que no reconoce esta violencia como un delito.

Debemos ser conscientes de que la violencia machista es un delito perseguible de oficio y que los mecanismos que la actual Ley ampara tienen que ser desarrollados y puestos a funcionar en su totalidad para prevenir cualquier situación de malos tratos hacia las mujeres. El Supremo recuerda “la soledad” de muchas víctimas de violencia de género. “Y lo están ante su agresor, por descontado, pero lo más grave es la soledad en la que se encuentran ante su propio entorno y el entorno del agresor, ya que ello es lo que provoca y coadyuva al silencio de las víctimas ante el maltrato”.

Tres de cada cuatro víctimas de violencia machista no denuncian. Los magistrados señalan que la falta de denuncia de hechos previos no puede poner en duda la credibilidad de la mujer. El Tribunal Supremo advierte sobre el daño que causa en la víctima de violencia machista “el silencio cómplice” de su entorno y el “acoso cómplice” de la familia del agresor. Alerta de que “el sentimiento de temor de la víctima ante lo que pueda ocurrir”, junto a la falta de ayuda de su entorno, es lo que provoca a menudo el rechazo a denunciar.

Cosas de la Edad

¡Somos física y química!
bueno, en realidad,
a partir de los cincuenta
más química que física.

¡Ya sabéis de que hablo!
La viagra milagrosa,
los lubricantes mágicos,
a veces algo de porno.

Dosis químicas del placer,
para mantener vivo
a cualquier precio,
el fuego del deseo.

Cuando los elixires de botica,
no logren engañar a los años,
y os avergüence desnudaros
frente a una mujer joven.

Recordar ¡Son cosas de la edad!
Compartid achaques, manías,
arrugas, flacidez, kilos demás.
Ser audaces en la cama,

                                                                    Tened siempre a mano cualquier excusa.

Mª Jesús Mandianes

SONETO LXXXV (Luis de Góngora)

Mientras por competir con tu cabello

oro bruñido al sol relumbra en vano,

mientras con menosprecio en medio el llano

mira tu blanca frente al lilio bello;

 

Mientras a cada labio, por cogello,

siguen más ojos que al clavel temprano,

y mientras triunfa con desdén lozano

del luciente cristal tu gentil cuello,

 

Goza cuello, cabello, labio y frente,

antes que lo que fue en tu edad dorada

oro, lilio, clavel, cristal luciente,

 

No sólo en plata o vïola troncada

se vuelva, más tú y ello juntamente

en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

                                                                               Luis de Góngora

Hoy es el día señalado en el calendario para que nosotros, muertos vivientes desde que se declaró la pandemia, recordemos a los difuntos de los cementerios. Fieles a la tradición salimos de nuestros pequeños nichos, para ir a visitar a los parientes que reposan en nichos minúsculos diseñados para la eternidad.

Frente a una lápida de mármol mis ojos tropiezan con la ceniza, con la sombra, con la nada. Sobre una losa leo: “Carpe diem, quam minimim crédula postero” vive el momento no confíes en el futuro porque mañana puedes morir.

Si amigos, mañana podemos morir, lo repiten cada día, a todas horas, los noticiarios cantando el número de muertos y contagiados por el virus, como si fuera un adelanto de la lotería de Navidad. Lo vaticina el presidente del gobierno convertido en profeta de negros augurios: ¡!Se aproximan tiempos difíciles! …  Lo debemos creer a pie juntillas, y ser buenos, haciendo todo lo que nos manden, por que la última vez que hizo gala de sus artes adivinatorias se contabilizaron unas treinta mil defunciones.

¡Tempus fugit! yo siempre a contra corriente recuerdo al temido Góngora de mis tiempos de estudiante, y de pronto entiendo a la perfección aquellos versos que entonces me parecían tan farragosos. El autor nos exhorta a vivir con plenitud porque todos estamos destinados a envejecer, a morir, a ser solo recuerdo, a no ser nada.

Luis de Góngora describe en este soneto la belleza física de la joven mujer y la decrepitud que la aguarda con el paso del tiempo, dedicando las dos últimas estrofas a truncar la hermosura femenina de un modo violento, detallando los estragos de la edad… así que amigas antes de que sea demasiado tarde y acabe con nosotras el  virus, el confinamiento o la vejez: Collige, virgo, rosas.

Mª Jesús Mandianes

Plano Inclinado (Flujo de Conciencia)

Mª Jesús Mandianes (verano 2020)

Camino despacio hacia el paseo de las acacias, disfrutando de esa hora de la tarde en que el crepúsculo desdibuja la vida, transformándola en una ilusión anaranjada y gris. Escucho como la lluvia repiquetea suave sobre el paraguas, sobre las hojas de las mimosas, tan frondosas en pleno otoño. Me detengo un segundo para disfrutar del placer de aspirar el olor a tierra mojada.

De pronto pienso que en este instante no me importaría deslizarme hacia el plano inclinado de la rambla y desaparecer serenamente como una sombra que se desvanece. La voz del agua, cayendo en cascada a través de las arcadas del parque, me devuelve a la realidad. En un acto de contrición me corrijo, amo demasiado la vida.

Supongo que por asociación de ideas recuerdo el relato que acabo de leer, “La vida nueva”. Visualizo a la protagonista, sin nombre, deslizándose por esa misma pendiente, buscando el efecto distorsionador del espacio-tiempo, en un intento de recuperar ese instante del pasado perfecto.

Como en una película de cine mudo la veo persiguiendo un espejismo por las calles de Madrid. Me gustaría ser una de las figurantes para detener su marcha, rescatarla de su “laguna de la memoria” y devolverla a tierra firme. Pero una jovencita impertinente se me adelanta… es una señora mayor que se ha desorientado.

¡Que crueldad! De pronto llegas a los sesenta y para el mundo solo eres una señora mayor que de vez en cuando pierde el sentido de la realidad. Peor aún, el argumento perfecto de cualquier guionista de medio pelo, que no duda en convertirnos en las protagonistas de su telenovela… Somos tan vulnerables,  tan fáciles de manipular… una frase hecha acompañada de una sonrisa, et nous sommes tombeés amoureuses… 

Recupero el hilo de mi monologo y pienso en Virginia Woolf, tal vez sufrió la misma alucinación óptica cuando bajó hasta el rio buscando ese instante perfecto que la liberara de la enfermedad. Quién sabe si Laura Brown (Las Horas) enfrentada al dilema del “deber ser una buena ama de casa” y el “querer ser un ser humano con inquietudes” encontró ese momento ideal para escapar de la rutina, como una silueta que desaparece a través de un plano inclinado.

 … Creo que conozco al hombre que viene de frente ¡Luís! Demasiado tarde para cambiar de dirección, para hacer que no le veo ¿Qué le digo?… Buenas noches Luís.

 ¿Me ha respondido? Creo que no. Tal vez ni me ha visto. Presiento tras de mí su imagen de hombre solo tratando de subir hacia el vértice más alto de la rampa, intentando recobrar la imagen de su querida Elisa.

Soy una cobarde, desde el primer momento debería de haberle dado el pésame y ofrecido mi ayuda. Pero me siento incapaz, los veo juntos, a ella tan guapa, a él tan enamorado. Que le puedo decir … Bien venido al mundo de los impares.

Las siete menos cuarto, tengo que acelerar el paso si quiero invitar a Margarita a un café antes de que empiece la tertulia. Todavía la estoy viendo en su minuto de gloria, contándome con la mirada desafiante que había vencido el cáncer de riñón. Jamás la vi derrumbarse, ni llorar, nunca se quejó. Decidida a no dejarse vencer, trepó sin desfallecer por la arista más dura del desnivel.

Ahora solo piensa en recuperar el peso que la cortisona ha multiplicado varias veces, para volver a entrar en su ropa. Casi la puedo escuchar diciendo “Este verano volveré a ponerme mis pantalones blancos ceñidos, y los vestidos de colores. Me compraré un bañador bonito que me tape la cicatriz, y volveremos a vernos en la piscina”

 Si llego a tiempo nos sentaremos frente a frente en una de las mesitas del bar que está al lado de la biblioteca y entre dos cafés hablaremos de trivialidades hasta que comience la tertulia. Evitaremos cualquier referencia a la enfermedad, conversaremos sobre el libro y su autor, que explicará los pormenores de la obra.

Cada vez más persuadida de que me estoy convirtiendo en una nueva “Señora Dalloway”, gastando mi tiempo en hacer felices a los demás, recuerdo que a la vuelta tengo que comprar el pan. Tal vez después de cenar leeré un rato, después de lavar los cacharros escribiré un párrafo más y antes de planchar la ropa que nos pondremos mañana, pueda dedicarme a reflexionar sobre “la razón poética y el auténtico significado de la metáfora” como imagen que adquiere el valor que cada cual quiera darle.

Mª Jesús Mandianes

Flujo de conciencia:

En la literatura, el flujo de conciencia es un método de narración que describe los acontecimientos en la corriente de pensamientos en las mentes de los personajes. Su objetivo es evocar el flujo ininterrumpido de pensamientos que atraviesan el alma del personaje a medida que surgen, sin explicar el encadenamiento lógico, reproduciéndolos tal como llegan a la mente.

Persépolis

Autora: Marjane Satrapi

Estilo: Novela Gráfica

Traducción: Carlos Mayor

Idioma original: Francés

Editorial: Reservoir Books

 

El régimen integrista islámico entendía que una mujer que sale de su casa preguntándose si lleva el velo bien puesto, si se le nota el maquillaje, o si le van a pegar latigazos por conducta “inmoral” no tiene tiempo de pensar en la libertad de pensamiento, en la libertad de expresión, o si la vida en esas condiciones es soportable… ¡Lógico! Cuando se tiene miedo se pierde la capacidad de análisis y de reflexión. El temor nos paraliza. De hecho el miedo es el motor de la represión de todas las dictaduras.

Analisis: Tengo que decir que me ha parecido un gran trabajo, recomendado para todos los públicos, en especial  a los que no les gustan los cómics. Persépolis es un relato autobiográfico en forma de novela gráfica donde Marjane cuenta y dibuja en primera persona la revolución islámica iraní (1979) vista desde una óptica infantil que con el tiempo evoluciona hacia la perspectiva de una mujer adulta (1993). Siempre utiliza el blanco y el negro para dejar constancia clara del ambiente represor que se respiraba en ese Irán donde las mujeres eran privadas de todos los derechos fundamentales, tanto en el ámbito político como en el social.

Las viñetas son de una simplicidad e ingenuidad casi naif, pero no por eso pierden el carácter de crítica y denuncia del régimen de los ayatolás apoyado en los guardianes de la revolución. Algunas de las ilustraciones aparecen salpicadas con una buena dosis de ironía y de burla abierta hacia los ultra defensores de la moralidad, que por cierto, aparecen en todas las culturas. Gráficamente hay múltiples detalles que manifiestan la tradición de ilustraciones persas (pequeños dibujos a modo de mosaico, figuras estilizadas…)

La autora se expresa a través del dibujo porque es un lenguaje internacional que no necesita traducción. Quien no entiende la expresión de perplejidad de una niña a la que de pronto le obligan a ponerse velo, o las lágrimas cayendo sobre las mejillas de los que ven a los suyos injustamente torturados, encarcelados o ejecutados por sus ideas políticas. Quien no entiende la expresión de terror de una muchacha a la que detienen por ir “pintada como una puta” o por darle un beso a su novio en la calle.

Es un trabajo lleno de matices que se revela como un fresco de la historia más reciente de Irán, explicado a partir de sus vivencias personales. Satrapi denuncia la intolerancia y la represión que supuso el integrismo que acabó con la vida de miles de personas que también habían luchado para derrocar la tiranía del Sha. (Enrique Martínez-Salanova)

Conclusión personal:

Es una obra de múltiples facetas, que no solo reflejan las circunstancias históricas de Irán durante el siglo XX. Hace hincapié en el retroceso brutal que supuso para los derechos de las mujeres las absurdas imposiciones islamistas.

Muestra el fácil adoctrinamiento de los más pobres y menos formados, transformados en fanáticos al servicio del régimen, están dispuestos a que sus hijos se conviertan en mártires, y ellos mismos en espías de los propios vecinos.

Resalta los prejuicios raciales que se esconden tras las mascaras más progresistas, marginando a Marjane y haciéndola sospechosa de radicalización (todos los árabes son terroristas) en la “social demócrata” Europea. Mientras que en su país la culpan de traicionar las costumbres y moralidad iraní, la consideran una representante de la decadencia y corrupción occidental.

Desarrolla la conducta social de una adolescente llena de inseguridades que se traiciona así misma para ser aceptada. Como pasa siempre en estos casos, su necesidad de afecto sentimental la lleva a ser manipulada por un “espabilado” que la utiliza en beneficio propio, conduciéndola a una grave depresión nerviosa.

Analiza de manera muy inteligente los intereses ocultos que se esconden detrás de todas las guerras, y como no, la que enfrentó durante años a Irán e Irak, que tenía el petróleo y los oscuros intereses de las potencias occidentales como telón de fondo. Para terminar deja entrever la tremenda hipocresía de las delegaciones de Paz Europeas que por detrás se lucraban vendiendo armas a los dos países.

La película Persépolis muestra como el cine de animación puede ser profundamente didáctico dando una lección de historia a través de dibujos muy simples pero que narran con una claridad meridiana los cambios que una cultura milenaria como la iraní sufre en poco tiempo, y que supusieron un retroceso de siglos en el ámbito social y político de las mujeres.

El tema central de la película es la revolución islámica y sus consecuencias. Es de carácter autobiográfico y empieza con la caída del régimen del Sha para seguir desarrollando las dificultades que suponía vivir en un estado teocrático y las estrategias que desarrollaban los “traidores al régimen” para saltarse las exigencias de los guardianes de la moral integrista, que les impedían tener una vida normal.

  • Ficha técnica:
  • Dirección: Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud.                   
  • Guión: M. Satrapi, V. Paronnaud
  • Producción: Robert y Rigault
  • Música: Olivier Bernet

Premios

  • 2007: Nominada al Oscar: Mejor largometraje de animación
  • 2007: Nominada al Globo de Oro: Mejor película de habla no inglesa
  • 2007: Festival de Cannes: Premio especial del jurado. 2 nominaciones
  • 2007: Premios Cesar: Mejor debut, guión adaptado. 6 nominaciones
  • 2007: National Board of Review: Premio a la libertad de expresión
  • 2007: Círculo de críticos de Nueva York: Mejor película animada

Resumen: Persépolis es un volumen divido en cuatro tomos a los que yo daría el nombre del título con el que inicia el primer capítulo de cada uno de dichos tomos:

El velo: Marji, hija única de progresistas laicos de clase alta, a la que sus padres educan al estilo occidental en la última década de la dinastía Pahlavi. Es una niña de 10 años, cuando en 1979 es derrocado el Sha tras 50 años de reinado, y se instaura la autoritaria República Islámica. Una niña que recibía una educación laica, que compartía todas sus actividades escolares y extra escolares con sus compañeros, de los que de pronto la separan. Junto al resto de sus compañeras se ven obligadas a ponerse velo y a recordar varias veces al día a los mártires dándose golpes de pecho. Sigue leyendo

Moscú

Mª Jesús Mandianes (Rusia, 2019)

No hay geranios en los balcones,
solo granito, acero, cristal.
El cauce oscuro del Moscova,
intoxicado de fiebre consumista,
atraviesa en silencio la Ciudad.

Pero yo no he venido a escuchar
su latido de polvo y trabajo,
ni el crujir de los dientes apretados,
mascando la hiel de una traición,
envuelta de rojo y olvido.

De pie ante las torres del Kremlin
sigo las huellas de su historia,
torbellino de muerte surcando los siglos,
desde las pupilas de hielo de los Zares,
al puño de hierro de Stalin.

Me conmueve su cielo esculpido,
fantasía de cúpulas irisadas,
tulipanes entre nubes de escarcha,
realismo mágico encubriendo
los templos de los mercaderes.

Y al caer la tarde en el malecón,
busco bajo sus farolas dormidas
las sombras de Marina y Anna,
sus poemas de hambre y represión,
cuando soñar estaba prohibido.

                                                     Mª Jesús Mandianes

Mª Jesús Mandianes (Moscú 2019)

 A uno de agosto nuestras vacaciones siguen siendo una película de suspense que podría titularse “sin destino conocido”. Sometidos a la tiranía del virus y a la pésima gestión de nuestros gobernantes, esperamos una distracción de sus “burrocratas” seseras para escaparnos de madrugada no importa a donde. El caso es huir a cualquier rincón donde desconectar de las estadísticas que cuentan cada día el número de contagiados, el porcentaje de cancelaciones hoteleras, y lo que es peor de las cifras disparadas del paro.

Somos víctimas de un “estado de alarma emocional” que nos hace idealizar esas vacaciones de hace un año, tan bien organizadas, en complicidad perfecta con un grupo de desconocidos dispuestos a convertirse en amigos para siempre, repartiendo generosamente besos y abrazos. Dejándonos seducir por el encanto de lo nuevo, por la sorpresa al descubrir costumbres diferentes, por la emoción de recorrer calles llenas de historia…  Hoy a uno de agosto solo queremos salir del encierro como los gatos enjaulados que se esfuman a ciegas cuando abren los barrotes de su celda.