Mi poética

Mª Jesús Mandianes

Y entonces conocí a Chantal

Mi cabeza era un laberinto de ideas desordenadas, de emociones desbordadas a las que a veces le faltaban palabras para expresarse, otras se acumulaban entre la garganta y la mente para acabar naufragando en una libreta de poemas truncados.

Entonces, casi por casualidad, descubrí a Chantal Meillard, fue para mí como una revelación, la leí como si fuera un conjuro capaz de exorcizar el dolor y la muerte. “Escribir” era un grito de rebeldía frente al sufrimiento, para no llorar tan adentro, tan a escondidas y lo hice mío. Fue la pauta que me enseñó a dar forma poética a las reflexiones intimas que nacen de mi experiencia vital.

Después, conocí Wisława Szymborska, sus versos fueron una lección de pedagogía donde aprendí la pequeñez del ser humano frente al prodigio de la naturaleza. La sencillez de la palabra es la marca que define sus poemas; su manera de sublimar lo cotidiano para transformarlo en excepcional es el camino a seguir para esta pobre aprendiz de poeta.

Francisca Aguirre me enseñó a leer mi cuerpo, a quitarle hierro a esa tragedia del ser humano que es la vejez. A través de la ironía desarrolla un dialogo con cada uno de los órganos que componen ese armazón que, a pesar de los cuidados, acaba desmoronándose con el paso de los años. Toda una lección de humildad que acabo asumiendo hasta burlarme de los síntomas que muestran mi fragilidad, por primera vez me atrevo a mostrarlos en forma de un poema.

Aprender a escribir poesia es un proceso lento: desnudar el alma, pulir mi estilo, podar sin pena lo que sobra, desmochar los poemas de adjetivos, preposiciones y conjunciones, que crecen como las malas hierbas, impidiendo que aflore la idea principal. Soy una nueva Orlando que está aprendiendo a reducir sus poemas hasta que un día logre transformarlos en “idea” en estado puro.

                                                                                                 Mª Jesús Mandianes

Presentación Geografías íntimas: Sara, Teresa, M ª Jesús, Hector, Lois, Magui.

25 N: contra la represión de las mujeres iraníes

Los que se consideran dueños de la verdad absoluta empiezan descalificando, menospreciando e insultando a las mujeres que no siguen sus normas en la forma de vestir y acaban asesinándolas por no llevar hiyak cubriendo algo “tan provocativo” como el cabello femenino.

Señores casposos, intransigentes e hipócritas: la primera lección del feminismo es el respeto absoluto a los/las semejantes de cualquier edad, sexo y condición; lo que implica que las críticas a algo tan aleatorio como el aspecto físico y la manera de vestir son una agresión psicológica a la dignidad del otro/otra, que puede ser considerada delito.

La muerte de Mahsa Amini, arrestada por la “policía de la moral” y asesinada por no llevar el pelo cubierto con el hiyab, ha provocado la explosión de la rebeldía contenida de las mujeres iraníes, que ven como día a día se recortan sus derechos:

Para casarse, trabajar, viajar, abrir una cuenta bancaria o heredar están sometidas a leyes anacrónicas y dependen de la voluntad del jefe de familia. Para divorciarse una mujer deberá fundamentar su decisión ante el juez y esperar su autorización. Los hijos le serán confiados hasta los dos años en el caso de un varón, hasta los siete en el de una niña.

La premio Nobel iraní Shrin Ebadi (abogada y jueza) lleva años denunciando que “el Gobierno iraní quiere restringir el acceso de las mujeres a la universidad para que dejen de ser activas en la sociedad y para que vuelvan al hogar”. La policía de la moralidad quiere reeducar a las mujeres para que regresen a sus casas y dediquen todos sus esfuerzos a procrear nuevas  generaciones de machistas, pero la jóvenes  madres saben que deben educar hijas e hijos en el  feminismo como una cuestión de supervivencia.

Bajo los lemas “Justicia, libertad y no al hiyab obligatorio” y “Mujeres, vida y libertad”, las mujeres salen cada día a la calle a manifestarse sin utilizar el velo. Han convertido a Mahsa Amini en un símbolo de la protesta, en su nombre se rebelan contra la progresiva discriminación de las mujeres, porque «Las leyes actuales en Irán, las leyes islámicas, no son más que una excusa para pisotear los derechos de la mujer»

Geografías íntimas

Mª Jesús Mandianes

Compartir esta experiencia con un grupo de «locos de la poesía» ha logrado que no me siente una marginal; que este proyecto se materialice en un poemario nos une en una amistad intima, diría que mística: la poesía nos convoca en torno al sagrado oficio de escribir, escuchar, leer y reflexionar.

Somos rastreadores de «momentos únicos», los atrapamos con la mirada para plasmarlos en palabras como imágenes. No sentimos «impresionistas» capaces de perpetuar en una página en blanco, la catástrofe que puso patas arriba una vida, una pasión prohibida, el instante perfecto en que en el cielo se dibujaba un crépusculo naranja y «yo» paseaba al lado de mi «compañero para toda la vida».

Este poemario es un sueño que se ha ido convirtiendo en realidad con la complicidad de un grupo de seres humanos animados por el mismo aliento creativo. Cuando los sueños se cumplen a una ya no le importa ser la oveja fantasiosa de una familia de fenicios a la que aceptan con aire resignado: ¿Qué le vamos hacer?hay cosas peores.

Año tras año al ajuste de cuentas familiar yo solo aporto un montón de versos y siempre recibo a cambio una pregunta reproche: «niña» ¿pero eso da dinero? No, no da dinero queridos, de hecho los poetas, en general, somos unos muertos de hambre, pero a pesar de todo voy a seguir escribiendo poemas de amor, sexo y muerte. Es mi acto de rebeldía, mi liberación personal, mi reto.

Mª Jesús Mandianes

Mª Jesús Mandianes

Poema fúnebre

Hans Baldung (La muerte y la doncella)

Regresabas cada noche

gélido, fúnebre,

oliendo a cementerio,

a tumba removida, ´

a podredumbre.

a

Te arrojabas sobre la cama

como un peso muerto,

me aferrabas con tus brazos,

sucios de moho y cieno,

tatuados de llagas como rubís.

a

Era de hielo tu mirada muerta,

iris cegados por la guadaña,

la boca sedienta de vida,

tus labios, astillas de vidrio,

cubriéndome de besos acerados.

a

Delirando en la oscuridad

arañaba las sombras,

golpeaba el aire,

rasgaba el silencio,

con cuchillas de gritos.

a

Sombra entre las sombras

me soñé Kali destructora,

devoradora de pesadillas,

mis pupilas verdes de muerte

acechaban en la madrugada.

a

Te arranqué los ojos,

comí tu corazón

arrojé los huesos

a las mazmorras del olvido,

nunca regresaste,

nunca me arrepentí.

Mª Jesús Mandianes

En la ópera «Macbeth» de Giuseppe Verdi, Lady Macbeth también tiene una escena de sonambulismo y su correspondiente aria de enajenación, que la llevará a la muerte (no puede soportar el sentimiento de culpa por incitar a su marido para que mate a Duncan). Maria Guleghina la interpreta en una producción de la Metropolitan Opera House de 2008.

La ley de la gravedad

El crepúsculo de los dioses (director Billy Wilder, protagonista  Gloria Swanson)

Con precisión de miniaturista

calcula la disposición

de la arruga mínima,

la leve flacidez del cuerpo,

para que los ojos se acostumbren

a ver la pequeña diferencia

que te aleja de la juventud.

a

Sin desmoronarte.

a

Con el rigor de las leyes físicas

reduce la velocidad de la caída,

demoliendo pausadamente

la esbeltez del cuerpo,

para que los ojos se acostumbren

a ver la pequeña diferencia,

que te acerca a la vejez.

a

Sin mirar atrás.

a

Con la tenacidad del condenado

suplicas el indulto,

solicitas la suspensión sine die

de la ley de la gravedad,

sabiendo que será denegada.

La caída será lenta, sin concesiones,

no habrá marcha atrás.

a

Sin claudicar.

a

Con la obstinación de una rebelde,

con la soberbia del ángel caído,

a pesar de las alas rotas.

Desafiante Norma Desmond,

eterna adolescente,

desciendes por las escaleras,

hacia el agujero negro, 

                                              donde colapsan las estrellas.

                                                                                    Mª Jesús Mandianes

La traviata (Verdi): addio del passato (Anna Netrebko)

Violetta (la traviata: la descarriada) sabe que su final está próximo, cierra sus recuerdos con la conmovedora aria Addio del passato. Dice adios al pasado sabiendo que no tiene futuro, lo único que tiene es el momento presente, un momento lleno de dolor.

                           

El último verano

ANNA KIRSTINE ANCHER (merienda en el jardín)

Con sabor a hiel,

a lágrimas amargas

quemando la garganta,

con el dolor del último adiós,

eco triste sonando

en las campanas de la iglesia.

a

Tras un muro de oscuridad

se oculta el frio de unos huesos

temblando de soledad.

a

No habrá más veranos, miña nai,

en tu jardín umbrío,

María Argentina Araujo

cada primavera

florecerán rosas y hortensias,

tu espíritu reposará en la yedra humeda,

aspirará el aroma dulce de la higuera.

a

Frente a un muro de oscuridad

ojos nublados de tristeza

añoran las tardes de pan y chocolate,

                                          da nosa naiciña.

                                                                         Mª Jesús Mandianes

(25 de agosto 2022)

Mariano Rufete (La desheredada) La explotación infantil


Introducción:

La industrialización supuso la generalización del trabajo infantil a causa de la precariedad económica de las familias. Los empresarios empleaban mano de obra barata y los padres dejaban que sus hijos fuesen contratados por patronos con pocos escrúpulos y mucha avaricia. La principal causa de la incorporación de niños y niñas al trabajo industrial era la situación de extrema pobreza en la que vivían millones de familias en Europa.

La justificación del trabajo abusivo de los niños se basaba en que era una forma de evitar el vagabundeo, la ociosidad y el alcohol; a los niños y niñas se les daba comida y un futuro trabajo que aprendían gratis. Al margen quedaban los salarios de miseria, los horarios y condiciones de trabajo brutales, la higiene y la moral dentro de las fábricas.

Los niños hacían toda clase de trabajos: trabajaban en fábricas, en el algodón y moviendo molinos, en las granjas, en casas como sirvientes, en manufacturas e incluso en las minas. Muchos niños vendían todo tipo de cosas en las calles. Casi todos los trabajos eran monótonos y fatigosos (reflexión de Mariano Rufete), La vida laboral comenzaba normalmente a los 8 ó 9 años, a veces empezaban a trabajar a los 6 años.

Análisis:
Galdós, empapado del naturalismo francés, en sus novelas desarrolla la personalidad de “individuos problemáticos” que no se ajustan a “los valores de la sociedad”. En ese sentido Mariano es un ejemplo, el paradigma del inadaptado; criado en un entorno social hostil, con una herencia genética negativa, que termina atrapado en una cloaca sin posibilidad de salida. En definitiva, es una víctima de la confluencia de la herencia y del medio. a

Desde mi punto de vista Pecado representa la injusticia social a la que eran sometidos los niños obreros; explotado en una soguería estaba sometido a una jornada laboral bestial realizando un trabajo mecánico que lo embrutecía y lo alejaba de la escuela. Como metáfora de un Sísifo infantil repetía día tras día la tarea de dar vueltas a un torno en un esfuerzo inútil que lo destruía como ser humano.

El personaje de Marino Rufete es el «prototipo perfecto» del determinismo genético desde donde Galdós desarrolla todas sus características:

El medio: huérfano, vive en los suburbios con una tía que lo pone a trabajar en una soguería en condiciones infrahumanas. Rodeado de oscuridad y de soledad queda reducido a la condición animal dando vueltas a un torno.

El determinismo fisiológico: consecuencia directa de la herencia genética familiar donde la locura del padre se traslada a los hijos como una maldición. Mariano incluso acaba sufriendo ataques epilépticos que afectan a su mente.

La raza: a pesar de que se entiende como la cultura histórica a la que pertenece un individuo, se podría definir a Mariano como un desarraigado, no tiene auténticas raíces.

Galdós adopta la mayor aportación de Zola a la novela, la técnica impresionista, que le ofrece la posibilidad de desarrollar símbolos psicológicos centrados en el espacio novelesco. La alcantarilla es un símbolo que anticipa el destino trágico de Mariano la muerte por garrote. La gran rueda del taller donde trabaja es otro símbolo de como rueda sin sentido para no llegar a ningún lado.

Mariano (pecado), después de matar accidentalmente a Zarapicos, consciente de la gravedad del hecho huye y se esconde en una alcantarilla, desde allí desarrolla un monólogo (estrategia del naturalismo) a través del cual la maestría de Galdós muestra toda la vulnerabilidad de un niño que tiene miedo. Apenas un adolescente (13 años) no va a la escuela, sin embargo, lleva impresa en la mente el concepto de “culpa” unido al de “castigo”, se convence de que merece ser condenado. Ese era la base de la educación religiosa que dominaba el siglo XIX y el instrumento de control de toda la sociedad, pero sobre todo de la clase obrera.

Es un animal acorralado incapaz de creer que puede ser perdonado, que merece un acto de “compasión” de la sociedad que lo explota, de la justicia indiferente a la esclavitud a la que estaba sometida la infancia obrera. Mariano embrutecido por el trabajo no se atreve a pensar que tal vez la culpa sea de los que lo persiguen.


Aprisionado en la cloaca siente que sus manos son parte de la máquina que lo domina y lo obliga a actuar “mecánicamente” anulando su capacidad de reflexión. Es parte del engranaje con la única función de realizar un trabajo repetitivo que solo requiere la fuerza bruta. Mariano es solo “fuerza bruta” incapaz del autocontrol de sus impulsos.

Galdós retrata a la perfección la ingenuidad infantil de Mariano, desfallecido de hambre y de sed solo hacen falta dos naranjas para que olvide su intención de no entregarse a la policía. Incapaz de controlar sus apetitos básicos se abalanza sobre ellas dominado por el instinto de supervivencia. Sobrevivir se convirtió en la meta de Mariano, un niño cuya única ambición era parecerse al guardia que le va a detener. La ausencia de modelos masculinos en su ámbito “familiar” le lleva a imitar a un modelo erróneo: la autoridad represora.

La cárcel será el destino final de “Pecado”, una imagen que representa a todos los niños pobres marginados y explotados, que acaban cayendo en la delincuencia. En este episodio el autor advierte que el aumento de la criminalidad juvenil está provocado por el abandono educativo y la desprotección de la de la infancia.


Galdós, gran observador de la realidad, realizó el retrato de Mariano reuniendo documentos médicos y periodísticos a los que tuvo acceso, ya que estuvo presente en el caso de Francisco Otero, un disminuido psíquico que atentó fallidamente contra el rey Alfonso XII.

goya

Otro aspecto a tener en cuenta en el desarrollo que el autor hace del personaje es la influencia de la obra de Goya, los cuadros del pintor representando niños jugando a soldados o peleándose o el aguafuerte del hombre ajusticiado en el garrote titulado “El agarrotado” y el dibujo “Muchos han acabado así” están relacionados con el trágico final de “Pecado”. Galdós es también un pintor que en “la desheredada” retrata la vida de las clases más desfavorecidas.

Conocedor de las ideas pedagógicas precursoras de la Escuela Nueva y de los krausistas se preocupa por la educación de los niños como única forma de regeneración de la sociedad española después del fracaso de la Revolución de 1868. Aunque a pesar de compartir ideología y finalidad no se le puede considerar krausista (el novelista nunca formó parte de la escuela krausista), puesto que consideraba que la Institución Libre de Enseñanza realizaba una educación elitista en la que se separaba a las clases más bajas de la actividad pedagógica.


No obstante, hay que decir que Giner de los Ríos fue un gran pedagogo que quería instruir a las nuevas generaciones en la creatividad y en la libertad frente al autoritarismo del siglo. Por eso ve en la obra de Galdós una referencia pedagógica, a través de sus textos podía hacer verdad una de sus principales creencias: las ideas no solo se tienen, sino que se viven, y donde mejor se viven es en el texto literario. Será uno de los grandes “maestros sin catedra” de algunos escritores.

Para finalizar, es en el siglo XIX cuando empiezan a dictarse en España las primeras leyes protectoras del menor, con las que se pretendía evitar la explotación de los hijos de las clases desfavorecidas. Por primera vez, el concepto de “infancia feliz” se percibe como algo a lo que tiene derecho cualquier niño, sea cual sea su origen; por primera vez se plantea que todos tienen derecho a la educación.